Bolívar en Guayaquil.
Por Elías Muñoz Vicuña
Guayaquil, 1996
Edición Periódico
"El Universitario". Editorial UNIVERSIDAD DE GUAYAQUIL. Guayaquil,
Julio de 1996
República de
Colombia -
Municipalidad
del Primer Cantón de Guayaquil -
Guayaquil,
Marzo 6 de 1827.
Al Sr.
Intendente del Departamento.
Los triunfos
todos de S.E. El Libertador han sido siempre una
satisfacción para ésta Ilustre Municipalidad y así es que la Medalla por los
que adquirió en Junín y Ayacucho, la ha recibido con el mayor placer y será
conservada como memoria que haga época en todo tiempo de los grandes hechos del
Héroe del Siglo.
Digole a U.S. en contestación a su nota del 2 del corriente.
Dios guarde U.S.
Vicente Ramón
Roca
( Camilo Destruge - Guayaquil en la
Campaña Libertadora del Perú- pág 56 )
Estamos en el período de la celebración del
nacimiento del Libertador, acontecimiento que tendrá múltiples manifestaciones.
Nos ha parecido interesante recordar las ligazones del Libertador con los
pueblos, en la lucha por la Independencia; y por eso, hemos hecho estas breves
anotaciones sobre las relaciones de Bolívar con la ciudad y la provincia de
Guayaquil.
El Libertador Simón Bolívar a la cabeza de
los ejércitos patriotas que vencieron en Venezuela, Colombia, Panamá, Ecuador,
Perú y Bolivia; recorrió gran parte de la América Meridional.
En los viajes realizados durante la campaña
de veinte años, numerosos sitios recibieron al Libertador; entre ellos la
ciudad y provincia de Guayaquil.
Algunos de los acontecimientos importantes de
la vida de Bolívar se realizaron en Guayaquil. en esta
ciudad, precisamente, es que bolívar, el 5 de Agosto de 1829, en carta al
Coronel Patrick Campbell,
escribió para los tiempos venideros:
"Los
Estados Unidos que parecen destinados por la Providencia para plagar la América
de miseria a nombre de la libertad"
el nombre de Guayaquil es mencionado en 461 páginas de
las Obras Completas de Simón Bolívar (Editorial Lex-
La Habana.- 1947- dos tomos.- 2771 páginas de texto de Bolívar. 1° Edición
1983. 2° Edición 1996), lo que es una demostración de su importancia en el
quehacer del Libertador. Por supuesto, sin menoscabo de otros sitios tanto o
más importantes para su vida.
CAPÍTULO I
DEL PENSAMIENTO DE BOLIVAR
El Libertador Simón Bolívar fue un
consecuente luchador por la Independencia de los pueblos de la América
Meridional y para ello sustentó altos ideales.
Es conocido el Juramento en el Monte Sacro en
Roma, el 15 de Agosto de 18o5. El testigo del Juramento, su maestro, Simón
Rodríguez (1771- 1854), nos ha transmitido el texto del mismo, cosa que Bolívar
la confirma en su carta del 19 de Enero de 1824, escrita en Pativilca.
En ese juramento, Bolívar, después de resumir
toda la historia de la Humanidad, concluye:
"La
civilización que ha soplado del Oriente, ha mostrado aquí todas sus faces, ha hechos ver todos sus elementos; más en cuanto a resolver
el gran problema del hombre en libertad, parece que el asunto ha sido
desconocido y que el despeje de esa misteriosa incógnita no ha de verificarse
sino en el Nuevo Mundo".
Como es sabido, muchos pensadores y muchos
luchadores abandonaron Europa y buscaron el Nuevo Mundo, el Mundo Americano con
la esperanza de construir y vivir en un Continente en libertad. Simón Rodríguez
describió el pensamiento de Bolívar y su influencia, como que había producido
un cambio tal que:
"Hoy se
piensa, como nunca se había pensado, se oyen cosas, que nunca se
había oído, se escribe, como nunca se había escrito, y esto va
formando opinión en favor de una reforma que nunca se había
intentado, LA SOCIEDAD" ( Don
Simón Rodríguez, SOCIEDADES AMERICANAS, pág. 81.-
Edición facsímilar. Caracas 1.950 )
Y esto era verdad, si tomamos en cuenta que
Bolívar actúa en una época de grandes transformaciones históricas, políticas y
sociales, en el Mundo entero; época en la que se inserta la lucha de nuestros
pueblos dirigidos por Bolívar en búsqueda de su independencia y de los
consiguientes cambios políticos, económicos, sociales y culturales que ella
produciría.
En pos de conseguir ese mundo de libertad, lo
primero y fundamental para Bolívar era ganar la independencia de los pueblos de
la América sometida al coloniaje español, por eso en el Monte Sacro, terminó
diciendo:
"Juro
delante de usted; juro por el Dios de mis padres; juro por ellos; juro por mi
honor, y juro por mi Patria, que no daré descanso a mi brazo, ni reposo a mi
alma, hasta que haya roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder
español".
Los objetivos de Bolívar han quedado
claramente expuesto en sus escritos fundamentales.
En su famosa carta de Jamaica del 6 de
Septiembre de 1815, hace un resumen de lo que significó la conquista y el
sistema colonial español y la situación del mismo en el momento en que escribe.
De lo expuesto deduce lo que sucederá; y por eso se la ha llamado la Carta
Profética, ya que a lo largo de los 150 años transcurridos se ha confirmado su
pronóstico.
En este mismo documento, Bolívar planteó
aquello que se ha transformando en el objetivo de América Latina:
"Es una
idea grandiosa pretender formar de todo el Mundo Nuevo una sola nación con un
sólo vínculo que ligue sus partes entre sí y con el todo. Ya que tiene un
origen, una lengua, unas costumbres y una religión, debería por consiguiente
tener un sólo gobierno que confederase los diferentes Estados que hayan de
formarse; mas no es posible, porque climas remotos, situaciones diversas, intereses
opuestos, caracteres desemejantes, dividen a la América. ¡Qué
bello sería que el Istmo de Panamá fuera para nosotros lo que el de Corinto
para los griegos.
Aún más, Bolívar llevó la aspiración de
nuestro pueblo hasta lo legendario:
" Los
americanos meridionales tienen una tradición que dice que cuando Quetzalcoalt, el Hermes o Buda de la América Sur, resignó
su administración y los abandonó, les prometió que volvería después que los
siglos desiguales hubiesen pasado, y que él restablecería su gobierno y
renovaría su felicidad".
De todo el examen de la situación en América
saca conclusiones de principio: no importa cuan elevados sean los ideales, lo
fundamental es la unión, es decir la conciencia en los objetivos y en la acción concretos:
"Seguramente
es la unión lo que nos falta para completar la obra de nuestra regeneración.
Sin embargo, nuestra división no es extraña, porque tal es el distintivo de las
guerras civiles formadas generalmente entre dos partidos: conservadores y
reformadores".
El objetivo de bolívar era unir por la
Independencia y la Libertad, la masa y la inteligencia democrática.
Bolívar sabe que esa unión para expulsar a
los españoles y fundar un gobierno libre, no les llegará del cielo, sino por la
lucha que produzca una política bien dirigida a satisfacer los fines ansiados
por esa masa y esa dirección política. En otras palabras, la unión tiene que
darles inmediatamente fuerzas creadas por los beneficios dados por una nación y
un gobierno progresista.
Pasados cuatro años de la Carta de Jamaica,
en el Congreso de Angostura, el 15 de Febrero de 1819, Bolívar ya puede
plantear en su Discurso inaugural las ideas democráticas y republicanas. Se
trata de que había de constituirse el Estado de
Venezuela bajo las normas de una Constitución que proyectó el mismo Bolívar.
En ese Mensaje, Bolívar dice:
"UN
gobierno republicano ha sido, es y debe ser el de Venezuela; sus bases deben
ser la soberanía del pueblo; la división de los poderes, la libertad civil, la
proscripción de la esclavitud, la abolición de la monarquía y los privilegios.
Necesitamos de la igualdad para refundir, digámoslo así, en un todo, la especie
de los hombres, las opiniones políticas y las costumbres publicas"
Bolívar quiere un Gobierno que resuelva los
problemas políticos y sociales y que abra el camino del progreso social, para
lo cual se deben recoger las experiencias del pasado. Él copia la dedicatoria
de la obra de Constantino Volney (1752- 1820) las
"Ruinas de Palmira", clásico universal de la historiografía.
La dedicatoria dice así:
" A los
pueblos nacientes de las Indias Castellanas, a los jefes generosos que los
guían a la libertad; que los errores e infortunios del mundo antiguo enseñen la
sabiduría y la felicidad al mundo nuevo".
El mismo año Bolívar encabeza las fuerzas que
triunfaron el 7 de Agosto en Boyacá. Después de esta victoria, Bolívar parte de
regreso el 20 de Septiembre hacia Angostura y consigue que el Congreso decrete
el 17 de Diciembre de 1819, la erección de la República de Colombia, la
histórica Gran Colombia, con los territorios que comprenden las actuales
repúblicas de Venezuela, Colombia, Ecuador y Panamá; aunque muchos de esos
territorios se encontraban en poder de las fuerzas coloniales de España.
Bolívar hasta su muerte participa activamente
en la Independencia y en la construcción de Colombia y de la unidad americana,
de la América Latina. El poeta guayaquileño Olmedo, resumió la vida de Bolívar
en el epitafio que escribió para el túmulo que se levantó en Guayaquil con
motivo de sus honras fúnebres. Allí expresó:
"A DIOS GLORIFICADOR
BOLÍVAR
CREADOR, LIBERTADOR, PADRE DE LA PATRIA
A SU COLOMBIA
AL PUEBLO AMERICANO
DIO
CON LEYES, CON ARMAS, CON TRIUNFOS INMORTALES
SER. NOMBRE, LIBERTAD, PODER Y GLORIA"
(
Olmedo.- 1831.- José Joaquín
Olmedo.- Poesía- Prosa. Pág. 355. Biblioteca Mínima Ecuatoriana.- Editorial Cajica.- México.- 1960.)
CAPÍTULO II
GUAYAQUIL EN COLOMBIA
El 9 de Octubre de 1820, Guayaquil y todo el
litoral ecuatoriano, se sublevan contra los españoles y empieza a regirse por
una Junta d Gobierno presidida por José Joaquín Olmedo, el más grande poeta de
la Independencia de la América Española. El Gobierno revolucionario de
Guayaquil, por órgano del Jefe Militar Coronel Gregorio Escobedo, el 13 de
Octubre comunica a las fuerzas del Libertador que operaban en Popayán la buena
nueva de la Proclamación de la Independencia de Guayaquil.
"Me
apresuro a poner en conocimiento de Ud. esta noticia,
por lo que debe influir en sus operaciones militares; en inteligencia de que,
siendo yo el Comandante General de las Armas de esta Provincia, no omitiré
diligencia alguna para que cooperemos a la libertad de los países que nos
rodean, los cuales a esta hora, deben estar movidos, o a lo menos preparados a
seguir nuestro ejemplo" ( D' Amecourt.- Historia de la Revolución de Octubre y campaña
Libertadora 1820- 1822- pág. 192.)
Esta era una buena noticia y una promesa de
una lucha mayor y más fuerte por la independencia americana.
El 17 de Marzo de 1821, ya la Junta de
Gobierno se dirige al Libertador en los términos que asegura la integridad de
Colombia y que ofrece la cooperación para la Causa Americana:
"Junta de
Gobierno
"Al
Excmo. Selor Simón Bolívar, Libertador de la
República de Colombia.
"Las
letras de V.E. que nos ha presentado el señor General
Mires han sido recibidas con aprecio y el respeto debidos ala insigne
Libertador de Colombia.
"En los
principios de nuestra transformación no fue posible comunicarnos con V.E., porque aún estaban ocupadas todas las provincias
intermedias, y V.E. habrá regresado a las
extremidades de la República desde la capital de Bogotá a donde había venido
poco antes con aquella celeridad que nos cuentan de los Capitanes vecinos a los
siglos fabulosos, y consiguiendo en cada marcha una victoria sobre los enemigos
y en cada paso un triunfo sobre los elementos.
"La nueva
aparición de V.E. ha sido una sorpresa la más
agradable para estos pueblos, y el presagio de la integridad, estabilidad y
gloria a que está llamada la República por un destino irrevocable.
"La
provincia de Guayaquil está dispuesta a sostener el voto de ser libre, y no lo
está menos de cooperar con todas sus fuerzas a la hermosa causa de América,
excitada por sus propios sentimientos y estimulada por el sublime ejemplo que
le han dado los pueblos de Colombia.
"Cual
debe ser esta cooperación después del armisticio entre Colombia y España, y
después de la negociación del señor Coronel Morales con el Presidente de Quito,
se ha acordado entre este Gobierno y el señor General Mires de cuyas virtudes
cívicas y militares está muy penetrado el Gobierno y se aprovechará de ellas en
la ocasión. El mismo General participa a V.E. el
resultado de nuestras operaciones".
"El
Gobierno recibe con jubilo inexplicable el anuncio de que V.E.
se aproxima a esta provincia, y espera con ansia el instante de manifestar a V.E., personalmente los sentimientos de respeto y
admiración que le inspiran las glorias del Libertador de Colombia y las
virtudes del Washington del Sur."
José de
Olmedo.- Francisco Roca.- Rafael Ximena"
(
Olmedo.- Epistolario.- págs. 369- 370)
En esta carta, además se lo invita a
Guayaquil "con respeto y admiración, como Libertador de Colombia y el
Washington del Sur".
El 14 de Abril de 1821, la Junta de Gobierno
de Guayaquil vuelve a dirigirse al Libertador, reafirmándose en su decisión de
lucha por la libertad y ofreciendo hacer todos los sacrificios para asegurar el
triunfo:
"Al
Excmo. Sr. Simón Bolívar, Libertador y presidente de la República de Colombia
Por nuestra
última comunicación se impondrá V.V. del estado
político y militar de esta provincia, y de la firmeza con que desea sostener su
propósito de ser libre. Nada será difícil en su carrera, marchando bajo la
protección de las armas de Colombia...
....Desde hoy
empiezan a salir de este puerto los buques que deben transportar las tropas de
las del Chocó...
esta hermosa
provincia en otros días ha sido floreciente, aún a pesar de las odiosas trabas
que encadenaban su giro. La bondad de la naturaleza prevalecía contra las
medidas de la política. Pero once años de languidez y entorpecimiento de
nuestro comercio han consumido este país, y tres enormes exacciones pecuniarias
que sufrió en el último año por el Gobierno español lo han puesto en una
situación deplorable. Así no podemos ponderar bien a V.E.
los afanes y desvelos que nos cuesta sostener la guarnición y fuerza de la
plaza, que, ascendiendo hoy a más de 1.500 hombres de todas armas, tiene un
número doble del que puede sostener con comodidad. La falta de numerario es
grande: ya hemos ocurrido a dos empréstitos forzosos de 80.000 pesos, de los
cuales la expedición al Chocó que no baja de 40.000 de gasto, ha consumido el
último resto. Pero a pesar de esa situación no desmayamos; antes bien nos son
dulces todos los sacrificios, y hemos ofrecido prestar a las tropas de Colombia
que obren por esta parte contra Quito las provisiones de boca que necesiten
mientras se sitúan en el país que deben libertar.
José de
Olmedo.- Rafael Jiménez.- Francisco Roca.-
(
Olmedo.- Epistolario.- págs. 375- 376)
Guayaquil era una ciudad con apenas 13.000
habitantes, con una vasta provincia que cubría casi todo el litoral ecuatoriano
(con la sola excepción de la actual Provincia de Esmeraldas ),
en la que apenas habían 60.000 habitantes. Con esa población sostenía Guayaquil
su propio ejército de 1.500 hombres, las fuerzas expedicionarias colombianas
que sumaban cantidades iguales o superiores, y con fuerzas navales que llegaban
a la ciudad por distintos motivos. Si tomamos en cuenta las fuerzas militares
destruidas en las tres expediciones hechas desde Guayaquil y los debidos
reemplazos, los ejércitos mencionados constituyeron una carga enorme para una
ciudad con tan escasa población. Guayaquil era un campamento militar, un
astillero, un hospital y un sanatorio; proveedora de dinero, armas y alimentos.
Todos los habitantes en condiciones de tomar las armas, estaban en las unidades
militares. Las mujeres asumieron todo el trabajo productivo.
El 24 de Junio de 1821, con la batalla de
Carabobo, se libera definitivamente Venezuela. El 28 de Julio de ese año, se
proclama la Independencia del Perú. El 30 de Noviembre, la República Dominicana
declara la intención de incorporarse a Colombia. A fines de año, Bolívar se
viene hacia el Sur.
El 2 de Enero de 1822, desde Cali, Bolívar le
escribe a Olmedo, Presidente de la Junta de Gobierno de Guayaquil, planteándole
el gran problema de la unidad de Colombia en cuya formación como Nación-
Estado, se encontraba empeñado el Libertador:
"Al señor
José Joaquín de Olmedo
Muy estimado
amigo y señor:
No puede Ud. imaginarse con que placer me acerco a la patria de Ud. , más por conocer a su digno
Jefe que por otro motivo alguno. Sin atender a los muchos informes favorables
de Ud. que todos dan, las comunicaciones
confidenciales, y aún públicas, le pintan como Ud.
es, franco, noble y generoso. Las cartas que Ud. se
ha servido dirigirme me han llenado siempre de satisfacción: un verdadero
ingenio las marca como de una pluma tan sencilla como elevada y de un hombre
que tiene la bondad por carácter y lo sublime por divisa...
A continuación le plantea el grave problema
de Guayaquil y Colombia:
"Mucho me
duele tener al mismo tiempo que molestar a un amigo que ya amo. Hablo de las
comunicaciones que dirijo tanto al gobierno como al general Sucre. Por ellas
verá Ud. que exijo el inmediato reconocimiento de la
República de Colombia, porque es una galimatía la
situación de Guayaquil. Mi entrada en ella en tal estado sería un ultraje para mi y una lesión a los derechos de Colombia.
"Ud. sabe amigo, que una ciudad con un río no puede formar
una Nación; que tal absurdo sería un señalamiento de un campo de batalla para
dos estados belicosos que lo rodean...
... Quito no
puede existir sin el Puerto de Guayaquil, lo mismo Cuenca y Loja. Las
relaciones de Guayaquil son todas con Colombia. Tumbes es el límite del Perú y
por consiguiente la naturaleza nos da Guayaquil...
..."Por
estas y otras muchas consideraciones me he determinado a no entrar en
Guayaquil, sino después de ver tremolar la bandera de Colombia, y yo me
lisonjero que Ud. empleará todo el influjo de su
mérito, saber y dignidad para que no se de a Colombia un día de luto, sino por
el contrario sea Guayaquil para nuestra patria el vínculo de la Libertad del
Sur, y el modelo más sublime de una profunda política y de una moderación
inimitable"...
Bolívar"
Sin embargo, hay una contradicción cuando
señala que Quito, Cuenca y Loja, no pueden vivir sin Guayaquil (entendiéndose
la provincia de entonces ). Y en efecto, así era el
Ecuador lo forma la integración de esas unidades geográficas.
Mientras Bolívar expedicionaba
hacia el Sur para liberar Pasto, Popayán y Quito; sus tenientes venían a
Guayaquil con fuerzas auxiliares que sumadas a las propias de Guayaquil y a las
peruanas, formaron la DIVISIÓN UNIDA AL SUR DE COLOMBIA que bajo la
dirección de Sucre, dio la batalla de Pichincha que libertó al Ecuador.
En el proceso de 1820 a 1822, Guayaquil fue
dirigido por la Junta de Gobierno, que mantuvo el partido de la Independencia
absoluta del Ecuador, cosa con la que el pueblo ecuatoriano había soñado desde
el 10 de Agosto de 1809. Hubo también un partido minoritario por la
incorporación de Guayaquil al Perú, y, sobre todo, un partido Colombiano,
popular, en el que jugaron un gran papel las mujeres y las tropas,
especialmente los indios peruanos del Cuzco que en número de 800 habían
pertenecido al regimiento "Granaderos de Reserva".
En el caso de las mujeres cabe destacarse.
Por lo que hemos visto, Guayaquil sostenía con gran esfuerzo económico un
ejército expedicionario, "la División Protectora de Quito";
unidades de cobertura para proteger los accesos a Guayaquil y una guarnición de
la ciudad que era al mismo tiempo, ejército de reserva dirigido en el último
período por el Gran Mariscal José Lamar que, entonces, todavía se lo
consideraba guayaquileño. Eso significaba que todos los hombres en edad militar
estaban enrolados, de tal manera que las mujeres pasaron a desempeñar un papel
distinto al habitual: a más de la provisión del Ejército donde se encontraban
sus familiares, se preocupaban de los trabajos que los hombres habían dejado,
así como de la ropa, los enfermos y los hospitales militares. En estas
condiciones, el partido de Colombia, integrado por una mayoría de mujeres,
resultaba decisivo.
Por otra parte, los soldados indígenas,
originarios del Cuzco, que se habían pasado a la revolución, cuyos caciques eran
los capitanes Hilario Alvarez y Antonio Farfán,
odiaban el régimen de los terratenientes en el Perú y no querían volver a ese
sistema de mitas, etc., mientras que Bolívar se les presentaba como un
republicano que proscribía la esclavitud y liberaba a los indios. Bolívar
reconoció el aporte de la adhesión de los indios cuzqueños, que incluso
hicieron motines por Bolívar, y, después de Pichincha, el Libertador le hizo
deferencias especiales al Cacique Alvarez,
regalándole una espada y un retrato suyo hecho en Otavalo. El cacique Alvarez murió prematuramente pero Antonio Farfán llegó a
General de la República.
En cuanto a las mujeres, señalemos un
ejemplo, el caso de la patriota Manuela Garaicoa de Calderón. El diplomático colombiano y sucesor
de Bolívar en la Presidencia de Colombia, Joaquín Mosquera, dice que Manuela Garaicoa hace por todos
los admiradores de Colombia. Esta patriota había conocido de la lucha por la
Independencia del Ecuador desde 1809, cuando su esposo, el cubano y coronel
Francisco Calderón, fue apresado y confiscados sus bienes, que en la segunda
revolución 1810 -1812 fue uno de los Jefes militares y derrotado en 1812 fue
asesinado por los españoles. Los hermanos de doña Manuela
fueron patriotas: Lorenzo (1794 - 1880) y José ( 1786-
1851), llegaron a coroneles por su participación en la guerra; sus hermanas Ana
y Francisca, se casaron con los próceres general José Villamil y Dr. Luis
Fernando Vivero, Secretario de la Junta de Gobierno; así mismo, fueron
destacados patriotas, sus Hermanas Joaquina, llamada la Gloriosa por Bolívar, y
Carmen. Sus hijos fueron Abdón, ( 1804- 1822) el héroe
del Pichincha, y Francisco (1810- ), héroe del Callao, y por último, su hija Baltazara se casó con Vicente Rocafuerte, prócer de la
Independencia y primer ecuatoriano, Presidente de la República.
El caso de las mujeres de Guayaquil fue
relevante en grado eminente. Cuando un traidor invocó el nombre de la mujer
guayaquileña, protestaron y más bien ofrecieron que antes que la victoria del
traidor, ellas : "incendiando con sus manos esta
hermosa ciudad, sepultarán su honor y su decoro en las cenizas de
Guayaquil".
Y firmaron por familias: las "Rocafuertes, Tolas, Garaicoas, Llagunos, Lavayen, Rocas, Cambas, Calderones, Díaz, Gorrocháteguis,
Luzcandos, Plazas, Campos, Merinos, Aguirres, Casilaris, Haro,
Morales, Gainzas, Roldanes,
Carbos, Urvinas, Jiménes, Elizaldes, Icazas..." ( D' Amecourt.- Historia de la Revolución de Octubre y campaña
Libertadora 1820- 1822- páginas 274- 275.)
Bolívar llegó a Guayaquil en Julio de 1822:
"El 11
del presente entró en esta ciudad S.E. el Presidente
de la República de Colombia en medio de las aclamaciones debidas a su nombre.
En el mismo
día llegaron 1300 hombres que había indicado S.E. al
Gobierno Venían destinados a pasar al Perú" ( Olmedo.-
Epistolario.- pág. 496)
El 13 de Julio, Bolivar
procedió a agregar Guayaquil a Colombia, con el respaldo del pueblo y
especialmente de las mujeres. Olmedo no se opuso a la resolución de Bolívar
pero tampoco consintió en ella, pensando acaso que la medida era inevitable,
pero transitoria, como así sucedió. En primer lugar estaba la terminación de la
Independencia de la América Meridional, de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, antes
que los intereses nacionales o locales.
CAPÍTULO III
ENTREVISTA EN GUAYAQUIL
En los días 26 y 27 de Julio de 1822, se
entrevistaron Bolívar y San Martín en Guayaquil; en un acontecimiento histórico
decisivo para la América española y su independencia.
Este acontecimiento ha dado lugar a
innumerables polémicas y especulaciones por el carácter reservado que tuvo. En
realidad, sobre los problemas ya habían acuerdos de
antemano. En conocimiento de la victoria de las armas patriotas en la Batalla
de Pichincha, el 6 de Julio de 1822 se firmó en la ciudad de Lima el "TRATADO
DE UNIÓN LIGA Y CONFEDERACIÓN PERPETUA", suscrito entre Joaquín
Mosquera y Bernardo Monteagudo por Colombia y Perú, respectivamente.
De acuerdo con este Tratado, Colombia se
comprometía a ayudar al Perú para su Independencia, por supuesto sobre la base
de la reciprocidad y el reconocimiento de obligaciones.
Desde este punto de vista, la entrevista no
tenía secreto alguno. San Martín venía a saludar a Bolívar y Bolívar habría de
confirmar lo convenido, en el sitio, en Guayaquil, que ambos consideraban ideal
para sede de la federación entre los dos países.
Bolívar resumió en carta al Vicepresidente
Santander, de 29 de Julio de 1822, su apreciación sobre el momento histórico,
que la entrevista había confirmado:
"Gracias
a Dios, mi querido general, que he logrado con mucha fortuna y gloria cosas
bien importantes: primera la libertad del Sur; segunda la incorporación a
Colombia de Guayaquil, quito y las otras provincias; tercera la amistad de San
Martín y del Perú para Colombia; y cuarta, salir del ejército aliado, que va a
darnos en el Perú la gloria y gratitud por aquella parte. Todos quedan
agradecidos, porque a todos he servido, y todos nos respetan porque a nadie he
cedido. Los españoles mismos van llenos de respeto y de reconocimiento al gobierno
de Colombia"
"Ya no me
falta más, mi querido amigo, si no es poner a salvo el tesoro de mi
prosperidad, escondiéndolo en un retiro profundo para que nadie me lo pueda
robar; quiero decir que ya no falta más que retirarme y morir.."
San Martín, por su parte, confirmó lo
previamente pactado y convino en lo principal. Bolívar en dicha carta, añade:
"El
protector aplaudió altamente la Federación de los Estados Americanos como la
base esencial de nuestra existencia política. Le parece que Guayaquil es muy
conveniente para residencia de la Federación...".
Lo dicho por Bolívar en esta carta, se
confirmó con el devenir de los años, con los documentos que con el carácter de
secretos reposaban en los archivos, como por ejemplo: el documento reservado
que el Secretario del Libertador, J,G.
Pérez, le envió al General Sucre, Intendente de Quito, informándole sobre la
entrevista, y que fue descubierto en el Archivo Nacional de Quito, por el
escritor ecuatoriano Enrique Terán, Director de la Biblioteca Nacional. (Enrique Terán (1887- 1941). Autor de
"El Cojo Navarrete" y otras obras. Fue Secretario General del Partido
Comunista del Ecuador en 1927- 1928. Director de la Biblioteca Nacional.)
En virtud de ese entendimiento, partieron
junto con San Martín, tropas Colombianas, principalmente ecuatorianas, que
fueron como fuerzas auxiliares para la Independencia del Perú. Estos fueron los
gloriosos batallones "Yaguachi", "Vencedor en Boyacá" y
"Pichincha", los que se sumaron al "Voltijeros
de la Guardia" (antes Numancia), para formar la
División de Colombia Auxiliar del Perú. Por supuesto que ya desde el 21 de
Julio estaba en viaje de regreso al Perú la División peruana dirigida por el
General Andrés De Santa Cruz que estuvo en Pichincha, lo que volvía completa
con reemplazos ecuatorianos.
Guayaquil, en el periódico "EL
Patriota", explicó el contenido de la ayuda al Perú:
"El Perú
y todas las naciones de la América del Mediodía. Pueden estar seguras de que la
familia colombiana, dueña y poseedora de terrenos tan vastos como fértiles y
tan rica como industriosa, no ambicionará jamás ensanchar sus límites, ni
enervar sus fuerzas, prolongando el radio de su actividad cuando necesita más
bien de concentrarlas. Colombia, agobiada bajo el peso de tantos laureles, no
ambiciona ya la gloria de los vencedores; pero Colombia volará con todas sus
fuerzas, con todos sus recursos, a donde quiera que exista un solo tirano"
(
Camilo Destruge - Guayaquil en la Campaña Libertadora del Perú- pág 35. Imp. La Reforma.- 1924 )
Bolívar mismo marchó al año siguiente al
Perú. Y lo hizo cuando las pasiones se habían ganado para la República como
institución de Gobierno, derrotando las tendencias que auspiciaban la
Monarquía. La invitación le vino por intermedio de dos diputados del congreso
constituyente del Perú, el poeta ecuatoriano José Joaquín Olmedo y el peruano
José Faustino Sánchez Carrión (José Sánchez Carrión (1.787- 1825), el "Solitario de Sayán".); el
más grande tribuno por la causa de la República en el Perú, el mismo que fue
Secretario de Estado y Relaciones Exteriores del Gobierno del Libertador
Bolívar en el Perú.
La Entrevista de Bolívar y San Martín, al
demostrar su entendimiento por la independencia de la América Española, fue
decisiva para conseguir la victoria y para que se le haga, en condiciones de
triunfo de las ideas de unidad americana, de ayuda mutua y de gobierno
republicano.
CAPÍTULO IV
GUAYAQUIL Y LA VICTORIA EN EL PERÚ
Bolívar llegó al Perú en Septiembre de 1823,
tuvo grandes dificultades que las salvó con la ayuda de los pueblos de
Colombia, principalmente de Guayaquil. una de las
pruebas es la proposición del 27 de Mayo de 1829 dice:
"Todos
los auxilios que han ido al Perú han pasado por el (Guayaquil). la Mayor parte han salido de ese Departamento y los del Sur
de Colombia (El Ecuador), según consta del mensaje del Vicepresidente dirigido
a la Cámara el año 26. Los demás han ido por Panamá. Guayaquil, es pues, un
punto que por su situación en comunicación inmediata con todos aquellos a los
cuales puede ser necesario ocurrir por documentos e informaciones" (Ecuador en la Campaña Libertaría
del Perú.- 1822- 1824. Imp. Zuñiga.- Quito.- 1957. pags 201- 202)
El 6 de Agosto de 1824, Bolívar triunfó en
Junín, y el 9 de Diciembre de 1824 Sucre y Lamar en Ayacucho, liberando
definitivamente a la América Meridional del Coloniaje español.
El guayaquileño Antonio Elizalde
Lamar fue el delegado de Sucre para saludar al Gobierno de Colombia en la
persona del Vicepresidente Santander y entregarle los estandartes españoles
como un homenaje al sacrificio de Colombia.
El elogio de esta hazaña le llegó a Bolívar
desde Guayaquil con el poema de Olmedo "La Victoria de Junín. Canto a
Bolívar". No hay poema ni poeta en América que con motivo de la
Independencia, haya alcanzado la altura de Olmedo en su "Canto a
Bolívar".
Es claro que hubieron
documentos preciosos, pero ninguno llegó a la calidad del poema de Olmedo. el propio Bolívar en esos días hizo una biografía de Sucre
en la que le llamó el "general del soldado", gran y merecido
homenaje. El mismo sucre que nunca firmó documento que no escribiera de su puño
y letra (no usaba secretario), en su parte de la Batalla de Ayacucho, hizo
elogio de los combatientes, especialmente del ecuatoriano Gran Mariscal José
Lamar, en las siguientes palabras:
"Con satisfacción
cumplo el agradable deber de recomendar a la consideración del Libertador, a la
gratitud del Perú, y al respeto de todos los valientes de la tierra, la
serenidad conque el señor General Lamar ha rechazado todos los ataques a su
flanco y aprovechando el instante de decidir la derrota..."
son altas e imperecederas palabras, pero ninguna como las
escritas por Olmedo en Guayaquil. la esencia del
pensamiento político como se veía en esos momentos, está en estos versos:
"Será
perpetua ó Pueblos, esta gloria
Y vuestra
libertad incontrastable
Contra el
poder y liga detestable
De todos los
tiranos conjurados,
Si en lazo
federal de polo á polo
En la guerra y
la paz vivís unidos.
Vuestra fuerza
es la unión. Unión, ó Pueblos,
Para ser
libres y jamas vencidos.
Esta unión,
este lazo poderoso
La gran cadena
de los Andes sea,
Que en
fortísimo enlace se dilatan
Del uno al
otro mar"
El poema esta lleno de elogios a Bolívar,
Sucre, Lamar y demás héroes, pero también hay la imprecación al Libertador.
Rompiste la
cadena aborrecida;
La rebelde
cerviz hispana hollaste:
Grande gloria
alcanzaste;
Pero mayor te
espera, si á mi Pueblo
Así cual á la
guerra lo conformas,
Y á conquistar
su libertad le empeñas;
La rara y
ardua ciencia
De merecer la
paz y vivir libre
Con voz y ejemplo
y con poder le enseñas."
CAPÍTULO V
GUAYAQUIL PREDILECTO DE BOLÍVAR
Vencer a los españoles fue un trabajo arduo
para los pueblos de la América Meridional; pero a continuación vino una tarea
compleja y difícil la de organizar los nuevos estados que se fundaron en
nuestro Continente.
Apenas terminó la guerra de la Independencia,
se puede decir, que la estrella de Bolívar se sumergió en un mar de conflictos.
Sin embargo, muchas esperanzas de solución
cifró Bolívar en su Proyecto de Constitución Boliviana que fue enviado al
Congreso de ese país el 25 de Mayo de 1826, en un molde republicano, Bolívar
montó la presidencia vitalicia. Esto desató una polémica que terminó con la
destrucción de esa constitución y con la muerte del mismo Bolívar.
El 1° de Junio, apenas siete días después de
enviar el proyecto, escribe a Guayaquil, a su amiga la señora Manuela Garaicoa de Calderón,
viuda de Francisco Calderón y madre de Abdón y Francisco, y le dice:
"Mi
amable amiga:
Demarquet me ha
dado las expresiones de Ud. Y las de toda su familia,
que tanto quiero y aprecio. Las he recibido con mucho placer y reconocimiento.
"A fines
de este año iré para Colombia y tendré el gusto de pasar un mes entre Uds., en
medio de ese pueblo de mi predilección, en Guayaquil, en fin. Si mis grandes
negocios no me lo impidieran, Guayaquil sería ciertamente la parte de Colombia
en la que con mucho agrado yo fijaría la mayor parte de mi residencia. Yo envió
a Baltita (Baltazara Calderón (1806- 1890). Se caso en 1842 con
Vicente Rocafuerte (1783- 1847) un
ejemplar de mi proyecto de Constitución de Bolivia, y otro discurso a los
legisladores de ese estado naciente, para que, leyendo ambas cosas con su
acostumbrada atención, y haciendo uso de su feliz memoria, tengo yo el gusto a
mi llegada a esa de oír de su bella boca la reproducción de mis ideas.
Póngame Ud. a los pies de las señoras y señoritas de esa familia
querida; a mi Gloriosa, a Carmencita mil recuerdos
tan agradables como ellas, y Ud. mi señora y amiga,
cuente con la amistad sincera con que soy de Ud.
atento servidor Q. B. S. P.
Al señor
Vicario y demás señores mil consideraciones.
Soy de Ud. mi señora, su afmo. Servidor
y amigo.
Bolívar
CAPÍTULO VI
GUAYAQUIL Y CUBA
Los próceres guayaquileños siempre se
interesaron por la independencia de Cuba, como se lo demuestra con la carta de
Vicente Rocafuerte que original reposa en el Museo Municipal de Guayaquil.
La Carta dice así:
"Maracaibo,
Nvbre. 21 de 1823.
Sr. Dn. Pedro Gual
Mi estimado amigo:
Acabo de
llegar a este país; el principal objeto de mi venida ha sido ver este puerto, y
anunciar a Ud. una especie de diputación de la Isla
de Cuba, compuesta de los señores Arango, Izuaga,
Betancourt y Castillo, que, a nombre de los jóvenes cubanos, vienen a pedir
protección a la República, y suplicar los libren del yugo godo. Les
acompaña también un joven residente en La Habana; éste se llama Miralla, quien, por su talento y viveza tiene un gran
influjo en aquella ciudad.
"El
negocio ha tomado origen en Filadelfia entre Salazar, el General don Manuel
José Arce, Presidente de Guatemala y yo".
"Hablando
del Castillo de San Juan de Ulúa, se me ofreció decir
que el único modo de rendirlo era conquistar la Isla de Cuba, y fijar allí el
nuevo sistema de Independencia, aprovechándonos del gran partido que se ha
formado a favor nuestro, desde años a esta parte. La idea gustó mucho al
general Arce, quién contestó que tenía listos en San Salvador los cuatro mil
hombres que componían el ejército que él mandó y levantó contra las tropas de Iturbide; que sólo le faltaba dinero y algunos oficiales de
artillería, para realizar la expedición; que para este objeto se podría
conseguir de México, millón y medio de pesos, pues acabba
el nuevo Gobierno de efectuar en Londres un empréstito de 22 millones de pesos,
por medio de la casa Migony y Echeverría de
Veracruz".
"Salazar,
entonces, me dijo que a la República (Colombia) podría también cooperar a la
conquista de Cuba; porque calculaba que las plazas de Maracaibo y Puerto Cabello
quedarían evacuadas en este noviembre; y que sería muy útil a la República
enviar fuera de su territorio, parte de la mucha tropa que le sobraría; que,
mientras más fuerzas presentásemos, menos resistencia harían los españoles y
mayor estimulo tendría el fuertísimo partido de los cubanos independientes.
Después de una larga discusión, resolvimos, que el electo Presidente de
Guatemala, General Arce, iría a tomar posesión de su empleo pasando por la
ciudad de México, conferenciando con sus jefes y proporcionándose el dinero
necesario para alistar cuatro o cinco mil hombres; que los cubanos y habaneros
que se hallaban en Estados Unidos promoviendo la Independencia y buscando
inútilmente auxilios en esos helados países, se pusiesen en camino para Santa Fé de Bogotá, con carta de recomendación para U."
Vicente
Rocafuerte
( Camilo Destruge.- Biografía del General
Juan Illingworth.- pág.
113.- Guayaquil. 1913. Imprenta Gutemberg.)
Como es sabido, el 9 de Octubre de 1822, se
fundó en Guayaquil la Escuela Náutica bajo la dirección del Almirante Illingworth E. Esos marinos se transformaron en héroes con
el bloqueo del Callao, 1824.- 1826, por lo que fueron suficientemente
reconocidos. Entre los oficiales de esa famosa Escuela Náutica, queremos
destacar algunos nombres guayyaquileños: Luis de Tola
y Avilés que fue oficial de marna, después oficial de
Ejército y edecán del Presidente guayaquileño Vicente Rocafuerte, que años más
tarde, tomó los hábitos de sacerdote y llegó a Obispo, siendo Rector - Fundador
de la Universidad de Guayaquil. otro de los oficiales
heroicos fue Francisco Calderón Garaicoa, que llegó a
capitán de Navio, que era hijo del Coronel cubano
Francisco calderón y hermano del héroe Abdón Calderón, y que entró a la Marina
de solo 12 años.
El historiador Camilo Destruge
en su obra "Guayaquil en la Campaña Libertadora del Perú", nos dice:
"Cuando
después de la capitulación del Callao fue llamado el Almirante Illingworth para que, llevando todo el personal de Marina
que pudiera reunir en el Departamento de Guayaquil, fuera a Cartagena, con el
objeto de organizar allá la Escuadra Colombiana, para la expedición libertadora
de Cuba, entonces, decimos, toda la juventud de Guayaquil que había luchado en
la campaña del Perú, se empeño porque se los llevara a la nueva Campaña.
Trabajo costó convencerlos de que la orden del Gobierno de Colombia era sólo
referente a la Marina, y aún hubo que ofrecerles que después se les llamaría a
Cartagena".
"Fueron
con Illingworth, los mismos que le habían acompañado,
desde el primero hasta el último día del bloqueo del callao: Urvina, Gómez, Robles, Tola, Calderón, González, y además
otros que, como Juan José Valverde, ramón Avilés, estaban preparados para el
servicio".
"Que la
empresa de la libertad cubana no llegara a efectuarse, por razones de la
política internacional, no menoscaba ello el mérito de los que se apresuraron
para realizarla".
"Guayaquil
había cumplido patrióticamente su deber en la Campaña del Sur; y de seguida
enviada su contingente para la lucha por la emancipación de otra sección
americana, en el Norte".
"La Perla
del Pacífico, no podía faltar en la hermosa Empresa libertadora de la Perla
Antillana". ( Camilo Destruge.- Guayaquil en la
Campaña Libertadora del Perú.- Guayaquil.- Imprenta La Reforma.- 1924)
La orden la recibió Juan Illingworth
en su calidad de Comandante en Jefe de la Escuadra de Colombia auxiliar del
Perú y le fue dada por el General Carlos Soublette
desde Bogotá con fecha 21 de marzo de 1826. En esa orden se le decía entre
otras cosas, que sean elegidos todos los oficiales de Marina que estén en
capacidad de servir con utilidad, que reúna la tripulación para un buque de 74
desde Contramaestre a paje; y que éstos con todos los alumnos de la Escuela
Náutica sean embarcados para Cartagena.
En efecto, los marinos guayaquileños se
embarcaron el 22 de Julio llegaron a Panamá el 5 de Agosto de 1826, algunos
oficiales, veintiún aspirantes de la Escuela Naval y cien marineros. En
Cartagena se incorporaron a la Escuadra adquirida por Colombia; pero el 7 de
Febrero de 1827, se revocó la posibilidad de intentar la liberación de Cuba y
Puerto Rico, porque España y Portugal habían hecho las paces.
En este incidente, además del interés latente
del Libertador por Cuba y Puerto Rico, destacamos el entusiasmo de los marines
guayaquileños por defender a Colombia en el Caribe y participar en la
expedición que se preparaba.
CAPÍTULO VII
EN GUAYAQUIL, POR ÚLTIMA VEZ
El 21 de Julio de 1829, Bolívar vuelve a
Guayaquil, cuando las fuerzas peruanas se retiran por el Armisticio del 27 de
Junio de ese año, y permanece en la ciudad por dos escasos meses, justo hasta
que se firma el Tratado Colombo- Peruano, el 22 de
Septiembre de 1829.
Bolívar es recibido en Guayaquil con el
cariño de siempre, y tal vez más. El Partido colombiano o boliviano coincide en
muchos casos con el partido independentista, sobre todo en los problemas
fundamentales.
El poeta Olmedo llega a la ciudad, del largo
viaje a Londres (1825- 1829), el 14 de Agosto, su esposa le hace a Bolívar el
homenaje de pasarle el regalo que le ha traído su esposo.
Bolívar agradece el obsequio, que demuestra
las cordiales relaciones del Libertador con Olmedo y su cónyuge, como las tiene
con tantos guayaquileños, producto de la admiración entre patriotas.
La carta dice así:
"Guayaquil,
19 de Agosto de 1829
Señora Rosa
Icaza de Olmedo
Señora mía!
Ud. es tan
bondadosa que la linda prenda que su adorado Olmedo le ha presentado, tiene Ud. inconsideración de pasarla a otro de alguna especie de
ingratitud. Pero esto mismo realza la fineza de Ud. y
me hace concebir alguna rivalidad con el amante esposo.
Ud. me habla de
pequeñez, y a mis ojos es una grandeza verdadera. Yo no tengo nada que se le
parezca.
En fin, yo
quedo altamente reconocido la amable expresión del cariño de Ud. mientras tanto, quedo como el más reconocido y afmo. Amigo que B.Q.B.L.P. de Ud.
Bolívar"
Si bien lo reciben con afecto, Guayaquil y su
partido; Bolívar sufre por el aislamiento político de su Colombia y por las
amenazas de desintegración.
Él ha triunfado una vez más, pero hay
conciencia de que Colombia sólo existe por Bolívar; que sólo él es el nexo de
unión; ¿pero qué pasará cuando él muera?
Él mismo se da cuatro o seis años de vida, en
realidad tenía poco más de un año y tres meses.
¿Qué hacer ? ¿Recuperar
terreno frente a la política de los Estados Unidos? Tal vez, para eso nombra de
Ministro en los Estados Unidos al General Daniel Florencio O'Leary,
que no llega a desempeñar el cargo, en vida de Bolívar.
¿Asumir como le ofrecen, el Poder en el Perú?
No, aunque lo llamen mil veces!!!
¿Volver a Bogotá? No, está cansado!!! Desde el 25 de Septiembre de 1828, en que se intentó
asesinarlo, está hastiado de "miserias, chismes y simplezas".
Sólo piensa en renunciar, pero lo quiere
hacer en orden. Que los "generales de Alejandro", se la repartan a
Colombia, pero en orden, porque de lo contrario:
"Todo se
aleja cada vez más de esta tierra condenada a destruirse ella misma y ser
esclava de la Europa" (Carta del 13 de Julio de 1829 al Dr. Estanislao Vergara.)
Pero el caso es que sus propuestas no fueron
aceptadas ni viables.
Desde los Estados Unidos vino toda una
campaña de prensa en su contra, acusándolo de Dictador, Tirano, Déspota y
aspirante a Emperador de los Andes. De esa campaña se hicieron eco en Europa y
en América. En México, Lima y Santiago se hicieron publicaciones en su contra.
Se quiere aislar a Bolívar, desintegrar Colombia, esclavizar América. Ni sus
diplomáticos lo defienden, al contrario contribuyen a la difamación. Cuando lo
defienden, lo hacen fríamente como Fernández Madrid. Apenas Olmedo ha aclarado
satisfactoriamente la infamia fraguada en la que se lo incluye.
Es en estas condiciones, cuando se dirige a Campbell, Encargado de Negocios de Su Majestad Británica,
en Bogotá, con la famosa carta escrita en Guayaquil, el 5 de Agosto de 1829.
En esta carta, Bolívar es nuevamente profeta,
cuando dice:
"Los Estados Unidos que parecen
destinados por la Providencia para plagar la América de miserias a Nombre de la
Libertad".
Hay, ahora, toda una documentación que
demuestra como Estados Unidos y sus diplomáticos y cónsules combatían a
Bolívar, valiéndose de toda clase de recursos. Bolívar tal vez no la conocía
entonces, pero se daba cuenta con su claro talento de la verdadera política de
los Estados Unidos, por eso, su frase que el tiempo la ha declarado verdadera
en un ciento por ciento.
En Guayaquil, en el mismo seno de Colombia,
Bolívar recibe día tras día, golpe tras golpe. Olmedo se le niega a ser su
Canciller, en carta de 22 de Agosto de 1829, dirigida a José D. Espinar,
Secretario de Estado y General del Gobierno de Bolívar. Andrés Bello (1781-
1865), su maestro, abandona la representación diplomática en Europa y se va
para Chile. Sucre (1795- 1830) no acepta el mando que le ofrece el Libertador en
el Departamento del Ecuador. El General Córdoba (1802- 1829), lo difama,
intriga y por último, se levanta en armas.
Se trata de la situación política, producto
de la campaña de ataque de los Estados Unidos y los países europeos, y de los
factores de disolución de la América, como consecuencia de una intensa lucha de
clases, que toma diversas formas, incluso nacional y racial. Sucre, por su
moral y por la confianza que le tiene Bolívar, es tal vez, el que más claro vio
el momento histórico. En carta del 7 de Octubre de 1829, Sucre le dice a
Bolívar, cosas como la siguientes:
"Según la
carta de Ud. de 28 del pasado que recibí anteanoche
parece que no es cierta la venida de Ud. aquí...
Con todo, se
habla de esta venida y yo me alegro porque quizá servirá el ruido para algo en
la reunión de la Asamblea electoral que se congrega pasado mañana. Dios quiera
que en ella no se haga un mal, o mejor dicho, que el mal sea menor, pues
indudablemente tendrá con el tiempo muy mal efecto la medida de Ud. por la reunión nueva de esta Asamblea, y como suele
decirse tan ni son ni ton. Aunque Ud. cree que de
ella saldrá algo bueno, yo no lo pienso así, y ya es un mal cierto el que las
gentes opinan con mucha generalidad que Ud. ha vuelto
el país con la circular esa al estado que tuvo en 1827. Sus enemigos dicen que
es un premeditado designio de mantener las cosas en desorden para conservar el
poder discrecional. Vea Ud., pues, si este principio
de desconfianza respecto de la persona que forma el lazo de unión de Colombia,
es en nuestras circunstancias un mal positivo que no será indemnizado con nada
de lo que hagan las tales asambleas.
"Siento
que Ud. no haya quedado satisfecho con mi
contestación respecto a que tome mando. He ofrecido a Ud.
cuanto creo que podría ofrecer aún con sacrificios. El puesto que Ud. me ofrece es malo para Ud.,
para mi y para muchos que lo desean. Si el resultado
del Congreso ofreciere en los negocios públicos una marcha regular, y Ud. se compromete a llevar al cabo un régimen fijo y
estable, prestaré a Ud. más servicios en cualquier
otra cosa. Yo no me niego a servir. Lo que trato es de servir sabiendo el
sistema y el objeto, pues desde mucho tiempo no hay objeto ni sistema, y ya
estoy un poco cansado y enfermo para trabajar a la ventura. Ud.
dirá que lo mismo está Ud.; pero yo respondo que son
diferentes nuestras situaciones y nuestros compromisos, como son diversos
nuestros apoyos, nuestros alcances y nuestro poder.
"También
creo que la expedición española sea un refuerzo de orden para asegurar en la
guerra gótica la guerra de partidos; pero aún de esto temo, después de lo que
he visto en nuestros pueblos y en nuestros militares cuando la invasión del
Perú, esto es, unos fieles y entusiasmados y otros fríos o indiferentes o
traidores. Además estamos consumidos, y sólo la paz y una marcha vigorosa y
arreglada del gobierno puede convalecernos. Yo siempre
lamentaré que para obtener esta paz interior y esta marcha firme, no se hubiera
Ud. servido de su poder dictatorial para dar una
constitución a Colombia que habría sido sostenida por el ejército que es el que
ha hecho en nuestros pueblos tumultos contra las leyes.
A. J. De
Sucre"
Bolívar, pues se va de Guayaquil, Vencedor , pero sin norte, sin encontrar la fórmula para la
continuación de Colombia.
CAPÍTULO VIII
EL VOTO POR LA INMORTALIDAD
Bolívar dijo alguna vez que la anarquía en
América duraría cien años y que después se unirían los pueblos. En realidad, la
anarquía y la unidad, siempre han estado presentes. Nos dividimos en 1830; pero
nos unimos en varias oportunidades, en los Congresos americanos de 1847 y 1865;
en la epopeya liberal de Alfaro, Zelaya, Crespo, Piérola,
etc.; nos unimos en la lucha antimperialista de
principios de este siglo (XX); en la lucha de Sandino;
en la defensa de la Revolución Cubana, en la reconquista del Canal para los
panameños, en la defensa de la Revolución Sandinista
de Nicaragua, etc. Bolívar con sus concepciones de unidad es siempre una guía
para los pueblos americanso.
El Libertador regresó a Colombia en 1829,
entregó el mando en el Congreso Admirable de Enero- Mayo de 1830, se negó a que
lo reelijan Presidente de Colombia y los diputados
respetando su voluntad, se abstuvieron de dar voto alguno por Bolívar. El nuevo
Presidente a propuesta de Bolívar, fue Joaquín Mosquera, uno de sus
diplomáticos de confianza. Los encargados de proponer su candidatura, por
insinuación de Bolívar, fueron el General Sucre, el General Caicedo, y el
quiteño José Modesto Larrea, los únicos con méritos suficientes para aspirar
también, a la presidencia.
Bolívar se retira a Santa Martha, donde
fallece el 17 de Diciembre de 1830, en la Finca de San Pedro Alejandrino.
A lo largo de 1830 se disgregó Colombia y se
constituyeron los Estados de Venezuela, Nueva Granada (hoy Colombia), y el
Ecuador. Antes que Bolívar, mueren Sucre y Lamar.
El Ecuador invita al Libertador que venga a
residir en el país. muchos hombres y mujeres acompañan
en distintas formas a Bolívar en estos últimos meses.
Colombia se disgregó porque, como expresión
de unidad de pueblos de la América Meridional, tenía muchos enemigos internos,
muchas contradicciones: la rivalidad de otros estados americanos; y la
oposición por avasalladora contradicción de intereses, de los Estados Unidos y
Europa.
Cuando los pueblos del Ecuador se separaron
de Colombia, expresan sus sentimientos más íntimos. Guayaquil, por ejemplo, en
el acta del 19 de Mayo de 1830, dice:
"Art.
7°.- El pueblo de Guayaquil hace una solemne manifestación de su amor y eterna
gratitud al Libertador Simón Bolívar por sus incomparables servicios a la causa
de la libertad, al nombre y gloria de Colombia, y por sus señaladas
consideraciones a este pueblo".
No solamente se reconoce los méritos
inmortales de Bolívar, sino también se agradece las consideraciones que tuvo
bolívar para Guayaquil. esta acta está redactada y sus
firmas encabezadas por Olmedo.
Todos los pueblos de Colombia expresaron su
dolor por la desaparición de Bolívar, pero recogieron para si ese sueño de la
Confederación de los nuevos estados de la América Meridional.
En el acta de Guayaquil no hay una sola firma
de mujer, porque no se acostumbra en esa época, sino la firma de los padres de
familia; pero si estuvieron presentes las mujeres cuando se trataba de dar sus
recursos, de dar sus esposos e hijos para la guerra; cuando se trabajaba;
cuando se trataba de defender la Independencia en diversas formas.
Por eso estuvo en estos momentos, presente la
voz de la mujer. Una de las últimas cartas que recibió Bolívar fue de una
guayaquileña, de una de tantas de sus íntimas amigas y acendradas patriotas.
"Guayaquil,
Junio 18 de 1830
Mi Glorioso:
Yo estoy fuera
de mí, me aflijo, me espanto, no me entiendo cuando considero que Ud. estará ya fuera de Colombia; mas no puedo dudarlo según
las últimas noticias. Ud. que conoce mi entusiasmo, y
todo lo que Ud., es para mi,
aún no puede persuadirse de cuanto siento: intenté manifestarlo a Ud. escribiéndole por correo en ésta cuando me fue posible,
más todo es nada; no hay palabras que transmitan mis sentimientos hacia mi
Libertador, al Padre de Colombia.
Dígnese Ud. recibir las consideraciones de mi madre y de cada uno
de los de esta casa, el respeto ilimitado del Cura, y las más cordiales
afecciones de su invariable admiradora, que tiene la gloria de suscribirse con
los grandes títulos que Ud. mismo le dio en su
generosidad .
Gloriosa,
Simona Joaquina Trinidad... y Bolívar
( Joaquina Garaicoa Llaguno
( 1785), tía del héroe Abdón Calderón )
Olmedo en los honras
fúnebres que se le hicieron a Bolívar en Guayaquil, pronunció una oración en la
que expresó los sentimientso americanos:
"Bolívar
ya no existe, y yo diría también que ya no existe Colombia, sino creyera que
transmitido el espíritu del Libertador a todos los colombianos, se esforzarán
todos por sostener firme esta patria que él creó con su genio, que él animo con
su espíritu, que él libertó con su espada, que el ilustró con sus virtudes, y
que él ha hecho gloriosa con su gloria".
Los pueblos de América latina, y entre ellos,
Guayaquil, tienen presente el espíritu y el ejemplo de Bolívar. Bolívar está en
Guayaquil en todas partes. Bolívar en su momento está mirando desde donde nace
el sol hasta donde se oculta, es la presencia total de Bolívar, Creador,
Libertador, padre de la Patria Americana
Fuente:
Biblioteca de Elías Muñoz Vicuña.
Levantamiento de Texto: Fernando
Muñoz I.