CIEN AÑOS DE LA REVOLUCIÓN LIBERAL
Elías Muñoz Vicuña
Discurso pronunciado a nombre de la Academia Nacional de Historia, el 5 de Junio de 1995, en el Paraninfo de la Universidad de Guayaquil.
Se cumplen cien años del Pronunciamiento del pueblo de Guayaquil a favor de la transformación Liberal, el día 5 de Junio de 1895; acontecimiento cumbre en el proceso que desató el pueblo ecuatoriano cuando conoció que se había utilizado la bandera para un corretaje indigno. Ese día culminaba un proceso que demolía el régimen anterior, abría nuevos caminos para impulsar el progreso del país, y ponía al frente de la nueva era al movimiento Liberal y Radical, encabezado por Eloy Alfaro, héroe entonces con 31 años de combates por la Democracia en el Ecuador y en América Latina.
Eloy Alfaro
en su carta "A Demetrio" que escribiera en Panamá el 6 de abril de 1891,
dijo que en el Ecuador habían ocurrido períodos históricos
de 15 años cada uno (1830-45; 1845-60; 1860-75) y ya desesperaba porque
vencían los 15 años del período 1875- 1890), y era necesario
afrontar la nueva etapa. Consideraba que en virtud del desarrollo natural de
los pueblos debía ser destrozada "la fétida argolla floreana".
Decía que si en las elecciones siguientes se burlaba la voluntad popular,
debían firmarse actas de pronunciamiento, nombrarse Jefe Civil y Militar
de la Provincia, y cuando este movimiento sea secundado, designarse Director
de la Guerra o General en Jefe del Ejército, como instrumento de la transformación.
Alfaro estaba seguro
de que "La Argolla" burlaría la voluntad popular, como lo demostraba
el manejo de la "hacienda pública" y el "peculado monstruoso de la deuda
inglesa", sobre el cual escribió en 1891 el libro clásico que
denominó "La Deuda Gordiana", ya que con la llamada "deuda inglesa" debía
hacerse lo mismo que aconsejó Alejandro Magno con el "Nudo Gordiano",
cortarlo de un tajo, pues los traficantes la mantenían con el pretexto
de terminar el "Ferrocarril de Yaguachi".
Se cumplió el período histórico y las cosas debieron agudizarse en tal forma que se produjo una larga guerra civil en 1895, que es lo que estamos recordando.
En Octubre de 1894 se da un hecho que en la historia nacional se llama la "Venta de la Bandera". El Japón declaraba la guerra a China, y valiéndose de los trusts Morgan y Rotschild, compra barcos y más elementos bélicos. Una de esas compras es la del "Crucero Esmeralda" de Chile.
Como ese país habían declarado su neutralidad en el conflicto, se buscó al Ecuador para utilizarlo mediante engaños, presiones y coimas.
Con estos objetos, el trust Morgan busca a la Casa Flint, en la que participan ecuatorianos integrantes de La Argolla, para que le den instrucciones a José María Plácido Caamaño, expresidente de la República y, en esos momentos, Gobernador del Guayas.
La Casa Flint, por intermedio del Cónsul del Ecuador en Nueva York, le envía un cable a Caamaño, con fecha 16 de Octubre de 1894, con la propuesta de que el Ecuador "tome bajo su nacionalidad el barco Esmeraldas para en Honolulú cambiarle la nacionalidad a otro país", que sería el Japón.
Cuando Chile, el 23 de Octubre, recibe a su vez una propuesta, esta es distinta, la de que el Ecuador compra el buque en 220.000 libras esterlinas. El Japón lo comprará a su vez en 300.000 libras esterlinas, o sea 80.000 libras esterlinas para los intermediarios.
Este negociado a espaldas del pueblo ecuatoriano sigue su marcha. El 23 de noviembre, el Ecuador antes de comprarlo, aparece vendiendo al Japón, y posteriormente lo compra y paga a Chile el 30 de noviembre, con el dinero que le dio Japón, porque los representantes consulares y diplomáticos del Ecuador son usados por los trusts financieros Morgan y Rotschild.
Sobre este negociado empiezan a correr rumores desde el 6 de noviembre. El 8 , el desterrado ecuatoriano Juan Murillo Miró, fundador del El Telégrafo de Guayaquil, vio que el "Esmeralda" se paseaba por la rada de Valparaíso, Chile, con la bandera ecuatoriana izada en el mástil, cosa que denunció a la prensa y políticos ecuatorianos de oposición. Se produjo un escándalo continental con esta noticia. Patriotas como el Dr. Aurelio Noboa, y Señores José Abel Castillo y A.B. Carrasco, descifraron la clave de los documentos del negociado y los tradujeron del inglés al español, y los publicaron. Juan Murillo Miró, por su parte, siguió enviando copias de los que consiguió en Chile, donde se firmó el contrato de compra del Esmeralda, los que también se publicaron.
Entonces, surge la protesta. El 9 de diciembre se realiza una Asamblea Popular en Guayaquil, que la encabezan Pedro Carbo, Rafael Pólit C., Cornelio E. Vernaza, José Luis Tamayo, R.E. Jaramillo, Francisco Fernández Madrid, Aurelio Noboa, Luis F. Carbo, Serafín Wither y Miguel Angel Carbo.
La Asamblea pide explicaciones al Gobierno y nombra un Comité en defensa de la honra nacional. El Gobierno no dio explicaciones satisfactorias, ni tomó medidas rectificatorias, por lo que las protestas aumentaron.
El 8 de enero de 1895, Caamacho renunció y abandonó la Gobernación. El 10 de enero se pide la renuncia del Presidente de la República, Luis Cordero. Los pueblos se niegan el 3 de febrero a celebrar el primer centenario del nacimiento del General Sucre, porque la bandera que él glorificó había sido mancillada. En Guayaquil, y Quito hubo luto.
Las exigencias de que renuncie el presidente se agudizan, las presiones se dan incluso por los elementos del mismo Gobierno, como es el caso de los futuros generales Emilio María Terán y Ulpiano Páez.
El 12 de Febrero se produce en Milagro el alzamiento armado encabezado por Enrique Valdez Concha y Pedro J. Montero, y con este se inicia la guerra civil. El 17 se producen choques armados en Naranjito y Vinces. El 18 asaltan el cuartel de Daule y hay los primeros muertos, los jóvenes Gabriel Urbina Jado y Gabriel Avila. Urvina era estudiante de la Universidad de Guayaquil.
La guerra civil se extiende. Y en defensa de la honra nacional luchan radicales, liberales, conservadores, "progresistas" y aún elementos del Gobierno que protestaron por el negociado. En estas circunstancias, llega al país una proclama de Alfaro que incita al derrocamiento de la Argolla.
El Gobierno por su parte agudiza la represión: apresa, confina, destierra, clausura periódicos, etc. Y, por supuesto, causa víctimas y destrucciones.
Se desata la guerra civil en el norte y en el centro de la Sierra, y en todas y cada una de las provincias del Litoral.
El Miércoles Santo, 10 de abril, los conservadores y unidades militares dirigidas por Camilo Ponce Ortiz se levantan en Quito contra el Gobierno, pero son derrotados por las fuerzas encabezadas por el propio presidente Cordero. Sin embargo, la presión continuó, y el 19 de Abril el presidente presentó la renuncia y entregó el mando. La última gestión para que renuncie Cordero, la hizo enérgicamente el canónigo Juan de Dios Campuzano.
Se encargó del poder el Vicepresidente Vicente Lucio Salazar. Y en este momento cambia la situación política. Los conservadores se consideran en el poder y quieren consolidarlo; mientras que los radicales y liberales encabezan la lucha del pueblo combatiente, ya no sólo por la defensa de la honra nacional sino por la demolición del antiguo régimen, para que triunfe la democracia y el progreso.
Recrudece la guerra civil. El Ejército Liberal se organiza. Los distintos alzamientos se coordinan y se forma el Estado mayor General del Ejército Revolucionario del Litoral, bajo la dirección del Coronel y Doctor José Fidel Marín Sumaeta, (este ostenta la circunstancia de haber sido el primer alumno matriculado en le Universidad de Guayaquil, allá por 1868). Este Ejército en el Litoral se va formando en las haciendas, aldeas, pueblos y ciudades. Chone proclama a Alfaro y al liberalismo el 5 de mayo. Sucesivamente lo hacen Vinces. El Guabo, Santa Rosa, Olmedo, Bellavista, Esmeralda, Guare de Baba, Machala, Quevedo, La Unión, Balzar, Palenque, Malvas, Rocafuerte, Riobamba, Ambato, Alausí, Babahoyo, Naranjito, Durán, Boliche, Daule.
El 3 de Junio, el último Gobernador del Guayas, Dr. Rafael Pólit Ceballos empezó a traspasar el mando, nombró Intendente al radical y futuro General Juan Francisco Morales. El 4 convocó a una Junta de Ciudadanos que, ante su excusa, designa Jefe Civil y Militar a Ignacio Robles. Ante la misma Junta resignó el mando militar el General Reynaldo Flores, y el 5 de Junio el pueblo de Guayaquil se toma los cuarteles y 16.000 ciudadanos firman el Acta de pronunciamiento de Guayaquil, desconociendo la Constitución de 1883, y al Gobierno de Vicente Lucio Salazar, proclamando las ideas liberales y nombrando Jefe Supremo al General Eloy Alfaro, con amplias facultades para la reconstrucción del país.
El Liberalismo y el Radicalismo, que después se fusionarían, habían ganado la hegemonía. Alfaro fue llamado para que se haga cargo del Mando.
Los pueblos se pronuncian por el nuevo orden que triunfa en la Batalla de Gatazo en los días 14 y 15 de agosto. Con esta victoria Alfaro entra a la Capital el 4 de Septiembre.
El nuevo régimen al calor de la lucha afronta los problemas para superarlos. En efecto, se concluye el Ferrocarril del Sur, de Guayaquil a Quito, y se iniciaron otros ferrocarriles más. Se supero la educación, se creó la enseñanza laica (científica nacional y democrática), disponiendo, al mismo tiempo que la costeada por el estado y los Municipios sea gratuita, sin perjuicio de que existan las particulares. Se suprimieron varias taras feudales, dando libertad a los indios y más campesinos. Se creó la Junta de Asistencia Pública que amplió los servicios sociales y puso vastas porciones de tierra en manos que desarrollan la producción agrícola. Avanzó el Ecuador, como lo demostró en 1910, cuando ante el peligro de agresión peruana, Alfaro pudo multiplicar las unidades militares en 15 veces y media, movilizando en pocos meses a la juventud.
Se impulsaron la industria y los servicios públicos. Se promovió un congreso Americano, se apoyó la Independencia de Cuba, y se expresó solidaridad con las luchas democráticas. El Ecuador ganó autonomía.
Como dijo Manuel J. Calle se "puso el dedo en todos los registros sociales" y se produjo "la innegable transformación del alma ecuatoriana y la variación de las corrientes de la vida en esta sociedad".
Nuestra transformación liberal fue el ejemplo en su época y coincidió con situaciones similares en otros países de América Latina. Situaciones en las que se vieron involucrados Eloy Alfaro y sus hermanos, Leonidas Plaza, Plutarco Bowen, Federico Proaño y muchos más. Sin embargo, como el propio Alfaro había dicho, pasados los 15 años de historia ecuatoriana, empezó una nueva etapa. No todo se había resuelto, y en algunos casos, nada. entonces actuó la nueva generación.
Surgieron la sociología Nacional, la autonomía universitaria, el movimiento sindical, los partidos políticos de nuevo tipo; y se afrontaron nuevas crisis, como la cacaotera.
Ahora, a los cien años, conmemoramos la transformación Liberal, como los hacemos con las grandes jornadas y etapas de nuestra historia, las que nos sirven de experiencia, para aprender de ella lo bueno, y para no repetir los errores.
Fuente: Biblioteca del Dr. Elías Muñoz Vicuña.
Edición: Fernando Muñoz Iturralde.