¡EN SEMANA SANTA!
Sublevación
Conservadora
Por Elías Muñoz Vicuña
De la Redacción de IMPACTO
Como es sabido, el Ecuador fue gobernado de
1883 a 1895 por el Partido "Progresista", que era el nombre adoptado
por una facción conservadora dirigida por José María Plácido Caamaño. En dicho
período fueron presidentes del Ecuador, el referido Caamaño, su cuñado el Dr.
Antonio Flores Jijón y el poeta Luis Cordero.
Esta facción se constituyó en "La
argolla", el grupo cerrado más exclusivo que haya existido en el Ecuador,
e integrado por los apellidos Flores, Stagg y
Caamaño. La Argolla se fue desprestigiando no sólo por
su participación en los fracasos políticos sino por los negociados y actitudes
antipatrióticas.
LA
VENTA DE LA BANDERA
Las cosas llegaron a su fin cuando el Jefe de
la Argolla, como Gobernador del Guayas, se constituyó en el principal
responsable de un infame corretaje, el permitir que el Ecuador aparezca como
intermediario (violando las leyes internacionales) en la venta del crucero
chileno Esmeralda al Japón que se encontraba en guerra con el Imperio Chino.
Con ese objeto, la bandera ecuatoriana debía izarse en el Esmeralda simulando
compra, para posteriormente volver a cambiar nuestra bandera por la japonesa.
Aquello obedecía al hecho de que la Argolla había constituido la Casa Flint y Co., que en ese caso se
puso al servicio de la política imperialista e intereses financieros de los
poderosos banqueros Morgan y Rostchild.
En definitiva, era un negociado por 220.000 libras esterlinas, en la cual, como
es norma del sistema capitalista, se repartió una comisión y se hicieron gastos
que sumaron 80.000 libras esterlinas, aunque ante la reacción del pueblo,
algunos talvéz no alcanzaron a recibir su parte.
LA
IRA POPULAR
Desde que el pueblo ecuatoriano empezó a
enterarse del asunto, en Octubre de 1894, por denuncia del General y ex Jefe de
Estado Ignacio de Veintimilla, se levantó un clamor popular demandando
aclaraciones, explicaciones, desmentidos, etc. Ante la imposibilidad de que el
Gobierno pudiera satisfacer la vindicta pública, y habiéndose producido un
escándalo continental, las comunidades empezaron a reunirse en Comicio Público y a exigir las correspondientes sanciones y
renuncias de las altas autoridades. Los pueblos se negaron a realizar actos en
homenaje al primer centenario del natalicio del General Sucre, porque
consideraban que la venta de la bandera de Sucre, insultaba su memoria, y debía
haber luto y no festejos.
Caamaño se escapó y los pronunciamientos
populares exigieron la dimisión del Gobierno, cosa que tampoco vino; al revés,
lo que hubieron fueron medidas represivas: muertos, heridos, presos, confinados
y desterrados. En estas circunstancias, se produjo el primer levantamiento
armado, el 12 de febrero de 1895, en la ciudad y zona de Milagro.
Después se produjeron levantamientos en Vinces, Daule, Ibarra, Puntal y Tulcán, y sus zonas
aledañas, generalizándose las montoneras en la sierra y en la costa o ltoral. El estado latente de lucha que siempre había habido
en el Ecuador, se declara en una guerra civil abierta. Los combates se suceden
en San Miguel de Latacunga (hoy Salcedo), Píllaro, Pelileo, Patate, Esmeraldas,
Chone, etc.
EN
SEMANA SANTA
Lo que se sabe poco es que estas acciones son
el producto del entendimiento de los directivos de todos los partidos, grupos y
facciones políticas, pues, como sucedía con el pueblo ecuatoriano, se
encontraban indignados por el crimen de lesa patria que habían cometido los
altos funcionarios del Gobierno. Es así como Camilo Ponce Ortiz, del Partido
Conservador, Luis Felipe Borja, del Partido Liberal, Belisario Albán Mestanza, del Partido Radical de Alfaro, Emilio María
Terán, del propio partido del gobierno y ex secretario privado de Cordero,
junto con otros dirigentes políticos, acordaron una tras otra las acciones de
protesta y de armas que las circunstancias les fueron permitiendo. En estas
acciones predominaba uno u otro partido, según la importancia de ellos en los
diversos lugares de la patria. En el litoral dominaban los liberales y sobre
todo los radicales, en las montoneras; y dominaban en la sierra los
conservadores.
En estas condiciones llegamos al Domingo de
Ramos, 7 de abril, festividad religiosa, en la cual el Poder Judicial, dominado
por los conservadores, se niega públicamente a asistir a misa conjuntamente con
los funcionarios del gobierno, como una forma de condenación al régimen
político.
El martes santo, 9 de abril, conservadores y
liberales atacan y toman la ciudad de Guaranda, siendo designado Jefe Civil y
Militar, el conservador Gabriel Ignacio Veintimilla.
El día Miércoles
santo, 10 de abril, desde las ocho de la noche, hasta el jueves santo, 11 de
abril, a las dos de la madrugada, se desarrolla un espantoso combate en Quito.
Los Conservadores al grito de ¡Viva Ponce!, se sublevan contra el gobierno de
Luis Cordero, a la cabeza del batallón Flores N° 5.
El Presidente Luis Cordero, fusil en mano, lucha contra la insurrección a la
cabeza de la artillería, la policía, los soldados de la guardia nacional de San
Roque y los cadetes. Los conservadores son derrotados al precio de 40 cadáveres
que quedan en las calles y los cuarteles.
El mismo 10, en Machala, se la toman los
montoneros por algunas horas, exigiendo el derrocamiento de Cordero.
ABANDONANDO
A CORDERO
La sublevación conservadora en Quito es un
acontecimiento fundamental para el curso que siguió esta guerra civil. El
Presidente Cordero por este hecho ve que los conservadores que debían ser sus
aliados naturales se pronuncian por su caída, tomando las armas y dejándolo
políticamente aislado. Cordero no sabía que en el mismo edificio donde el
vivía, en un departamento bajo, se reunían los conservadores con sus enemigos
para conspirar contra su persona y su gobierno. El alzamiento del 10 al 11 de
abril le demostró el abandono político en que se encontraba. Los conservadores
que se identificaban como católicos, habían buscado los días más solemnes y
sagrados, dedicados a recordar el sacrificio de su Divinidad, para alzarse en
armas por el derrocamiento del Gobierno, dando un golpe de sorpresa inesperado.
La renuncia de Cordero después de haber
derrotado a los conservadores, cambió la correlación de fuerzas, pues al entregarle el poder precisamente a los conservadores, por
mandato constitucional, por supuesto, transfería responsabilidades. Y los
conservadores que subrepticia o abiertamente habían combatido al gobierno,
pasaron a ser gobierno y satisfechos con su nueva posición, abandonaron a sus
aliados de ayer, tratando de ocultar el crimen que habían combatido junto a los
otros partidos y el pueblo. Los conservadores en el poder asumieron las
responsabilidades del gobierno anterior, mientras que los liberales y
radicales, se pusieron al frente de las reinvindicaciones
históricas que reclamaban el pueblo. Sobre todo, los radicales de Alfaro.
Como todos sabemos, con el nuevo giro de los
acontecimientos se impuso el pueblo y fue Alfaro al Poder. Es así como un
movimiento y una revolución nacional, se transformó, devino en una revolución
liberal y radical.
Fuente: Biblioteca Elías Muñoz
Vicuña
Levantamiento de Texto: Fernando
Muñoz I.