El Pensamiento Social de JUAN
MONTALVO
Por Elías Muñoz Vicuña. Folleto de la Universidad de Guayaquil
I
El expresidente del
Ecuador, Dr. Alfredo Baquerizo, en un conocido decreto, declaró al eminente
escritor Juan Montalvo como uno de los educadores del pueblo ecuatoriano. Este
reconocimiento ha sido consagrado por el país en su realidad. Es educador por
cuanto sus esfuerzos van dedicados a reformar la sociedad, esa comunidad en que
nació, y que era atrasada en su desarrollo, aislada de los vientos de la
civilización mundial, llena de violencia anárquica, en cuanto unas clases
querían reformarla y otras clases y castas mantenerla en el retraso.
Abelardo Moncayo, destacado ideólogo
ecuatoriano, escribió que Juan Montalvo, fue el Civilizador del pueblo
ecuatoriano, puesto que en las páginas que éste escribió trajo al Ecuador un
caudal intelectual que nos saco del aislamiento y el atraso. Montalvo nos había
dicho que "la Civilización Moderna valía más que Roma". En este
sentido él mismo se autocalificó de El Cosmopolita y escribió íntegramente un
periódico que ha sido recogido en dos sendos volúmenes, diciéndonos con ese
calificativo que nada le era extraño.
El resultado fue que Montalvo le enseñó al
pueblo ecuatoriano a pensar en vario; grande y alto. Esto lo ha constituido en
un singular luchador para Ecuador y América. Y en un insigne combatiente por la
Libertad individual, social y nacional; la Independencia Nacional y Americana;
el progreso social y nacional e hispanoamericano. Actuando siempre en grande y
alta forma, como luchador insigne, político eminente y "prosista a veces
sublime", según José Martí, el Maestro y Libertador cubano.
Montalvo como prosista hisponoamericano
fue tan eminente como Rafael María Baralt, Andrés
Bello y José Martí. Como gramático o conocedor del idioma lo fue tanto como
Andrés Bello y Rufino José Cuervo. Esta alta calidad del pensamiento nacional
por todos los niveles y en toda la extensión del país, utilizando todos los
medios, como la prosa, la poesía, el discurso; en periódicos, volantes,
folletos y libros; utilizando sobre todo el artículo, el ensayo, el tratado y
aún el "pastiche". Todo esto fue alta expresión de ciencia y
política; de arte, cultura y sobre todo literatura, que brilló sobre el Ecuador
y lo alumbró, ilustró y lo elevó.
Toda la vastedad de su erudición, el brillo
de su literatura y de su pensamiento; lo puso al servicio del progreso social
del país. : y para hacer efectiva, práctica esa lucha,
sé concentró en la acción política. Todo tiene en Montalvo una intención moral,
de reforma de costumbres, de regeneración nacional; de moral o buenas
costumbres políticas. De allí
la profundidad de su tarea que supera las aparentes
contradicciones.
Cuando cambian para malas personas, las
castas, las clases, los partidos, Montalvo también cambia y los ataca. Cuando
han hecho bien por la Patria, la América o la Humanidad; Montalvo en ese caso
concreto los alaba. Si han actuado mal. aunque haya
sido su amigo lo ataca. Esa es su moral, su conducta. Por eso escribió muchas
páginas de censura a García Moreno y algunas en su elogio, y de las más
brillantes. A veces lo uno y lo otro junto en la misma página, En cambio tiene
páginas duras contra el General José María Urbina, su paisano, su amigo
protector y coideario, cuando éste, pasados los años, sostuvo la tiranía y la
corrupción del régimen despótico de Veintimilla.
II
Montalvo mientras conoce al Ecuador, América
y el Mundo, más quiere a su Patria; sus hombres, culturas y tradiciones; a su
materialidad y su espiritualidad. Se gloría de lo bueno de su Patria y lucha en
su defensa; sufre por sus atrasos y sus tragedias. ansía
su progreso y libertad. y aún en los casos en que la
realidad ecuatoriana es negativa, él sabe encontrar la causa y al culpable: el
encomendero y esclavista español, el clero reaccionario y extranjero; el
terrateniente y caudillo feudales y opresores. La idea fundamental y más
profunda de Montalvo es la unidad nacional: progreso, cultura, libertad comO
base para lograr esa unidad. La Nación en general y la ecuatoriana en
particular, es la forma más alta creada por el capitalismo en su etapa
progresiva. La Nación significa unidad de territorio, población, idioma,
economía, psicología y cultura. Esa unidad es la base del mercado interno,
necesidad imprescindible para el desarrollo de la formación económico social
capitalista. En consecuencia, unidad nacional significa lucha contra la
dispersión y rivalidades feudales, las pugnas religiosas, las luchas entre
caudillos, etc. Unidad Nacional significa avanzar en todos los terrenos:
libertad, cultura, economía, progreso social, en fin. Sus "Lecciones al
Pueblo" consisten en enseñar las dimensiones de esto y el orgullo dé
luchar por ello. Si consideramos que no se ha logrado todavía la plena Unidad
de la
Nación Ecuatoriana - lo que implica el
reconocimiento a nacionalidades, etnias y culturas qué existen en su seno -;
hemos de afirmar que el pensamiento de Montalvo está vigente y es útil todavía.
El caso histórico que vivió y entendió
Montalvo (1832-1889), es que producida la Independencia dé la América Española
(1809-1825), constituida la República del Ecuador (1830), se desató una guerra
por el poder (1825-1895), en la que j~garon un papel
dominante los intereses de los grandes terratenientes con rezagos feudales y
esclavistas; el clero y los caudillos militares. Estos se coalicionaban, o por
el contrario desataban cruentas luchas y guerras civiles. Estas altas capas
sociales tenían a su servicio a profesionales y comerciantes que en parte eran
miembros del feudalismo nacional.
El caudillo militar era el encargado de
someter por el terror a los esclavos, siervos de la gleba, gañanes, artesanos,
obreros, intelectuales, comerciantes de todo grado, y sobre todo masa irredenta
del pueblo indio.
Esta es la situación que nos lleva al
desastre y que Montalvo quería superar mediante la regeneración del pueblo y de
la Patria.
Las posiciones que formaron a favor del
Poder, no importa cual fuera su origen, pero siempre clerical feudal y de signo
militarista; se llamó originalmente el Partido Ministerial, o sea de los que se
ponían al servicio de ese Poder y de los Gobiernos que lo detentaban.
Los opositores a .ese orden de cosas,
político, social y económico, eran los contrarios al Ministerio; eran los
liberales.
Montalvo luchó contra ese Poder anárquico y
violento que se expresaba como tiranía y despotismo, y por eso nunca fue
Ministerial. Por el contrario, fue opositor, luchador por la libertad, como
expresión y conquista de las necesidades del pueblo, las clases progresistas y
la Nación; fue el Liberal por excelencia. Los ministeriales poco a poco se
fueron llamando así mismos, los conservadores. Ya Bolívar en la Carta de
Jamaica, su famoso documento, había dicho que las guerras civiles siempre eran
entre conservadores y reformadores.
Los contrarios de los conservadores acogieron
el calificativo, y los llamaron así conservadores. Aún más, los titularon de
godos, porque mantenían en la esencial el régimen económico y social heredado
de los gobernantes del Imperio colonial español, los verdaderos godos.
Los ministeriales, conservadores o godos
cuando se vieron amenazados por los liberales se llamaron restauradores; por
supuesto, restauradores del orden decadente.
Los liberales a lo largo de la lucha se
llamaron a su vez los regeneradores, ya su movimiento, la Regeneración.
Montalvo tomó el calificativo de liberal como
lo hicieron sus contemporáneos, como sinónimo de luchador por la libertad y
fuera de todo compromiso con el Poder decadente.
Montalvo era liberal, pero de los liberales
consecuentes. Si la Independencia en lo externo fue lograda en el Ecuador en
1822, y los españoles en consecuencia expulsados del país; en cambio, en la
interno, las cosas no habían cambiado, en lugar de españoles se quedaron en el
Poder los hijos de los encomenderos; cosa que el pueblo llamó como que se había
producido: "el último día del despotismo y primero de lo mismo".
Los liberales primeros (Rocafuerte, Moncayo,
etc.); como regeneradores, querían que se acabe el círculo vicioso; y que las
libertades nacionales, populares e individuales se hicieran realidad, a base de
una Gran Liberación Nacional que permitiera la satisfacción de las necesidades
materiales y espirituales; precisamente porque se eliminaban los obstáculos
para que se desarrolle la realidad, hasta que se satisfagan esas necesidades
populares; garantizadas esas libertadas por una Nación libre y soberana,
liberada diríamos hoy.
III
El liberal y el liberalismo como sistema, en
las condiciones históricas concretas del Ecuador, permitieron el desarrollo de
las fuerzas productivas bajo la hegemonía de las clases dominantes: los
sectores terratenientes que avanzaron hacia las posiciones de las formas
capitalistas y, por supuesto, junto a ellos los comerciantes y la burguesía
naciente que surgía por todas partes y en toda circunstancia. Una" especie
de "Vía Junker" de desarrollo. Ellos vieron
en el liberalismo la forma de progresar, manteniendo y aún aumentando el
latifundio, controlando las importaciones, estableciendo la banca en formas muy
concretas de monopolio.
EI capitalismo producto de ese liberalismo a
su vez golpearía los sectores más débiles (campesinado, indigenado,
artesanado), y los proletarizaría, los despojaría de toda propiedad y sobre
bienes e instrumentos de producción; del campo y del taller saldrían los
proletarios con sus problemas e intereses.
Los enemigos del liberalismo en todas sus
etapas los llamarían "rojos", "comunistas",
"petroleros", etc. Así lo leemos en Vicente Solano y más escritores
antiliberales de la época. Esto proviene del antecedente de que los liberales
surgen en América con cierto atraso. Ya en las revoluciones europeas de 1830,
1848 y 1871, el proletariado de los países europeos habían
tenido una clara participación, hegemónica en el último caso. Es que el clero y
más conservadores de la época consideran como fundamento que los liberales no
se pueden quedar en los formal, que los cambios
continuarían, serían sucesivos, sin límites definidos. Por eso los llaman
"rojos", mientras ellos mismos se llaman orgullosamente
"azules".
La generalidad de los propios liberales, en
cambio, miran sólo el primer paso, el necesario, el concreto, el limitado, el
que les exige la historia: las libertades individuales para el desarrollo de la
economía capitalista y la unidad nacional para que funcione un mercado interno
que absorba la producción de la economía en desarrollo. Sólo Montalvo, Vargas
Torres y muy pocos tendrían una visión más amplia, Después vendrían los
radicales con Alfaro a la cabeza. En 'su momento, los seguidores de La Primera
Internacional de Trabajadores y de la Comuna de París de 1871.
Para Montalvo y la Juventud que lo sigue, el
liberalismo va a permitir el progreso social en forma indefinida. La Primera
Internacional de Trabajadores, La Internacional de Marx,
para nuestro escritor "es una sociedad política, socialista, que lleva al
extremo los principios liberales ya la cual nada le importaría el medio,
cualquiera que fuese de derrocar las dinastías y levantar la república
social", según lo escribe en su Diario de Julio de 1871.
IV
En consecuencia, para Montalvo el liberalismo
es el primer paso y es una sociedad política que lleva al extremo los
principios liberales, la que encarna las ideas socialistas. En otras palabras,
el liberalismo es, el paso concreto e inmediato, que abrirá el camino del
progreso indefinido, sin límite.
El liberalismo de Montalvo comprende, pues,
un amplio universo. Nada le es extraño, De allí que las obras de .Juan Montalvo
sean un conjunto de ensayos, relatos, cartas, etc., sobre una increíble
variedad de temas. Abundan en ellos las limitaciones y las contradicciones,
resultado de las informaciones que le llegan, muchas deformadas o disminuidas
(diminutas) . Las rectifica o completa apenas tiene
esa posibilidad. Muchos de los hechos y realidades tocadas por Montalvo han
sido investigados después. La mayoría todavía están
pendientes de un examen científico profundo.
Estas limitaciones en las obras de Montalvo
han hecho que "algún bruto de crítico", como decía él, lo llame
liberal de mente conservadora; escritor pornográfico, en lugar de moralista;
insultador profesional, en lugar de educador; arcaísta, siendo castizo. Por
supuesto que lo han llamado enemigo de la Comuna de París de 1871, de la
Internacional y de Marx. y
esto se dice de quien fundó el 9 de Julio de 1876, en Quito, la Sociedad
Republicana para aplicar en lo posible los principios de la Primera
Internacional de Trabajadores en el Ecuador.
El caso de Montalvo no es el único. Estuvo
limitado por su tiempo, pero rompió los diques que contenían el progreso moral
y político del país. Ahora que estamos a cien años de su muerte, se nos dice
que esto no es lo suficientemente progresista., ...
claro, para ahora.
Montalvo tuvo tesis fundamentales para la
vida del país y eso hace que sus méritos sean eminentes. Producida la
Independencia los desiertos que nos dejo España (
despoblación, miseria., ignorancia, etc.), tendrán que ser regenerados,
y la tesis de Montalvo, como de otros patriotas fue rescatar el orgullo
nacional, crear la unidad nacional, y como ambiente para ello, la libertad. Así
avanzaríamos hacia el progreso social, la cultura, el bienestar, la felicidad.
V
Las obras escritas de Montalvo son la fuente
donde el pueblo ecuatoriano se nutrió para el porvenir.
El también eminentemente escritor M.J. Calle, el más alto critico de
la generación subsiguiente, nos dijo que el ensayo de Montalvo: "Las leyes
de García Moreno y la Reforma", será leído mientras exista la lengua
española. En ese estudio, Montalvo sintetiza, en 1876, sus ideas liberales, al
mismo tiempo que pinta el escenario político ecuatoriano. Fija los puntos de la
doctrina de García Moreno y la Reforma, será leído
mientras exista la lengua española. En ese estudio Montalvo sintetiza en 1876,
sus ideas liberales, al mismo tiempo que pinta el escenario político
ecuatoriano fija los puntos de la doctrina de Garcúia
Moreno que había combatido y que se debían reformar mediante una Convención.
Esto
no fue posible por la negativa del Presidente Antonio
Borrero y tuvo que hacerse la Convención mediante una revolución, la del 8 de
Septiembre de 1876. En este ensayo, el autor quiere que las leyes ecuatorianas
se inspiren en el pensamiento de los juristas y Filósofos más eminentes de
Europa: Mostesquieu, Beccaria,
Filangieri, Pastorelli, etc..
En la obra de Montalvo Siete Tratados (1882),
cuando se trata de las doctrinas etnológicas de Mostesquieu
y Bouguer sobre el determinismo geográfico, no
trepida en refutarlas; pues sostiene más bien que son las condiciones
materiales de vida, producto del trabajo humano, las determinantes. Al tomar
como ejemplo a los pueblos indios del Ecuador, explica que los casos que señala
Bouguer obedecen a ventajas materiales y que estas
son "antes de clase que de casta" (raza). Con esto reconoce las
diferencias de clase y las determinantes económicas, y esto lo acerca al
Materialismo Histórico.
Si se trata del sentido de la historia, acoge
paladinamente en los Siete Tratados el criterio de que el destino de la
Humanidad será la república universal. Nos dice: "Los filósofos prevén el
triunfo de la República universal, los bardos la sueñan, los profetas la
anuncian, amables sabedores que muestran al género humano en puras formas las
prefiguración de su felicidad. El mundo será republicano, y por tanto
democrático" ( Juan Montalvo, Siete Tratados Tomo
I. De La Nobleza, pág. 59 ).
VI
En resumen la posición de Montalvo no admite
otra limitación que una realidad dada contra la que lucha para reformarla.
Defiende los altos principios de la
humanidad, de la América española, del Ecuador. Defiende las libertades y
derechos de los hombres; pueblos, trabajadores, indios, negros, mujeres,
jóvenes, es decir, de todos. Lucha porque la sociedad ecuatoriana se reforme,
progrese, se modernice. Considera que la Unidad Nacional y la Libertad son la
base de todo progreso y que es la sociedad, "el pueblo así, como es, tiene
su valor; quédate de ciudadano de la clase modesta, espina dorsal de la
Sociedad humana por donde pasan los sucos (jugos) más delicados y las
sustancias de la vida" (Juan Montalvo, Siete Tratados).
La generación actual tiene el derecho de
estudiar a Montalvo y más clásicos ecuatorianos; y la obligación de hacerlo
críticamente, como lo hizo él. Tiene la tarea de recoger y partir de ese
pensamiento, de la realidad actual de la sociedad ecuatoriana y de la
experiencia universal de la clase más avanzada, el proletariado. Tiene que
recoger la experiencia democrática Nacional. Solamente con esos tres elementos
tendremos una visión cabal para actuar con justeza.
Fuente: Biblioteca Elías Muñoz
Vicuña
Levantamiento de Texto: Fernando
Muñoz I.