LA MUJER Y EL 15 DE NOVIEMBRE DE 1922

En las jornadas huelguistas de Octubre y Noviembre de 1922, el comportamiento de la mujer trabajadora fue esforzado, valiente y heroico.

Primero fue la huelga de los ferroviarios en Octubre (del 19 al 26). Cuando la parte patronal quiso romper la huelga haciendo partir hacia la sierra un convoy ferroviario, muchos trabajadores y familiares se colocaron en la línea férrea para impedir la salida. Se destacó allí, TOMASA GARCES que con sus pequeños hijos se tendió en las líneas férreas, dispuesta a perecer. Ante esa actitud la guarnición no forzó las cosas y los trabajadores triunfaron en sus peticiones.

El triunfo de los ferroviarios de Durán demostró que los trabajadores tenían la razón en sus peticiones y que la huelga les daba la fuerza incontrastable y así fue que a partir del 9 de noviembre, una empresa tras otra presentó sus peticiones y se fue declarando en huelga, hasta que el 13 se declaró la huelga total y la ciudad en su paralización fue absoluta. No había trabajo, servicios ni comercio. El 15 de Noviembre se produjo la represión y la masacre. En la huelga participaron las mujeres y en la represión fueron también víctimas. Se han registrado los nombres de las siguientes mujeres que murieron en el abaleamiento a los trabajadores y el pueblo: ANGELA MEZA, ASUNCION RAMOS, BALVINA DE PAUSAN, ANASTACIA N., ESTER BALVINA RIVERA, CEFERINA ROMERO, DINA GALARZA, FRANCISCA CASANOVA, MERCEDES DE SILVA, MANUELA GUZMAN, MARIA MAYORGA, MARIA MORAN Y OTILIA GONZABAY. Las heridas se multiplican. 

Los trabajadores superan la represión, la huelga sigue, los patronos acceden a las peticiones concretas y la huelga sólo concluye el 20 de Noviembre. 

No ha habido en el Ecuador huelga más amplia, más profunda y de mayores consecuencias que la de 1922. El 9 de Julio de 1925 fue derrocado por el ejército el gobierno liberal, y la Junta de Gobierno creó el Ministerio de Trabajo y dictó las primeras leyes de protección al trabajador. Y en 1938, el militar que participó activamente en la represión, el Capitán Alberto Enriquez, ya como General y Jefe Supremo, dictó el Código del Trabajo, la Ley de Comunas y la Ley de Cooperativas, porque la lucha sindical fue ejemplar y el aprendió la lección y rectificó, pasando de represor a garantía de los derechos de los trabajadores. Y así muchos más, todo el pueblo, en fin. 

La Trabajadora y la mujer en general ha sido participe de la lucha social en todo momento. 

Elías Muñoz Vicuña