MANUEL DE J. CALLE

Charlas 

de ERNESTO MORA

1911 —— 1912

Tercera Edición

VOLUMEN I

Lit. & Imp. de la Universidad de Guayaquil

1982

Colección Universidad de Guayaquil.- N°1. Responsable de la Edición: Prof. Lic. Elías Muñoz Vicuña.

Carátula de la Tercera Edición Volumen I. Esta obra se terminó de imprimir, en la Litografía e Imprenta de la Universidad de Guayaquil, el 18 de junio de 1982, siendo Rector el Arq. Jaime Pólit Alcívar y Regente el señor Enrique A. Proaño Alvarez.  

 

Al Lector

Las "Charlas" de Manuel J. Calle fueron escritas de 1911 a 1918, y publicadas en los periódicos de Guayaquil, "El Guante" y "El Grito del Pueblo".

Manuel J. Calle las escribió bajo el seudónimo de "Ernesto Mora".

El lector guayaquileño, primero, y el ecuatoriano y latinoamericano después, esperaban ávidamente su aparición en las páginas de los periódicos mencionados.

El conjunto de lo escrito por Manuel J. Calle en la prensa nacional le dio el carácter del mejor periodista nacional de todos los tiempos.

La Universidad de Guayaquil considera su deber publicar esta obra de Manuel J. Calle, para conocimiento de las generaciones actuales de ecuatorianos.

Con esta obra iniciamos la "Colección Universidad de Guayaquil" que comprenderá las obras más importantes de los literatos, políticos y científicos ecuatorianos más destacados.

La "Universidad" que es "universalidad", no tiene límites en su acción intelectual y académica, y rechaza a los "pragmatistas" que quieren una Universidad que "sólo" prepare los profesionales que requiere la actual estructura social y económica ecuatoriana.

Manuel J. Calle como eminente literato y con una sólida mentalidad política, se constituye en el espejo de la sociedad ecuatoriana de la segunda década de este siglo. El volumen primero que ponemos en circulación comprende del mes de julio de 1911 al mes de mayo de 1912.

La mayor parte de este volumen ya fue publicado como libro por los hijos de Manuel J. Calle, en la Imprenta de "El Día", en 1929, hoy estamos reproduciéndolos con "Charlas" que se agregan y lo completan.

En esta edición, estamos reproduciendo el prólogo que para "Charlas", había escrito Alfredo Baquerizo y que no se había publicado con esta obra sino por separado. También publicamos la nota de Los Editores de 1.929.

A lo largo de los diversos volúmenes de las "Charlas", vemos publicando estudios críticos.

Esperamos con esta "Colección" que iniciamos, contribuir a la difusión de las bellas letras ecuatorianas al mas alto nivel.

Los Editores

Guayaquil, Abril de 1982.

 

CRONOLOGÍA de los acontecimientos en el país en el período de 1911-12

1911 -Enero.- Elección de Emilio Estrada como Presidente de la República.

Julio 3.- Muerte del General Emilio María Terán.

Julio- Agosto.- Congreso Extraordinario.

Agosto 3.- El Congreso Extraordinario rechaza el nombramiento de Eloy Alfaro como General en Jefe.

Agosto 10 .- Se instala el Congreso Ordinario.

Agosto 11.- Derrocamiento de Eloy Alfaro de la Presidencia de la República.

Asesinato del General Luis Quirola y actos de vandalaje en Quito.

Asume el Poder el Dr. Carlos Freile Zaldumbide.

Agosto13.- Montero apoya nuevo orden de cosas.

Agosto 21.- Septiembre 6.- El Coronel Carlos Alfaro se levanta en armas.

Septiembre 1.- Emilio Estrada se posesiona de la Presidencia.

Septiembre 2.- Llegan al Ecuador los Generales Leonidas Plaza y Julio Andrade.

Octubre 5.- El Congreso Nacional anula el contrato del Muelle Fiscal con la Compañía Comercial Nacional.

Noviembre 22.- Estrada encarga el Poder al Dr. Francisco Andrade Marín.

Diciembre 21.- El Presidente Estrada muere en Guayaquil. El Dr. Carlos Freile Zaldumbide asume el mando.

Diciembre 22.- Esmeraldas proclama Jefe Supremo al General Flavio Alfaro.

Diciembre 23.- Se lanza candidatura del General Leonidas Plaza.

Diciembre 28.- P.J. Montero, Jefe Supremo en Guayaquil.

Diciembre 29.- El candidato Plaza, General en Jefe del Ejército de la Sierra.

1912- Enero 4.- Eloy Alfaro llega a Guayaquil.

Enero 5.- Flavio Alfaro llega a Guayaquil.

Enero 11.- Combate de Huigra.

Enero 14.- Combate de Naranjito.

Enero 18.- Batalla de Yaguachi.

Enero 19.- Asesinato del Coronel Belisario Torres en Quito.

Enero 22.- Plaza ocupa Guayaquil de acuerdo con los "convenios de Durán".

Se apresa a Alfaro, Montero y Páez.

1912- Enero 25.- Asesinato de Montero.

Enero 28.- Asesinato de los Alfaro, Páez, Coral, Serrano.

Marzo 5.- Asesinato del General Julio Andrade.

Marzo y Abril.- Campaña electoral. Electo Plaza, candidato único.

A los Ecuatorianos

La obra genial del famoso escritor M. J. Calle, fue Charlas. En estas se describió al día, a la hora, al minuto, el desarrollo o proceso de la vida ecuatoriana, principalmente en su aspecto político, sin descuidar el cultural y múltiple: las costumbres, la literatura, también o retrospectivo y las prolongaciones de los sucesos nacionales con el movimiento internacional.

Calle fue un prodigio de memoria, de talento y de enciclopedia; y esto en el diarismo, para el que se escribe rápidamente, con motor eléctrico en el cerebro. Escribía sin secretario, sin amanuense, en caracteres limpios y hermosos, sin enmiendas ni tropiezos, en una como corriente continua sin curvatura ni salto de pensamiento o de expresión. Charlas, los tomos de Charlas, van a reproducirse, para comprobación de que hoy casi somos como ayer y de que la crítica del gran escritor resulta en gran parte trascendental, para todo tiempo y a toda clase de personas.

En ella se tacharán quizás ciertos detalles que se produjeron por insuficiencia de información, algunas acusaciones apasionadas, el recargo de colorido en ciertos cuadros y retratos, la vehemencia impresionista. Pero nadie dejará de rendirse a dos cualidades de gran relieve en Calle: la amenidad que fe imponía basta sobre sus adversarios y la honrada sinceridad con que pensaba, sentía y escribía, obediente a la sugestión del momento, nerviosa, a veces hiriente, más nunca premeditada.

Las faltas, las vacilaciones se deben a lo instantáneo de la labor, sin revisión, sin corrección. El original en pocas horas iba al taller, y el autor no tenía tiempo ni para leer sus escritos impresos y menos para revisar las pruebas de imprenta.

Proteo del diarismo, no se dará talvez en otro país ni época, ejemplar así de potencia creadora, de tantos y extensos conocimientos, no obstante los obstáculos de una contienda constante y angustiosa, de quebrantos y vacilaciones como no lo soportaron pocos en esta vida y el desdén de los mediocres y los copartidarios hartado- indiferentes a su imponderable faena del diarista.

Si Calle viviera, enmendara algunos de sus asertos, adoctrinado por las resultantes históricas y por la revisión de las pruebas.

Pero, la mayor parte de su labor queda intacta a lo menos dentro del criterio liberal, y sobrevive a todo su ingenuidad.

El, desde El Correo del Ecuador, hizo la inmensa, incansable campaña, que no ha merecido del Partido sino migajas de aplauso, un nombre para algún Instituto y la edición difícilmente gestionada, de algún libro.

Los descendientes del polígrafo, que murió en la miseria, para descuento de su desvalidez publican Charlas, pidiendo a los ecuatorianos una limosna de lectura, para que la herencia de Calle se convierta en algo más... que la nada.

 

Foto Manuel J. Calle, página 99, tomada del libro "Guayaquil a la Vista". Que ha sido reeditado por la Muy Ilustre Municipalidad de Guayaquil dentro del Proyecto de Rescate Editorial de la Biblioteca Municipal, a cargo de la Dirección de Cultura y Promoción Cívica que dirige el Arq. Melvín Hoyos Galarza

 

 

 

 

Manuel J. Calle

Por: Alfredo Baquerizo Moreno.

Calle sabia de todo, y si no lo sabía lo adivinaba, y sino lo adivinaba lo inventaba; y lo adivinaba o inventaba al correr de la pluma, manejada con ímpetu genial y espontáneo regocijo de echarle una fresca al lucero del alba; al correr de la pluma que iba veloz del plato hecho tintero, lo vi yo mismo, al blanco papel de las cuartillas, a trazar renglones en líneas paralelas con aquella letra casi redonda, grande y de muy limpio perfil y control. Maravilla de ingenio, ingenio sutil, nunca dormido ni adormecido siquiera. Siempre despierto, vivo y eréctil.

¿La memoria? Otro pasmo. Y si hay Repúblicas - Imperio ¿por qué no aplicar también el calificativo de imperiales a esas memorias que como las de Manuel J. Calle no olvidan jamás?. ¿Esas donde el recuerdo deja de serlo para ser cosa que se ve y se palpa y vive en comunión íntima y constante con quienes gozan de tan admirable poder de resurrección; poder que los hace semejantes a dioses, pues es de dioses el no olvidar, el recordar eternamente?.

Debió leer mucho y aprender mucho; pero fue su libro, su libro favorito, el de la vida, cursó en el Humanidades, lo vivo, lo humano y doliente de los hombres de su tiempo. En afán de cada día, trabajó en come viva con el escalpelo de la pluma.

Charla . . . mas que charla, operación quirúrgica sin anestesia, desinfección ni cosa parecida.

Las charlas eran el plato del día, o el manjar que le ofrecía la propia imaginación o su exquisita sensibilidad de artista. No hay profundidad en ellas; pero hay una abundancia que se desborda, corre y arrastra, haciendo que el lector piense y se sienta con él, siquiera sea por el momento. Bien hizo en llamarlas charlas, pues ciertamente parecen que se oyen, no que se leen.

Son dechados de ingenio, de humor acre, de elegantísima fluidez, de imaginación fecundísima, de vivacidad entusiasta o fulminadora; de una mezcla o poción en que se advierten confundidas hieles y mieles en sorprendente alquimia espiritual de cuadros, narraciones y detalles de colorido tan firme, y tan seguro, de sombras tan bien puestas y trazadas, que no podrían borrarse nunca de la memoria de las gentes. Dechados de cultura, de plenitud y gracia intelectual, de observación atinada, de burla maliciosa, de algún lirismo a veces y siempre de invectivas y sarcasmos, de atrevidas y casi imposibles paradojas.

"El turbulento hijo de América", dijo Valera de Montalvo. Francamente no hallo que lo fuera; y el epíteto lo pide acaso con mejor derecho Calle, quien lo fue en verdad de espíritu y de pluma. En don Juan encuentro yo sosiego, reposo, cuidado y celo del propio decoro y una majestad altiva y serena que no dicen bien con la turbulencia; a no ser que por tal se tenga y califique la explosión airada y con frecuencia castigadora de los que él juzgaba malvados, tíranos o follones. Calle es otra cosa. Había en él una inquietud, un dinamismo, una turbulencia de acción y de pasión, que le empujaban y movían en perpetua pugna con todo cuanto no fuera su pensar o su sentir.

En cuanto a lo original, saca ventaja Calle a Montalvo, en el sentido de que para Calle no hubo Séneca, ni Montaigne, ni Addison, ni Cervantes; a lo más Cacaseno, Gil Blas, con su decir castizo llano y elegante.

Nada de prestado en él, nada de pegado. No le regían ni gobernaron sino su propio y soberano albedrío, su propia y profunda originalidad, su esquives natural, su libertad, su independencia, que si se obscurecía un tanto, y esto rara vez recobraba a poco su prístino fulgor y resplandecía con más vivo calor de pasión y sugestión.

Dominador del idioma en forma fácil y correcta, en forma clara y sencilla, sin rebuscamientos ni ampulosidades de dicción, corría su pluma con agilidad pasmosa, sin detenerse casi, y casi sin tachar ni enmendar cosa alguna de lo escrito en cualquier materia y en cualquier ocasión; desde el Mensaje Presidencial, la Biografía, la leyenda de temple heroico, el cuento o la parábola, basta la charla o el travieso y fino cuento de gacetilla.

Tuvo gracia, manera y expresión para toda idea, todo sentimiento, toda invención o imaginación; y, con frecuencia, puso la risa, la burla o el gesto arlequinesco en asunto de suyo grave, como quien esparce lo picante de una especia, para sazón y estimulo del gusto, en manjar un tanto simple y desabrido. Manaba de fuente inagotable el sonoro y abundante caudal que derramaba en periódicos, hojas u folletos, este Virtuoso de la Pluma, más diestro en ella que Paganini en las cuerdas de su mágico violín.

El libro de esa vida está cerrado. El de la batalla diaria, el del apóstrofe sangriento, el de la invectiva dura y porfiada, el que se manchó acaso con lágrimas invisibles y dolores ignorados. Cerrado queda y duerme en la paz que nada turba, el Maestro único y genial.

Abrase en cambio aquel otro en que la Historia y la posteridad escribirán su nombre con letras inmortales de aplauso y admiración que sobreviven al descanso y olvido de la muerte. 

C H A R L A S

I

"El Guante", periódico el más patriota del Ecuador, Ernesto Mora pide provisionalmente hospedaje en él - - Acto de presencia. - - Cada pueblo tiene la prensa que merece. Que me fusilen.

Sí, estimabilísimos señores: aquí me tienen ustedes. Como en alguna parte he de vivir, pido hospedaje provisional en "El Guante", porque hora es ésta en que la voz de la protesta tiene absoluta necesidad de buscar resonancias, no, precisamente, para producir corrientes de opinión, ya bien establecidas, sino para la satisfacción - ¡triste satisfacción!- de las conciencias no contaminadas...

Y soy del parecer de don Miguel Valverde - buena referencia desde luego - quien decía que, ahora es "El Guante" el periódico más patriota del Ecuador (en la costa, por lo menos, pues hemos de reconocer la labor admirable de "La Prensa" de Quito). Hay mucha cobardía en la atmósfera política; y unos diarios por timoratos, otros porque se han tragado bastones, según la frase de Quevedo, esos por sustancialmente imbéciles, aquellos por constitucionalmente venales, algunos porque corresponden a miras de partido, dentro del canon de programas egoístas y tentativas de regresión aun en medio de las altiveces republicanas, lo cierto es que todos tropiezan con el obstáculo: miedo a ofender al amigo, al acreedor, al copartidario y, antes que nada, miedo de perder la instalación, los hierros y plomos que constituyen la fortuna, la empresa a ímpetus de cualquier alcaldada de uso y costumbre en los felices tiempos que corren...

Cosa vieja y sabida es que cada pueblo tiene la prensa que merece. Y así, estamos aviados: merecemos "El Tiempo" y hasta el "606" y "La Constitución". El valor civil, ese que antes nos llevaba a los viejos plumarios a la cárcel, al panóptico, al destierro, ¿dónde? La consigna es esta: "no hay que comprometerse", y al que chula más alto, si le rajan porque chilla, que le rajen, y que le curen con el bálsamo de Fierabrás: testigo, yo, y perdón por el antipático pronombre.

¡Señor! Pero queda siquiera la juventud, y vale más caer con ella en el intento desesperado, que irse con los antiguos misacantanos, que cuando aparecen pluma en ristre, se preguntan a sí mismo o preguntan que es lo peor, a ambiciosos e intrigantes en marcha: "Bueno, y cuánto vamos ganando?".

Aquí estoy y aquí me quedo. Si los Chicos me hacen coplas, tanto mejor: las coplas patrióticas fueron el primer balbuceo de nuestra independencia. ¿Pasquines? ¿Y qué? El "salve cruce, liber esto", los cartelones de Cuenca, las hojas manuscritas del año nueve y del diez , no vallan lo que la literatura de "La Unión" . . . pero la patria fue ... Oh, no! La bofetada de Morales el 20 de julio de 1810, determinó el acta famosa de la Junta de Bogotá ... Lo que hoy sucede es que nos están abofeteando hermosamente y por decencia, ni siquiera levantamos acta; pues levantémosla...

*

Estas son confidencias íntimas. ¡Qué rico es llamar ladrón al que roba y al enamorado bobo, como don Emilio o don Flavio o don Demonio - enamorados platónicamente de la presidencia, - llamarle don Juan de la Coba! ...

¡Y quedarse tan fresco!

Porque este es el imperio del platonismo, en una increíble degeneración de caracteres: hoy un rebaño, un rabadán y cuatro lebreles: a semejante agregado se le dice partido liberal: lo peor que los lebreles enseñan los dientes, el rabadán pasa las cuentas del rosario, y el rebaño se ha convertido en los borregos de Panurgo, que por donde se arroja el uno, van los demás. Hay quienes trinan, pero al querido Flavio se le ha encasquillado el revólver que conocieron Mendieta y Espíndola, mientras don Emilio cumple religiosamente su luna de miel. ¿Los conservadores? ¡Bah! Ellos se unen porque están debajo: que logren subir, apretamos el pescuezo a los liberales, llenar prolíficamente la tierra ecuatoriana en asocio de monjas y de beatas, y ya verán sí la sobada "Unión liberal" no es un hecho consumado. ¡Parece mentira que la disciplina y organización del partido liberal dependan de su derrota! Y no queremos derrotarnos: vale más seguir peleándonos, mientras don Eloy Alfaro viva y puedan los alfaristas de Riobamba fusilarle en efigie a mi buena, a mí admirable Zoila Ugarte.

¡Que me fusilen! Y qué otra cosa? Con tal de que no me ocurra más daño que a la excelente Zoilita, ahí me las den todas, y pueden, para el efecto pedirme las docenas de fotografías que sea menester, con tal de que paguen al fotógrafo, pues no faltaría más sino que, después de sufrir el fusileo, tuviera que dar dinero encima! . . . Bolívar se burlaba del gran Cedeño, y le remedaba, ahuecando su atiplada voz de héroe - también Napoleón tenía esas entonaciones y el acento del doctor Peralta parece que sale de un prostíbulo en riña - y decía: Si le cojo a ese mangajo le "fusileo" ... Y la gente se reía; yo no me río; porque estos bárbaros de selva son hombres para cualquier atrocidad: si vivieran, capaces serían de acordarse de aquellas farsas el pobre Vivar y Tello, y los policiales que sucumbieron después del 19 de julio de 1907, y hasta el general Franco, el Coronel López y el Dr. Martínez Aguirre. Es decir, estos últimos son otra clase de muertos, si nos atenemos al concepto de Julio Flores: "Muertos son los que tienen muerta el alma - y viven todavía" ... o al de Bécquer: "Porque no brota sangre de la herida, - porque el muerto está en pie" . . . Figura literaria de pésimo gusto; pues hay muertos que viven ... y se hallan a cuatro patas.

¡Que me fusilen! Pero yo la suelto, sí señor, la suelto: no podrá haber unión liberal, ni paz de la república asegurada, ni orden social, ni heredero tranquilo, ni, lo que decía Montalvo, indio con su yunta, chola con su palla, patrón con su heredad, a cubierto de riesgos, mientras don Eloy Alfaro perdure en la política ecuatoriana: sus soldados, sus parientes, sus partidarios, sus periodistas, importan poco; ellos representan lo que la basura en la represa: suelta la comente a los mares del olvido, tienen necesariamente que irse en ella.

Si yo fuera don Emilio, le sacaría a don Eloy por la VÍA DIPLOMÁTICA, como este mal hombre acaba de sacarle no sólo a Pinito y al pobre Arízaga, sino al gran don Abelardo Moncayo. "No quieres irte? ¡Pues hizo paso y tente perro!" ... Y nosotros como unos gerifaltes le ayudaríamos al querido don Emilio, picoteando sobre los restos del alfarismo , . . Pero ese don Emilio no es hombre para tanto, y verán ustedes como se ha de ahogar apretado en los anillos del boa constrictor, a quien se le quiere darles soldaditos para que le amarre al presidente cuando se le ocurra: él piensa en LIBROS Y ARADOS: está bien; pero cree que les será posible enseñarles a leer a esos bárbaros y echarles encima un yugo, para que, alguna vez, sirvan de algo, cuando menos arando la tierra?

*

¡Y el congreso extraordinario! ¡Oh compatriotas! Voy creyendo que hasta merecemos los congresos extraordinarios del señor Alfaro.

Este que se reunirá de hoy a mañana, no representa sino una mera tentativa de las que clasifica, califica y castiga el código penal. Ya lo veremos. ¡Qué lástima del clima de Quito, que tiene la odiosidad de no repartir en justicia las pulmonías de que es tan pródigo!.

C H A RL A S

II

Un congreso extraordinario. - - El empréstito de los sesenta millones. - - El problema internacional.- Un Talleyrand patojo. - - General en Jefe del Ejército. - - La Guardia Pretoriana. - - - Petición de la CLOACA al General Alfaro.

Nos cayó encima congreso extraordinario.

En diez días mal sentados (pues falta saber si el período de la convocatoria corre desde el día en que debió instalarse o desde el que "realmente" se instaló) no puede absolutamente hacer nada en orden a los grandes problemas políticos y sociales que según informes, le serán sometidos.

No hay sino un problema: el empréstito de los sesenta millones, ilusión de mil y una noches que ha congregado a unos cuantos hombres de ninguna conciencia al rededor de la misma pecaminosa empresa.

Se trata de un asalto a mano armada; y de que se intentara, no cabe duda; ya han empezado a defender el proyecto los periódicos de gobierno; lo cual es un pésimo antecedente.

A los ecuatorianos nos queda la acción colectiva de la protesta, con todas sus consecuencias; y, si he de hablar con franqueza, creo que el régimen está abusando un poco de su situación, sin comprender que, bien puede producirse una enorme reacción, de lo cual sabe Dios quién aprovecharía, con pretexto de la defensa económica, que a todos nos atañe, y no de la cuestión presidencial que interesa a muy pocos.

No es este el lugar de entregarse a prolijas consideraciones sobre la materia; pero es obvio decir, en dos palabras, que se pretende vender la casa, por no poder sostenerla con el cuantioso producto de arrendamientos que, bien administrado, daría para todo.

¿Vendría dinero al Ecuador? - Doble contra sencillo, que los sesenta millones, con las manías del caso. se reducirían a cambio de obligaciones y emisión de bonos, para pagar a Harman, a los Bancos y los acreedores ingleses, con las mismas rentas de la nación, en plazo determinado para esto, no se necesita renunciar al mayor aspecto de la soberanía, cual es la libre administración de los propios bienes. Con más el peligro inminente de las relaciones diplomáticas, las intervenciones extranjeras y los pleitos inacabables, porque es seguro que haríamos trampa, con alguna revocatoria que los divertiría a los arbitristas ...

Cuando una familia se halla endeudada, si es decente y noble, no contrae deuda mayor para satisfacer a acreedores que no hacen sino esperar: lo que se les ocurre es moderar los gastos y administrar meticulosamente el patrimonio, para ir saliendo de apuros poco a poco. Proceder de otro modo o es el principio de una estafa o es el comienzo de una quiebra.

¡Que estas verdades tan elementales no se les ocurra, a los sabios directores de la política ecuatoriana! ...

Hay que deshacer un prejuicio dañino, el de que "el empréstito ES INDISPENSABLE para salvar la hacienda pública" ... De ninguna manera: lo indispensable es salir de pródigos y ladrones; y esto se conseguirá cuando la tribu alfarista va ya a otra parte con sus pitos y chirimías.

Y el empréstito, aunque pase en el congreso, no pasará en la opinión pública, que, por algo la forma plebiscitaria es la quinta esencia del sistema democrático.

Vale la pena de que nos rompan un hueso en tal empeño pues defenderíamos con ese empeño no sólo el santo garbanzo de hoy, sino principalmente el de nuestros hijos y nietos. Y nos debemos al porvenir, siquiera para que generaciones menos cobardes y más oprimidas no tengan derecho de preguntar a la historia que clase de animales fueron los que las dejaron esclavizadas sin pretexto alguno. ¿Qué contestaría la historia?

Se anuncia otro "problema" : el internacional. Con el afán colombianista que va fracasando en su único aspecto aprovechable, el tal problema es de la hipotenusa y el cuadrado de los catetos: cuestión de geometría que se resuelve sobre el encerado. En la práctica es otra cosa; la inepcia gubernativa ante la invasión peruana y eso se está resolviendo en el Oriente, a inmediaciones de Loja, el Azuay y el Chimborazo.

¿Qué hará el congreso? ¿Qué puede hacer el congreso? - Habrá por en medio algún tratado secreto que aprobar y canjear, pero de esos tratados está llena la historia americana, sin que la nueva Colombia, el Ecuador, Bolivia, el Brasil, hubieran logrado sustraerse a la rapacidad del Perú, que al través de todos sus conflictos, han conservado un admirable criterio patriótico en el punto de su expansión territorial y aprovechamiento de las propias fuerzas, con derecho o contra derecho.

Hay que reconocer aquí que somos muy imbéciles, y que, en esta última época, especialmente, la diplomacia ecuatoriana ha padecido grandes quebrantos, entregada en manos incompetentísimas, salvo lo excepcionable y digno de alabanza. Torres Causana, Angoteros, Zarumilla, no son capítulos honrosos para la nación que al sur tiene un monte llamado Pórtete, a cuyas faldas se extiende la llanura de Tarqui. Y en la hora de las represalias tumultuosas, el Ecuador ha pagado los platos rotos, con el consuelo de ridículas compensaciones no rendidas por completo. Y en tanto que de las derrotas de toda especie nos hemos lavado en la piscina de las negativas cancillerescas, el Perú se nos ha metido puertas adentro, sin hallar al paso un Jíbaro que le estorbe ... Y he ahí, como el doctor Peralta, que debería ser sumariamente enjuiciado, es un Bismarck de largas barbas y un Talleyrand patojo, más patojo que el célebre obispo de Autun, doctor a quien alguna vez hemos de levantar una estatua, con música serrana de Yunguilla y Gualaceo ... Con esto. y con llamarles Bertoldos y cobardes maricones a los peruanos, se ha cumplido el programa gubernativo, sin ejército, sin aprovisionamiento bélico, sin recursos eficaces, sin unidades navales, "chilenizando" de una manera lamentable y femenil, y con el señor Alfaro de presidente, y el bebé de su hijo, que no sabe dónde está parado, de jefe de un estado mayor que no existe . ..

Esto irrita, compatriotas: esto subleva los nervios, porque lo que aquí falta no son hombres resueltos ni corazones dispuestos al sacrificio, sino directores hábiles y desinteresados ... y un poquito valientes.

Y ahora, si alguno de esos empleados de casa de mancebía que prescriben casas en los periódicos del señor Alfaro, se le ocurre llamarme "peruanizado" - palabreja de moda, - me veré en el caso extremo de sentarme en la noticia y casarme con la biblia. ¡Como si yo temiera semejantes adefesios !...

*

Se ha elevado una solicitud al congreso para que cree el cargo de general en jefe del ejército, y se lo confiera al señor Alfaro. Para semejante propósito se alegan motivos de defensa nacional, como si ese Napoleón de guardarropía fuese ya capaz de defender algo, ni aún con el concurso del heroico coronel López, probado al fuego de las batallas.

No es improbable que el congreso caiga en la trampa. ¿Por qué no? suscribimos la petición, pues al terrible anciano hay que acompañarle al cementerio con toda clase de merecidos honores; y él, si espicha en Quito, anda ya cerca de San Diego. Capitán general ya lo fue Veintimilla; general en jefe, fue una de las formas de García Moreno; cuando quiso atrapar en sus redes al viejo ogro de Juan José Flores: todo es poco: yo le nombraría a don Eloy. Archipámpano de Sevilla, Preste Juan de las Indias, Patriarca de Constantinopla, Gran Turco, Sha de Persia y hasta teniente político de Malchiagui, con tal de que nos deje en paz. Lo que decía el general Posada Gutiérrez, cuando le contaron que el general don Cipriano D. Mosquera se había confesado: - "Con tal de que se muera ... aunque se salve.'"...

Pero es el caso, queridísimos Lucianos - no siempre han de ser Teótimos ni negros ángeles, - que si hay el General no hay el ejército, porque no creo que se vaya a tomar en serio ese agregado de batallones que constituyen la guardia pretoriana que ahora mismo está diciendo de la suerte de la república, como en los tiempos de los emperadores bárbaros de Occidente, en el período histórico de las invasiones y la caída del poder latino ...

El señor Alfaro debió haber "militarizado" al país, y no lo ha hecho, por miedo de que, soldados todos los ciudadanos, él no sirviese para nada. Esta es una de sus responsabilidades históricas, pues deja poco menos que desarmada a la nación y con las perspectivas de un conflicto internacional que puede producirse cualquier día.

¡La soldadesca! Pues no publicó hace pocos días la "cloaca** innominable una solicitud de jefes y oficiales pidiendo al propio señor Alfaro que no sea zoquete y no deje subir al solio a don Emilio Estrada, como si a la vista de todos no estuviese que ese señor Estrada no es, no significa ni representa otra cosa que uno de los futuros condicionales del alfarismo? ¡Qué miseria y que desconcierto!

El señor Estrada se pomponea con las protestas de adhesión de los cuerpos de línea . . . ¡Ay! El, que ayudó a la traición de enero de 1906. sabe cuánta adhesión juraron los mismos cuerpos a don Lizardo García ... ¡Y sin embargo! ... Si le queda alguna duda, que se lo pregunte al general Páez ... A Páez . . . (General de la república! ¡Dios! ¡Qué asco) . . .

C H A RL A S

III

El señor Estrada no se irá. - - - Alfaro se arrepiente de haberle hecho elegir Presidente de la República. Flavio se traga la píldora. - - - Estrada sostendrá la constitucionalidad, si el pueblo lo sostiene. - - - Revolución, compañeros.

Los últimos acontecimientos han variado un poco mí criterio acerca de un punto importantísimo y de actualidad palpitante, cual es el viaje del señor don Emilio Estrada al Exterior.

Lo iba a anunciar no sólo como posible, sino como probable en un futuro inmediato, voluntariamente emprendido, no como una renunciación de ideales sino como el sacrificio de Arístides que se condena al ostracismo por amor a la patria.- "Pues soy la piedra de escándalo y el motivo de discusiones? Entonces. me suprimo, y ahí queda eso. . . ¡Alta política, soberana política de desinterés profundo y corazón magnánimo! .- "Pues me quieren hacer testaferro de iniquidades y echarme encima el cadáver fétido del alfarismo? En ese caso, me largo, que yo soy hombre decente y no puedo aceptar una situación vergonzosa ni compadrazgos con sujetos que si no han escapado del presidio, merecen estar en él . . ." ~ ¡Buena política, sabía política, que manifiesta las adorables quisquillas de una honradez incontaminada y un desinterés personal a prueba de tentaciones!" ...

Pero, he ahí que el caso es distinto: el señor Estrada ya no se irá; "le irán", esto es, le enviarán, le empujarán, le deportarán, le extrañarán ... El lo quiere así, y entendemos que tiene listas las maletas.

En esta hora propicia del río revuelto, meto cuchara para cometer una infidencia pequeñísima, si así puede llamarse, con él excelente don Emilio.

- Mi amigo - me decía en vísperas de su primer viaje a Quito; - voy a ver lo que sucede allá; si honradamente es inaceptable la tal presidencia, vuelvo con tranquilidad, tomo el primer vapor de la carrera, y me voy a Europa. Dentro de seis meses, ya nadie se acordará de mí. Porque si encuentro la cosa inabordable, créame usted, que ni en lecho de plumas ni en lecho de ortigas, no me he de acostar en la Presidencia: ¿me iré.! ...

Pero hoy ha variado de resolución: ¡se queda! Para bien? para mal de los ecuatorianos?- Esto es lo que hay que ver.

En medio del cúmulo de chismes y mentiras, que, por ahora. forman atmósfera, es muy difícil saber a ciencia cierta lo que está aconteciendo en las regiones gubernativas, en las cuales no reconocemos ninguna persona decente, pero los hechos han exteriorizado algunas intenciones francamente agresivas al Presunto; Ja Legislatura le es adversa, le ha insultado León Benigno Palacios y él, el señor Estrada, se ha creído en el caso de llevar a Quito, donde le aguardaba - era de creerlo, - con los brazos abiertos el compadre Alfaro, una taifa de partidarios con los cuales si se ponía en solfa, ponía, al mismo tiempo, en clarísima evidencia, el fundamento de su temor...

Y en la Capital (donde dicen que hoy la cuestión política toma proporciones de una constante contravención de policía, y algo más), se urden tramas; don Eloy vacila, consulta con una conciencia que nunca ha tenido, se asesora del negrito Aguilar, del Ratón Adámico (Abelardo Posso), de un ciudadano llamado Abelardo Montalvo que, a lo que parece ya que nadie le conoce en los campamentos liberales, es hijo de aquel abogado señor Manuel Montalvo conocido por su levita y su sombrero de copa eternos y relucientes y llevando a mi buen don Carlitos Freile como dije de cintura don Eloy, digo, insinúa mansamente la conveniencia de la renuncia. . . "Más te valiera no haber nacido.'". ..

Y os digo, ciudadanos que este es un Juego indecente con un hombre honrado. ¿Por qué estas dudas y amenazas de última hora? ¿Por qué este consentir en una propaganda infame de los diarios pagados por el Fisco? .. . ¡Ah! Es muy doloroso, el señor Estrada de seguro que no pensaba en la Presidencia de la República, viene Alfaro, le solivianta los cascos, le engatusa, le "candidatiza", le hace elegir, le hace gastar su plata, le saca de juicio, le pone en el disparadero ... ¡y luego se arrepiente!. .. 

¿Y por qué se arrepiente? - Porque nace un tercer partido dentro de la fracción alfarista, que es como una horda de beduinos en discordia; - y hay gentes tan dejadas de la mano de Dios, que tratan de hacerle Jefe del Estado al pobre Flavío! . . .

Y Flavio se traga la pildora y ... ¡ oh Númenes del Olimpo!... no sólo surge un flavismo compuesto de los detritus sociales de toda clase, sino un estradismo combatiente, con todos las "palomillas" imaginables...

Era la hora de retirarse; decía: "Me voy; dentro de seis meses nadie se acordará de mí; arréglense ustedes como puedan"... Pero la ambición sopla, el hombre se apenca y como en Quito no se ha tenido ningún Domingo de Ramos crécese hasta el desafío... ¡ y se queda!...

¡Tanto mejor! Así la situación se aclara, y la obra de las eliminaciones y de precipitados químicos se efectuará por sí sola. Emilio contra Eloy, Eloy contra Flavio, todos contra todos, la cosa será muy fácil para los conservadores si la sangre llega al río; no tendrán sino que comerse los nabos.

El señor Estrada manifestó antenoche que sostendría la constitucionalidad, si el pueblo le sostenía a él. En eso estamos. Por mi parte, a lo menos, firmo el programa, pues si don Emilio nos saca a don Eloy, habremos ganado mucho. Cuestión de terapéutica, desde luego: teníamos una lombriz solitaria en la tripa: el alfarismo, el estradismo nos sirve de helecho macho, y el animalillo se va o se sale, ..

Luego veremos como eliminamos por la boca al triste helecho, que siempre, en estos casos, al remedio peor que la enfermedad, se le devuelve sin novedad de ninguna clase. Eso queríamos hacer en 1891 con el cuento aquel del poncismo y la fusión y la Argolla; pero hubo majaderos que no lo entendieron, y, no obstante el esfuerzo de los curas (¡maldito para lo que sirven!) al poncismo se lo llevó la trampa: Verdad que aquel faramalla de don Camilo Ponce no valía, desde ningún punto de vista, lo que don Emilio, que cuando menos es Director, Presidente o cosa así, de la Compañía Nacional Comercial, Institución de Estado en la plenitud de la cueva de Rolando ...

Y don Emilio dice, como dijo don Lizardo en una proclama de ultima hora ("acta martyrium") escrita por el cura que borronea estas líneas, que caerá con la Constitución y la constitucionalidad. El programa es bueno: lo que habría que preguntar es si hay Constitución y constitucionalidad ...

*

Con el propósito anotado, le seguiríamos al señor Estrada en su campaña de resistencia que anuncia, siquiera por el placer de levantarnos en armas contra el Sr. Alfaro, en nombre de la ley y en defensa suya: cuáles son los elementos con que cuenta? - Porque hay que poner a un lado a los militares, que no sirven para nada, si no es para pasarse a Alfaro, por su cuenta y razón, y no hay que hacer caso de banqueros que nunca aflojan la mosca y de garroteros que, cuando mis, sirven para romper la cabeza de los que, a su vez. no tienen un palo en la mano: y en cuanto a provocar corrientes de opinión favorable que determinen un movimiento nacional, "La Unión" está ahí para sacar un antiestradista del fondo mismo de las afecciones personales más sinceras por el señor Estrada.

La Junta Patriótica de Quito (a la cual no se ha dado ninguna vela en este entierro, y que va tomando un carácter político completamente extraño a los fines y propósitos de su establecimiento); esa Junta formada por el Obispo González Suárez, los dos Borjas. don Quintiliano Sánchez, don Pacífico Villagómez, don Joaquín Gómez. Celiano Monge, esa Junta, repito, opinan por la revolución. Decirlo es fácil; si sus miembros salen con el chopo al hombro por los campos de Montiel, ya se podría hacer algo: por lo menos, absolver a los muertos y heridos...

¿Había Dictadura? No la habrá? Habrá revolución? No la habrá? - Talvez ni el mismo viejo Druida que nos ha escamoteado lo sabe de fijo: habría que preguntárselo al mudo Olmedo ¡ porque - ¡quien pudiera creerlo i, -parece que ese zoquete sin alma henchido de la paja de la vanidad más necia, es quien maneja la intriga flavista ... Y si don Emilio es "imposible" en el concepto de los incondicionales, Flavio es como un regocijado personaje de "Decamerón" de Boccacio, puesto en música por el maestro Reinaldo Suárez, de la "feliz capital del Inca".

Bueno: "revoluciones"; es lo mejor que podemos hacer; pues supongo que aún habrá entre manos estradistas algunos de revólveres que se distribuyeron en las elecciones de Enero. "Muramur, et inmedia arma ruamur" que decía Virgilio: muramos ,y en seguida metámonos en medio de las armas. Pero hay que elegir Jefes, por mi, yo le haría Jefe a Páez: es hábil en el arte de "suicidar", y no importa que ahora esté con. los otros: ¿Cuándo no ha estado con algunos "otros"? Es cuestión de precio. Y le nombraría Jefe de Estado Mayor General a Manuel Serrano, con el único objeto de desmontar la caballería de Móntero; pues hombre es él para no dejar en píe acémila alguna que no marche en dirección de sus propiedades de Máchala. Con eso, y nombrarles a los curas apóstatas que mantiene el señor Alfaro como canarios en jaula, para capellanes de ejército, y de auditor de guerra el señor Rendón Pérez, ¿quién dudaría del triunfo?.

Revolucionemos, compañeros! Nos lo aconsejan el Arzobispo de Quito y don Quintiliano Sánchez, varones de la casa de Israel, de los cuales uno nos dará manifiestos episcopales que nos llenen el vientre, y el otro, coplas patrióticas que nos impulsen al combate. Y si luego viene una bendición apostólica. ¡estamos lucidos!...

Se saca en limpio de todo este aparato de la referida Junta, que don Eloy está excomulgado . . . Pero si se arma la gorda, podemos jurar que si don Emilio se queda en su casa, a Flavio se le lleva el diablo y don Eloy sale por la tangente. ¿Quiénes vendrán? - Ahí están los conservadores, en la altura cerniéndose en grandes círculos, como bandada de aves de rapiña que otean un agonizante en medio de la pampa solitaria ... se unen, se compactan, abajan el vuelo, afilan los picos... Y cuando caigan con estertor de alas y chillidos agudos sobre la víctima exagüe, ello será obra del Excelentísimo señor Alfaro, salvador reformador de la patria ecuatoriana y de su insigne partido liberal. . .

*

Una nota en falso: la manifestación hostil de los estradistas contra "El Tiempo".

Mal principian esos señores; pues si por una parte demuestran continuar el sistema alfarista contra las imprentas, se comprenden, por otra, que a las cloacas no se les despedaza, por razones de limpieza urbana; y ya que no es posible desinfectarlas, lo que debe hacerse es taparse las narices y pasar de largo ante ellas, apretando el paso. A dónde iríamos a parar con Coral virgen y mártir, cuando ya le tenemos a Coral diputado y hasta escritor y militar!.. .

C H A RL A S

IV

(6 de Agosto de 1911)

Don Eloy, el Jehová de los judíos: Flavio, gato al rededor del queso, y don Emilio, en la calle de la Amargura.- - Cuestiones bizantinas.

Cada día que pasa, aumenta la inquietud en los círculos políticos, y correa bolas estupendas. El miércoles se hablaba de la venida a Guayaquil de Olmedo Alfaro y de Manuel Serrano, respectivamente investidos de los cargos de Jefe de Zona Militar e Intendente de Policía, cosa que habría significado el tranquilo advenimiento de la rama menor del aífarismo en la persona del interesante Flavio.

Y al mismo tiempo se decía que Montero había resuelto no entregar el mando, y que se resistía a no cumplir la orden superior de la traslación del material de Artillería a la "feliz capital del Inca".

Yo lo deseaba ardientemente, porque eso habría sido el comienzo de la trifulca entre esos bravos ciudadanos; más, el "canard" se desautorizó en el acto, y la situación queda como estaba: don Eloy como el Jehová de los Judíos (¡ vaya si lo son sus cofrades!)" envuelto en una nube de tempestad próxima; don Flavio como gato al rededor del queso, y don Emitió en la calle de la Amargura, sin Verónica que le limpie la sudorosa faz, ni un mal Cirineo que le ayude a cargar la cruz. No **viene" nadie; y lo que es el pueblo, espera que "sobrevenga" alguna calamidad.

Entre tanto el Congreso se desboca por sí sólo, y, por vía de distracción, ha comenzado a discutir el proyecto de un ferrocarril del Pasaje a Biblián. Se proyecta la sombra de Harman, y en los círculos espiritistas de Quito, los "invisibles" y los "reencarnados", le hacen loco al Ministro López, con la presentación de arbitrios salvadores para las finanzas alfaristas.

Los demás se encogen de hombros. Después de todo, ¿qué más da que haya dictadura, o sea Fulano en vez de Mengano, el Presidente de la República? ¡Al burro no le han de poner dos albardas! ¡Sabía filosofía; pero, al fin, filosofía de burros!... ¿No valdría más no tener ninguna albarda encima?. La cuestión estriba en saber cocear de firme ...

¡"Pueblo de lacayos"! —exclamaba Paúl Louis Courier, increpando al pueblo francés de mediados del siglo anterior, pueblo el más viril en la historia: si por estos trigos hubiese un Paúl Louis, ¡qué diría del pueblo ecuatoriano» orgulloso por su abolengo de próceres y mártires y que celebra cada año los aniversarios de su independencia. . . y él "santo" del jefe de la Nación! ...

*

Nada: cuestiones bizantinas. Cuando se comienza a perder la vergüenza, es porque, previamente, se han perdido el valor y algo más. Vendrá, sí es que viene, la dictadura, y si los liberales ya no somos de cuenta, los conservadores se quedarán cantando el "Miserere" de Allegri en la capilla Sixtina . . .! Qué tontería pensar en "peligros", el "peligro conservador", sobre todo, cuando el único que nos amenaza es el alfarista - -.!

Hay que decir al pueblo la verdad: ese miedo cerval a los conservadores es una invención alfarista de última hora. Porque si el adversario histórico levanta cabeza y embiste como un toro claro que va a ser necesario que el General García y el Coronel Manuel Andrade desenvainen la gloriosa espada, bajo el mando del Luchador Invicto, el Capitán del Siglo. Entonces ¡ay de Costales! ¡ay de mi querido Políbio Cháves! ¡ay del amigo Sarasti¡ !VOAE VICTIS!...

Mentira, ciudadanos. Los conservadores no piensan en revolución; su reorganización última es el tanteo de una inocente francmasonería, y sus misterios se reducen a copiosas conversaciones sobre temas de actualidad. Es evidente que ae prepara sacar el mejor partido posible del desquiciamiento del partido liberal anunciado a voz en cuello: y en eso, están en su derecho, pues nadie les ha excomulgado dentro de los límites de la triste patria, y alguien ha de entrar al gobierno de la casa cuando todos se hayan vuelto locos.

Así como implícitamente los conservadores trajeron a Alfaro, Alfaro implícitamente, también, traerá al Papa.

Revolución. . . ¿quién la haría? Estrada no, porque, dígase lo que en contrario se diga, no cuenta con los militares, amos y árbitros de la situación; los conservadores, peor. porque carecen de punto de apoyo y no andan sobrados de recursos. . . ¿Flavio? Flavio pertenece a la familia de don Eloy Alfaro: riña doméstica. ¿Don Eloy? Real y verdaderamente, la dictadura es una revolución.

¡El señor Estrada! Quien es el Cristo, es él; porque, mal o bien, él representa la ley; y su resistencia sería por tanto, no sólo perfectamente legítima, sino absolutamente indispensable.

*

¡ Ante esta perspectiva, la nulidad de las elecciones declarada por el Congreso no significaría cosa mayor, y su probabilidad debe entrar como elemento de criterio para completar el juicio de los acontecimientos en desarrollo.

La Junta Patriótica de Quito cree haber dado en el clavo y fijado la situación, con la perogullada de su último Manifiesto. ¡Parece mentira que hombres proyectos e infanzones de pro hayan salido con semejante chiquillada!

Cualquier estudiante de práctica civil habría podido decir lo que, tras parto laborioso, ha dicho la Junta aquella, pues sólo a la mas supina ignorancia ha podido ocurrírsele que una legislatura pueda, así, de golpe, declarar la nulidad de unas elecciones, como si fuese un jurado que fallase sólo en mérito de convicción y de conciencia.

Y lo que sucede es, que no se trata de un procedimiento legal sino de un acto político, lo cual, desgraciadamente para nosotros, suele ser muy diferente; y tomando el asunto así, nada más fácil que consumar el atropello, dictando una sentencia de Poncio Pilato.

Pero de esa declaratoria, qué saldría? - Según la Constitución la Presidencia interina de don Carlos Frefle Zaldumbide, y según don Carlos Freile Zaldumbide, la dictadura de don Eloy Alfaro. Círculo vicioso.

Y, opinen como gusten los señores González Suárez y Luis Felipe Borja, si a los flavistas se les mete en la cabeza el acto parlamentario en referencia, lo han de llevar a cabo, y nos quedaremos lucidos.

¿La razón? Verán ustedes: es una cita histórica.

Era en el congreso de 1903 y se trataba de anular las elecciones de Vicepresidente de la República, por haber ejercido el electo, doctor Alfredo Baquerizo Moreno, una Secretaría de Estado hasta vísperas de los comicios. La discusión era ardua, y ya parecía agotado el debate, cuando se levantó el diputado por el Azuay señor Roberto Espinosa y dijo que aún había un gran argumento en favor de la validez de la elección. Oír esto, y ponerse en pie el doctor Emilio Arévalo, todo fue uno.

Con voz sonora y profundamente irónica, que dejó turulato al pobre don Roberto (porque, al fin. se puede ser académico de la lengua y literato polígrafo, y tener carne de gallina en las grandes ocasiones), comenzó su discurso el elocuente don Emilio:

-"Qué nuevas razones, señor Presidente, habrá encontrado en defensa de las elecciones el honorable preopinante? Qué clase de desconocidos argumentos se ha reservado para última hora, al fin de sacar triunfante al gobierno y su candidato? Qué antorcha ha descubierto para hacer luz en las tinieblas que nos rodean? Qué Musa gentil ha traspuesto las cordilleras desde las colinas cuencanas para venir a inspirar al señor Espinoza la solución del conflicto? ... - Porque, al fin, hace semanas que discutimos el asunto, sin poder llegar a un acuerdo; desde hace seis meses, viene ocupándose en él la prensa toda del país sin que haya visto portillo en este callejón sin salida.. .

"Por bien de la patria, por tranquilidad de los ciudadanos: por el descanso mismo de esta fatigada cámara, ruego, impetro, casi diría obligo, si la cortesía no me lo impidiese, al honorable señor Espinosa, que exponga cuanto antes el famoso argumente que ha de despejar la incógnita".

Si no fueron estas mismas las palabras, tal fue la intención y el alma del discurso.

Don Roberto se levantó poquito a poco, rascóse una oreja, se atusó el bigote, y con un retitín capaz de quemar al más santo, replicó muy reposadamente:

_ "La razón? El honorable señor Arévalo me pregunta la razón, el fundamento, la antorcha y la musa? Pues una muy sencilla, señor Presidente, es que nos hemos contado, y resulta que somos los más..."

Y ahí tienen ustedes. - Baquerizo fue Vicepresidente. El eterno cuento de que Dios ayuda a los malos cuando son más que los buenos.

Vale recomendarlo en los momentos actuales.

C H A RL A S

V

(10 de Agosto de 1911)

El Generalato en Jefe de don Eloy, se lo ha llevado el demonio. -"El que monta, manda. --- El señor Estrada refunfuña; el señor Alfaro pone las manos sobre el lugar donde debía tener la corona sacerdotal. • - Pedantícemos un poco.

Comienzan a despejarse los "problemas", y, por lo pronto, eI problema del Generalato en Jefe de don Hoy se le ha llevado el demonio, sin más bulla ni escándalo que los votos afirmativos de los señores Posso y Navarrete.

¿Esto significa una prueba de honorabilidad y buen sentido en el Congreso? - Hay que suspender el juicio porque si el conflicto se produce y es proclamada la Dictadura el Dictador no necesitará para nada del supremo comando del Ejército; si hay intención de sacar sobre hombros al insigne Flavio, la negativa en referencia es una medida de defensa previa a fin de que el tío no ensille al sobrino con auxilio de los militares, cuya lealtad es tradicional en tratándose de amarrar a los jefes; y si se va a la buena de Dios y surge don Emilio como por arte de encantamiento ... la situación será la misma, mientras el Presidente no disponga sino del machete de Montero y los policiales del honorable señor Puga.

En verdad la intentona fracasada era la mayor zancadilla que podía echarse en .el camino del futuro gobierno, el cual, con la creación de un cuarto poder, hubiese resultado en plena curaduría. ¿Quién mandaba? El que montaba, está claro: y ahora no montan sino los que tienen poder para robar caballos en los campos, no a título de abigeato, sino como requisición de bestias para servicio militar. Que se lo pregunten al gobernador de Cuenca, don Benigno Ambrosi.

No sé si será cierto lo que las gentes andan diciendo; es a saber: que los señores Alfaro (D. Eloy) y Estrada se han convenido para representar la actual comedia. Para qué? El señor Estrada refunfuña, el señor Alfaro pone la mano sobre el lugar donde debía tener la corona sacerdotal, y jura por las deidades del Olimpo, que no va a hacer ninguna trastada a su compadre y, como prueba de sinceridad, envía a Guayaquil, con un mes de anticipación, algunos bultos de su equipaje. Pero la condición debiera ser no la salida del equipaje, sino su salida misma, pues de otro modo, no puede haber tranquilidad.

¡Si él se queda!. . . Pedanticemos un poco. Los últimos merovingios (segunda raza de la monarquía francesa) habían venido muy a menos, al extremo de establecerse un cargo como de tutoría con el nombre de Mayordomía de Palacio. Los Mayordomos de Palacio, con más poder que los Ministros generales a lo Richelieu. Mazarino, Buckingan, etc., disponían de la fuerza pública, de los caudales de la Nación, de la voluntad misma de los reyes, y entre ellos los hubo tales como Pepino de Heristal y como Caries Martel, que salvó la Francia y el resto de la Europa Meridional de la invasión sarracena, en los campos de Chalons.

Pues bien: en aquel tiempo reinaba un mandrín llamado Chilperico o Childerico número tantos y era Mayordomo de Palacio un señor a quien por chiquito y botijón le decían Pepino el breve: Pepino quiso ser rey, y como los grandes se anduviesen en tiquis miquis acudieron en consulta a su Santidad...

El Papa Zacarías meditó el caso, y después de tomar informes, contestó gravemente:

- Rey es no el que tiene el título, sino el que de hecho ejerce la soberanía.

¡Palabras de Papa!. . . - Así, pues, aplicando el caso, con las necesarias restricciones y modificaciones a nuestro indiscutible (si es que se queda a lado de don Emilio el Discutido), no necesitarían el señor González Suárez y la Junta Patriótica de Quito, estar inspirados por el Espíritu Santo, para decir de don Eloy, que es tan pepino y tan breve como el padre de Carlomagno:

- Presidente es, no el que tiene título sino, de hecho, el que ejerce la Presidencia.

Y entonces no variaría el Régimen, sino en la forma sencillísima de sacar las castañas por mano del gato ...

Y para eso no habría habido necesidad de que se improvise un partido estradista, ni de nombrar a Pepino General en Jefe de un Ejército absolutamente hechura suya, desde el Jefe del Estado Mayor General, don Olmedo Alfaro; hasta el capitán Colón Eloy, del mismo apellido, quienes no podrán negar su progenitura. 

*

Todo esto es charlar por charlar, pues el más nene comprende la situación del Alfaro mayor, en el terreno de la política del país: quienes si se hallan divertidos son los directores de diarios y los periodistas en general, puestos a discreción del jefe de pesquisas por orden terminante del Ministro Aguilar, que va resultando una calamidad mayor que Octavio Díaz agregado a Alejandro Kennedy ...

El diablo de hombre ha discurrido como un Salomón para cerrar el pico de los gaceteros con el sello apocalíptico. "Se miente mucho, señor gobernador, le dice al de Guayaquil, y como la mentira hace daño al gobierno" sírvase valerse de la intendencia para llevar a la cárcel a los mentirosos" ... 

Y el intendente puesto en el caso, ae mete el dedo en las narices, si es que su Señoría tiene defecto tan feo, que no es presumible, dada su gran educación, reflexiona como un Martínez Aguirre, y se pregunta: - "¿Para qué sirve la oficina de investigaciones? Para pesquisar hurtos y enjaular ladrones; pues ¿quién más ladrón que el diarismo, que le roba el sueno al gobierno? ¡Rosero! pesquíseme a esos pillos que propagan rumores falsos trasmitidos de Quito por las líneas telegráficas del Estado, y a la reja con ellos!

Y Rosero alza el palo. El procedimiento es muy eficaz. En algo ha de trabajar la oficina aquella, ya que se vuelve cuesta arriba eso de descubrir a los ladrones que hurtan cosas de más sustancia que el sueno, y, lo que es imposible, dar con la misma cosa robada ... ¡ y devolver a su legítimo dueño!

¡De perlas! Sólo que se presenta un pequeño argumento: ¿qué es la verdad? Dónde está la verdad? Si el gobierno se moléstase en comunicar a la Prensa lo que está haciendo y lo que va hacer, siquiera en los lineamientos generales que el pueblo tiene derecho de conocer, se ahorrarían muchos disgustos. O, de otra suerte, que se establezca, como ya se ha establecido, con claridad y precisión la censura previa en la información cablegráfica, telegráfica y telefónica, como en circunstancias excepcionales, y se conceda por caridad la libertad de opinión sobre lo que se deje pasar. Porque salta a la vista que nunca son tan varias y contradictorias las suposiciones sobre un hecho que a todos interesa, como cuando se oculta ese hecho con mayor empeño...

Este liberalismo reinante es muy singular en orden a las garantías constitucionales:

- Toma; ahí tienes eso, - se le dice al pueblo: el sufragio es libre; pero si te atreves a votar por otro que no sea el que yo designe, ... te deslomo! Para eso tengo soldados y garroteros.

"Piensa, hijo, y publica tu pensamiento por la imprenta la prensa es libre; pero si dices una palabra que me fastidie,.. te divido! Para eso tengo policía que rompa imprentas, aviente tipos y encarcele escritores y cajistas.

"Reúnete ¡oh soberano! y trata de tus cosas; pero sí no te juntas en tenidas masónicas o sesiones espiritistas ... te rajo!

Para eso tengo clubes y ligas más o menos pagadas que pu

"Padres conscriptos! Discutid en alta voz y sin ninguna clase de recelo: pero si me hacéis la menor oposición,... os parto por el eje! Para eso tengo una barra armada con el santo garrote, símbolo de la soberanía y cifra y compendio del alfarismo".

! Y así en todo. El tal régimen no es sino un gran embudo de círculos concéntricos, como el infierno de Dante.

Pues nos da la gana de pensar en alta voz, a gritos, con la esperanza de que nos saquen por la tangente, y podamos ir, a costa del Fisco, a las naciones extranjeras para decir toda la vergüenza, toda la ignominia de que el Ecuador está lleno, desde el día en que por traiciones de la suerte. . . y de algunos batallones, cayó sorprendido en una celada ya histórica.

Y como esto no es un rumor, ni falso ni verdadero, ahí queda escrito. ¿No ha querido el gobierno gastar algunos sucres en una propaganda patriótica en el Exterior? Pues si mucho estira la soga, jóvenes y viejos tomaremos el camino del destierro, para llorar los infortunios de esa patria en la prensa de todo el Continente. Sólo un poco de pudor ha detenido a muchos; pero se va llenando la medida de la paciencia, y falta muy poco para el final, algo que es como la última gota de un vaso colmado, la brizna de paja de más que tiende cansado al infeliz camello en medio del desierto...

Preparémonos a ver, desde lejos, los enjuiciamientos a los diaristas guayaquileños. ¡Bendita la hora en que la Policía y el doctor Carrera cerraron la imprenta de "El Grito del Pueblo", dejándome en libertad de andar de arriba para abajo, con las manos en los bolsillos, mirando los escaparates de los chinos y los caballitos del carrousel, como un rentero sin más ocupación que la de cobrar sus rentas! Pues de otro modo, es posible que hoy pudiera yo comer del fruto de mis editoriales y gacetillas; pero es posible también que estuviera en la cárcel, por decir v. gr., que los ecuatorianos son unos grandísimos majaderos, que aguardan el rechazo del empréstito, como si el empréstito no fuese una cosa hecha... Es decir, esto es un ejemplo; porque yo de empréstitos no entiendo si no de los que la situación "política" me obliga a verificar... con los futuros ingleses, (bondholders). De algo se ha de vivir, padrecitos, aunque sea de las rentas ... que uno ha de tener en un futuro más o menos eventual.

¡Cualquiera se mete ahora de periodista! Para los efectos de la seguridad personal, vale mas ser ratero reincidente. ¡Oh doctor Carrera! yo le bendigo a usted. Pero me debe usted una indemnización: confiéselo. ¿Qué me importa que Reinel le deba al género humano? El cuento es que, verdadero perro del hortelano, ni come usted, ni ¡ay! me deja comer a mí! Sin figura literaria alguna ...

También el gobierno le debe algo al estimable señor Carrera. Si él no se apresura a quitarle de delante la mala sombra de "El Grito" con treinta días de anticipación, sabe el diablo el modo como habríamos hilado en eso de ponerle un gorro frigio al mismísimo Padre Eterno: según las etimologías del ilustre comprofesor de don Cesáreo el honorable don Abelardo Posso . . . Esto se llama jugar por carambola: ¡así le hubiesen debido algo al expresado señor Carrera los Directores de "El Telégrafo , "El Ecuatoriano" y "La Prensa"! Secuestro y tente perro, que el liberalismo ni la opinión no valen diez mil sucres: también cuestión de precio...

¡Deber! Sólo Coral no debe ... sino el alma al diablo. Los demás todos llevamos nuestra cruz a cuestas! ...

*

¿Qué otra cosa? Chárlenme Uds.; de los doscientos millones de francos, que negocia el señor Alfaro para costear la lápida funeraria de la República; de la recepción del Ferrocarril Trasandino; de la Dictadura y el Flavismo; del caucho de Santo Domingo de los Colorados; de los pencos (hénequen) de Ibarra y de Salango, y otros, "tópicos" de actualidad inclusive la expulsión del diputado Julio Fernández, por garante de un deudor al Fisco, cuando en la misma Cámara joven hay deudores auténticos, que hace tiempos deberían estar aprendiendo algún oficio en la Penitenciaría de Quito. 

C H A RL A S

VI

13 de Agosto de 1.911

Un Congreso extraordinario.- Ha pasado entre dos asuntos de competencia. - Un asunto personal. - Es muy posible que el doctor José Peralta niegue la paternidad de "El Hisopo ".- Soy un observador y no un creador.

¿Oyeron ustedes que hubo un Congreso extraordinario? Pues hagan de cuenta que no ha habido nada- Ni un mal decreto, ni siquiera la calificación completa de sus individuos. Ha pasado entre dos asuntos de competencia de la policía: las quejas del señor León Benigno palacios porque en un tumulto callejero casi le toca un tiro de revólver (¿quién le mandaba meterse ahí ( ? ) y la tentativa del generalato en jefe para don Eloy Alfaro.

Y nada más. De menos sí, veinte o treinta mil sucres en gastos legislativos y nueva presidencia para el señor Freile Zaldumbide y el señor Abelardo Montalvo. El alfarismo gira dentro de un círculo vicioso, y, como en el "Dúo de la Africana", se ve reducido a integrar el elenco (o la cuadrilla, como ustedes quieran) con los miembros de la propia familia. Lo malo es el dinero que cuesta y la vergüenza que produce. 

Ahora estamos con la legislatura ordinaria. Tampoco hará nada: si acaso, desatar la tempestad con algún acto atrabiliario de los que se vienen preparando con insistencia punible.

El gobierno quiere liquidarse en quince días. ¿Por qué tanto apuro? Porque arroja un haz de proyectos fenomenales como la recepción del ferrocarril, el empréstito, la apertura y construcción de nuevas líneas, etc., etc., sería echar demasiada alfalfa en una pesebrera, corriendo el riesgo de que a los conscriptos de dentro les dé un torzón que estiren la pata.

Nos espera alguna agradable sorpresa: fuera de lo dicho, de seguro, una nueva nómina de generales y coroneles, con prodigalidad netamente venezolana: serán esos cristianos capaces de hacerle general al mismo Olmedo Alfaro! . .. Luego, la cuestión de los escrutinios - el peligro - que será llevada conforme

lo dicte el señor; con esto, y un poco de eliminaciones en las cámaras, donde pueden caber todos los Mora López y los Merchanes Chiribogas del mundo, pero ningún hombre honrado, ya la tarea se declarará completa: ¿Qué otra cosa? Leyes! reglamentos! decretos! Pero es que saben algo de eso los que quedarán al fin? Y de este modo, los contratos en ciernes pasarán como una seda, y será hora de levantamos como un solo Navarrete no para reivindicar las libertades públicas, que para eso somos poca cosa, sino para defender el santo garbanzo, cuya adquisición diaria se trata de impedimos por todos medios... ¡Señor! Aunque esos magnates estén gordos, ¿no es lícito que nos dejen comer un poquito, cuando menos para que podamos trabajar algo más para ellos?

¿Qué otra cosa? ... - ¡Ohi Un asunto personal; pero él estarla aquí demás, y no lo toco. Ocurre que un periodiquín de Quito, estradista desde luego, se ha dado por ofendido porque dizque le he equiparado al famoso "606". Y yo que creí honrarle! Es muy posible que el doctor José Peralta niegue la paternidad de "El Hisopo", abominable pasquín con que en 1889 se amargó a la familia del diplomático alfarista don Clemente Ponce y del cual" del pasquín" pudiera decir, si viviera, muchas cosas mi llorado Pedrito Cuesta, pero acaso, ya que nada teme y está poco menos que a la cabeza de la cofradía de Rinconete y Cortadillo, no niegue, sino en virtud de decencia cancilleresca el honrado origen de aquel órgano estradista llamado "606", que manejaba según un rumor que no propagó para desconsuelo del amigo Rosero. - el ahijado de don José y de la cancillería, fulano de Talbot, jovencito curuchupa y compañero de Vega, cuando a nuestro Bismarck en "cartoné" le quisieron linchar los ultramontanos de Cuenca, en 1896, figurándose, con el calor del triunfo, que el cuartel de la plaza grande era un depósito de cerdos...

Y bien, ¿qué más da lo uno que lo otro? Claro que el periodiquín de mi referencia no insulta, no calumnia, no ofende, no siquiera mortifica; culto, bien mirado, asexual, mal escrito y con el retrato de don Emilio en la primera página, es una monada: al leerle, casi dan ganas de hacer lo que el malvado de Voltaire decía acerca de las obras de Rousseau: ponerse a cuatro patas concepto de estradistas, naturalmente, para que monte Flavio...

Pues bien, borramos lo escrito, satisfacemos, pedimos perdón: El "606" fue una manera del estradismo; "La Constitución" (! !) es otra: aquel pasquín insultaba: este periódico adula. En verdad, carísimos, que no se cual sea peor.

Yo no traigo cuestiones mías a la prensa; pero en cuanto al señor Peralta, como es un hombre tan público que casi puede estar en una casa de tolerancia, si me dejan un poco de libertad, me hallo en disposición de descubrir su lacería moral ante los ecuatorianos. En los confines de la República; dudo que nadie le haya estudiado y le conozca a este farsante tanto como yo, que, es más de una ocasión me he sacrificado por su vanidad sacristanesca. ..

Tranquilícense los de "La Constitución". Les creo más cableros que Peralta, más dignos que Aguilar, más inteligentes que Reyes, más valientes y soldados que Martínez Aguirre, y con menos compromisos ultraterrenos que mi amigo, muy querido, por cierto, y a quien siento tratar como yo no debiera, porque la patria es ante todo, don Felicísimo López. No lo haré más: pero permítame esotro buen muchacho, al cual yo no sé por qué le quiero a pesar de su mal carácter y de que anda ofreciendo fusilar a toda la gente, en cuanto pueda, es otro caro amigo. Víctor Emilio Estrada, que le diga que no ha estado bien que haya inspirado el artículo a que me refiero, como ciertas particularidades lo dan a entender; pues, en el peor de los casos, yo seré el último estradista que quede en el Ecuador, luchando por el honor y la honorabilidad de su señor padre a quien deveras estimo, cuando todos los canallas que hoy se dicen sus partidarios le hayan vuelto las espaldas. Y el articulejo aquel de la prensa chica, - Víctor lo sabe, - no fue contra "El Guante", sino contra ese pasquín innominable que en Guayaquil se sostiene con los fondos de las cajas de los cuerpos ... Y él sabe que si estuve en "La Unión", no fue a título de esbirro . . . ¡Dios mío! Y ellos hablan de consecuencia!

Ni una palabra más. Si yo me contradigo con frecuencia, es muy natural. Soy un observador y no un creador: ¿es mía la culpa de que los hombres cambien, que las situaciones se modifiquen y haya necesidad de variar de concepto acerca de ellos? La moral es una y uno el criterio: esto, por sabido se calla. Así, hace veinticinco años, yo me hubiera dejado fusilar por Alfaro, por Peralta, por Andrade, por Moncayo: ahora les fusilaría a ellos tranquilamente, con plena conciencia del deber cumplido y la felicidad de la Patria.

C H A RL A S

VII

(15 de Agosto de 1.911)

Cómo me divierto, mi Dios. - - - Hemos regresado a la constitucionalidad. - - - ¡Oh, noble pueblo de Guayaquil, te has chiflado. - - - Nos encontramos en medio de un cuento de hadas: ¡cuidado con despertar!

¡Oh, cómo me divierto, mi Dios, cómo me divierto! Juzgo que, por lo menos, es un derroche inmotivado gastar una peseta en una entrada de cine, cuando la más regocijada de las farsas se desarrolla en media calle y a gritos estruendosos y tiros de revólver...

¿Qué sucede? Que hemos regresado a la constitucionalidad: ¿oyeron ustedes? a la cons-ti-tu-cio-na-li-dad, regreso a que aspirábamos desde Enero de 1906.

Y hoy representa la constitucionalidad el señor Estrada ... Es decir, no: la representa don Carlitos Freile Zaldumbide, que hasta cuenta con el apoyo de don Alfredo Baquerizo ...

Y él se echa en brazos de Montero, por la sencilla razón de que Montero tiene en sus manos la tropa.

Y Montero cohibe a Páez, se comunica con el nuevo gobierno, se excede de jurisdicción territorial y lanza manifiestos. Dichosas las revoluciones que enseñan a leer y escribir a los hombres ilustres y soldados de la Patria!. ..

En presencia de hechos consumados, cualquier argumento está por demás. Sin embargo, si estudiamos un poco la situación veremos que ahora no hay constitucionalidad ni gobierno, ni dictadura, ni partidos políticos, ni apenas República.

Por tal anomalía no ha pasado jamás el Ecuador, y cuenta que creemos conocer la historia.

Hay que decirle al pueblo la verdad, y la verdad es ésta:

Todo anunciaba una prolongación posible y probable de la dominación del señor Alfaro, no obstante las protestas repetidas de este general. Los hechos no correspondían a las palabras, pues al mismo tiempo que en documentos oficiales se daba toda clase de seguridades, se consentía en una propaganda activísima en favor de la Dictadura. El arrojo llegó al colmo, después de los úkases del Ministro Aguilar contra la libertad de imprenta, cuando los jefes de la guarnición de Quito le pusieron en capilla al señor Estrada, presentándole el dilema de la renuncia o catástrofe. Don Eloy dejó hacer ...

Más, el señor Estrada se curaba en salud, y aprovechándose de la necia confianza del ex-caudillo, ex-indiscutible para establecer connivencias en los cuarteles, y a la hora en que cuatro borrachos gritaron ¡Viva la dictadura!, el pueblo y los soldados se amotinaron, hubo la de Dios es Cristo en las calles de Quito, y don Eloy salió pitando camino de la legación chilena.

Inmediatamente, por sí y ante sí, y en virtud de los artículos 71, inciso lo., 74 y 75 de Ley Fundamental, el señor Freile asume el ejercicio del poder ... y ¡queda restablecida la constitucionalidad! .. . ¡Valiente majadería!

No, ciudadanos; no hay tal restablecimiento, sino que nos hallamos en plena revolución, en la más extraña de las circunstancias.

Porque si es verdad que el último Presidente del senado entró a subrogar al Poder Ejecutivo, por la primera de las disposiciones citadas, también es cierto que el referido artículo 74 dice:

"El cargo de Presidente de la República queda vacante por muerte, destitución, admisión de renuncia, imposibilidad física o mental, y termina por cumplirse el período que fija la Constitución"

Ahora bien, el señor Alfaro no se ha muerto, desgraciadamente, no ha sido destituido, porque un motín no tiene fuerza legal y tampoco ha renunciado ...

Conocemos una carta suya al señor Freile: en que dice que dimite el mando; pero es el Congreso quien debe conocer de una renuncia llevada en forma, y aceptarla. Y que no hay congreso, está a la vista, si se mira a sus miembros dispersos, algunos en e| panóptico otros asilados y no pocos perseguidos activamente.

¡Bonita constitucionalidad con el Presidente amparado en una legación extranjera, sus ministros en oí presidio un gobierno seccional en Guayaquil, el guirigay en las sorprendidas provincias y un aparato militar en campaña! .. ..

En mi concepto, no hay Poder Legislativo, ni Poder Ejecutivo en los momentos actuales. Por tanto" no se hable de constitucionalidad, porque el estradismo le ha tirado un bocado maestro a su progenitor el alfarismo, dándole contra el suelo. Hizo bien; lo proclamo y lo sostengo, se defendió como era puesto en razón tomándoles por la mano a los traidores; pero nadie me quita que yo diga que ha venido al poder como un feto nonato, salido por medio del fórceps de las maternales entrañas de don Eloy causándole la muerte a la señora madre ...

Por lo demás, esclarecido este puntito de legalidad, todo está bien: ya era hora de que desapareciese el alfarismo ... Se ha hundido "como la piedra en la laguna", a un impulso que hubiese bastado a contener la energía de un hombre y la acción decidida de una policía bien organizada; sin honor, sin gloria, sin decencia, tal como surgiera de la asechanza innoble: vino por el motín y la venal corrupción de los soldados y se ha ido por el mismo camino. Bendita sea la justicia reparadora que no olvida ni perdona.

Dada la gravedad de la situación, hallamos perfectamente lógica la actitud del señor general Montero. Es el hombre del día, el arbitro; y no es cosa de juego dejar que las cosas empeoren por consideración más o menos.

Y en este barullo, ¿qué es el señor Estrada? No es el Presidente, porque nadie ha calificado su elección: no se la calificará, porque el Congreso será de hoy en más una junta revolucionaria que elimina a sus propios miembros, y don Carlos Freile no puede ser su comitente interino, por que ''virtualmente", entiéndase bien, todavía don Eloy Alfaro es Presidente de la República! ...

Y como tal presidencia resulta un disparate en presencia de los hechos, he aquí que andamos como oveja sin pastor desparramadas por la montaña ...

Personalmente todo esto me sabe a gloria. No importa la purga, si se ha limpiado el estómago. Pero ¿se limpiará? Paréceme que el nuevo desorden de cosas anda contemporizando a lo Bayardo con la situación anterior, y cada jefe jura sobre su machete la adhesión al régimen liberal " radical del que no hace ocho días reputaban jefe indiscutible al señor general Alfaro ... No quiero ser profeta de calamidades, pero tiemblo al pensar que no es improbable una reacción alfarista consumada por militares que, en momento feliz, le han dejado al alfarismo en cuadro.

Yo me adhiero a don Emilio: ¡desde luego! ¿No es verdad que vale más agua de Janos que una indigestión crónica?

Pero que se aclare la cosa, ya que se pretende una absurda constitucionalidad, que se sigan los procedimientos ordinarios, verificando los escrutinios de los que no debe tener ningún recelo el señor Estrada. Para esto habría necesidad de reunir el Congreso con su mayoría flavista: callejón sin salida.

Si alguien me diera cuchara en esta merienda de negros y blancos, optarla yo por la simplificación de las formas, proclamándole jefe supremo al señor Estrada mediante el pronunciamiento de las tropas y los manifiestos y manifestaciones de las municipalidades.

¿Por qué no? Así se ha estilado siempre. El resto es una farsa, y en ese carácter de farsa, se anida la debilidad más deplorable.

*

Sí en principio aplaudo los acontecimientos, declaro que no me han llenado ciertos detalles.

Por ejemplo; juzgo tonto que se hubiese encarcelado a Peralta, Aguilar y más Ministros. A esos cristianos debíaseles haber dado $500 por cabeza para que tranquilamente vuelvan a sus casas. Caído el árbol, es necedad ensañarse con las ramas; y el alfarismo no era sino don Eloy Alfaro: sin él, sus partidarios no sirven ni para arar la tierra con los arados que ha de traer don Emilio.

Otra cosa: Creo que se ha tenido demasiadas consideraciones con Páez. En bien de paz, es correcto lo que ha hecho el señor Montero: amonestarle, prevenirle, ordenarle; pero tal vez habría sido mejor partir por la calle del medio, y comprarle por su justo valor; diez mil sucres, por ejemplo; esto es: nueve mil novecientos noventa y nueve sucres ochenta centavos para su tropa y sus oficiales y el resto para él. Ahora, es lo más inicuo que ese hombre va a entrar "por capitulación" en el nuevo régimen, y entonces éste no se hallará seguro.

Un tercer reparo: ¿qué demonios hace Mora López en el Panóptico? En sentido político, ese hotel había servido hasta hoy sólo para las gentes honradas de los diversos partidos. Y, asímismo, creo que los honorables Posso y Navarrete hacen mal en estar escondidos ¡cuidado si el voto parlamentario es constitucionalmente irresponsable! Pues no se podrá alardear de constitucionalidad, mientras el presidio rebose de presos políticos y anden a salto de mata los mismos diputados, como Coral, León Benigno Palacios y otros sujetos que debemos creer pasarán luego a los tribunales ordinarios...

¡Oh noble pueblo de Guayaquil, te has chiflado! ¡Querer apoderarse por acto popular, con banda de música, a los toques del himno patrio y plantando la bandera nacional, del edificio de "El Tiempo"!

No ha catado bien eso, y lo de la acta remita una ridiculez, como es improcedente aquella otra del directorio placista, presidido por el General Haza, que se improvisa después de la última hora, con el laudable propósito de recomendar la paz.

Lo de "El Tiempo" es una chiquillada, y es preciso no dar el menor motivo para que deveras asome Coral como perjudicado, demandando daños y perjuicios a la Nación. La casa que ha fabricado, es el precio de una conciencia: él no tiene la culpa de que una conciencia que no vale quince centavos y una labor digna de una casa de mancebía, hayan sido cotizadas en cien mil sucres. Claro que ecos miles han salido del fondo común de las contribuciones; pero si fuésemos a ejercer esa laya de reivindicaciones, quitándoles lo que han obtenido por malas artes a los individuos del alfarismo" puede que hasta los hombres de la reivindicación se quedarían en cueros; y ya ven ustedes que eso no es posible.

Las represalias son peligrosas, por cuanto entrañan siempre un carácter de exageración que no se compadece con la justicia.

Pase como excitación del momento: lo malo es que haya habido eso de la bandera, de la música, del acta y lo demás. Yo querría que se diese garantías a todos para que, poco a poco, se incorpore "El Tiempo" al estradismo y sea, al fin, un periódico decente.

El, resto es filfa: ¡con tal de que don Hoy vaya a buscar lejos de aquí aires mas saludables para su quebrantada salud!. . .

Nos encontramos en la mitad de un cuento de hadas: ¡cuidado con despertar antes de tiempo! ...  

C H A RL A S

VIII

(17 de Agosto de 1.911)

El peligro alfarísta existe. - --No giremos en un circulo vicioso. - - - No se engañe a nadie diciendo que estamos bajo el imperio de la Constitución. --- La composición del nuevo Gabinete es un accidente curioso. - - - Todavía soy hombre, cuando esos tipos me ofenden!

Los hombres de la actual revuelta creen la obra consumada; y, en mi humilde concepto, jamás ha estado menos seguro en su situación el señor Estrada que en los días que corren.

El peligro alfarista existe, y la amenaza latente puede concretarse en hechos a cualquiera hora, ya que la política depende absolutamente de los cuarteles, y hace más de un lustro que sabemos lo que los cuarteles valen, en yendo de lealtad y honradez. Además, la guardia pretoriana, esa, que llamamos ejército ecuatoriano, es, en el fondo, alfarista incondicional, por ser hechura de don Eloy y tener vinculadas sus esperanzas de adelanto, su preeminencia en la República, razón misma de ser en cuanto factor político, a un Gobierno, o mejor dicho, autocracia militar, de manga ancha para todos los crímenes y desmanes de la tropa.

El peligro alfarista existe. En 1906 se le creyó muerto al General Alfaro, políticamente muerto, y la revolución se hizo no en fuerza de la voluntad ciudadana, sino por la traición de los soldados. Verdad es que ahora, ese señor recibe la lección mejorada y completada, pero ello no quita que la reacción no aparezca inminente.

El Régimen ha caído por sorpresa: esto es un hecho innegable; pero conserva su prestigio y no ha perdido su virilidad. No estaremos tranquilos hasta que don Eloy no salga de los límites del antiguo cacicazgo: afuera, no es de temer, pues hasta que los liberales de 1895 no le llamamos al poder, no había podido ser ese señor sino el General de las derrotas y de las vergüenzas. En cuanto a sus parientes, no vale la pena de mencionarlos: son tierra, fiemo, y caen por su propio peso: con el viejo, pueden; sin él ¿qué representan? Menos que el buenazo de Morales Alfaro.

Juzgo, pues que se debe abrir bien el ojo, y no hacer lo que el avestruz o el indio, que con esconder la cabeza se creen seguros.

No giremos en un círculo vicioso, y aprendan los estradistas siquiera una página de Maquiavelo. Según las lecciones del insigne secretario florentino, yo en lugar de ellos, habría deportado bonitamente a don Eloy y quedándome con el pobre Flavio de Ministro de la Guerra. Yo conozco bastante a esos hombres, y digo que Flavio sería leal...

*

Y por qué se le mete a Flavio en el Panóptico, vamos a ver por qué?. Por ser Alfaro: ¡el miedo! Pues si los que hicieron la revolución del otro día fuesen capaces de lógica, ya que le ponen en prisión a uno de los candidatos derrotados, deberían también, cuando menos, darle una paliza al amigo Alfredo Baquerizo, en vez de querer enchiquerarle con un Ministerio ...

En medio de todo este barullo, la constitucionalidad dizque va restableciéndose, por el hecho de que don Carlitos Freile ha logrado reunir un quorum legislativo y se están verificando los escrutinios. Para mejor proveer, acaso sería conveniente que se ponga en libertad a los presos por causas políticas y se integre el Congreso con Benigno Palacios, Posso, Navarrete y Coral. Lo contrario, es proceder como en dictadura, y dan ganas de cantar unas peteneras al considerar que el expresado don Carlitos está haciendo de dictador bajo la presión del manco López y el General Montero . . . ¡Oh República! Pobre República!. . .

El señor Estrada ha vuelto a recobrar su aspecto hierático de ídolo egipcio de largas y rizadas barbas. En estos tiempos, casi se humanizó, y aún se sonreía, con una sonrisa dolorosa de máscara trágica. Y había aprendido a saludar. Hoy, dicen que el ogro ha resucitado; consecuencia: prisiones y vejámenes. El flavismo es una buena masa: trabájela el señor Estrada y verá que hace un pan como unas hostias, y con esas hostias hace comulgar al alfarismo neto y aun consigue la conversión, santificación y remedio de César Villavicencio y de Reinaldo Samaniego.

"Hay que desarrugar el ceño; pero, con el objeto de esclarecer la situación para el juicio histórico, no se engañe a nadie diciendo que estamos bajo el imperio de la Constitución. Bonita cosa, ahuyentarle a tiros al Presidente Constitucional, meter en el presidio a los constitucionales Ministros de Gobierno, asaltar el mando por sorpresa, hacer una revolución de puro miedo, de pura cobardía, por recelo de que don Eloy le deje con un palmo de narices a don Emilio, como si se adelantase a descalabrarle al amigo en virtud de una sospecha violentamente rechazada por éste. . . ¡y declararse, en seguida, dentro de la ley! Y con el infeliz Freile Zaldumbide al frente, un campesino ricachón que ha servido para todas o la mayor parte de las iniquidades alfaristas, y del cual se olvidó la Divina Providencia en su reparto de dones intelectuales, al extremo de postergarle aun al excelso don Genaro Larrea - suegro suyo- no de la Providencia, está claro, sino del señor Freile ...

Por aquí tenemos un pobre concepto de la honradez, sobre todo en materia de política: con tal de que no se robe !!!... Y don Carlitos no ha robado. ¿Para qué? Es rico. ¡El señor Freile !. Parece mentira que ahora se halle entregado al dulce placer de encerrar en el Presidio a sus amigos Íntimos!...

Naturalmente, la situación es buena para los que aun andamos libres: cualquier cosa en vez de Alfaro. con tal que esa cosa se quede adentro y no sea eliminada por los mismos procedimientos. Pero, lo que trato de explicar, aunque me insulten, como ya lo están haciendo los estradistas, es que la situación no es legal, que nos hallamos en plena dictadura estradista (¡dioses del Olimpo!) y que el resto es una farsa. Por qué se hizo la revolución? Por miedo de que don Eloy se proclame Dictador; por recelo de que las Cámaras hiciesen una trastada, anulando las elecciones. Esto es constante. Pues bien, hasta que la elección no se declare, ¿a cuento de qué domina la situación el señor Estrada? La elección comenzada a garrote limpio, termina en una especie de terror blanco. ¡Buen principio! ... Téngase franqueza en declarar dicha situación y no hagamos el papel del camandulero que pide para las ánimas benditas del purgatorio. Vale más ser pícaro que hipócrita: a lo menos, según mi opinión.

El Congreso está en pleno. ¿Quién informa ante él? Los Secretarios de Estado se encuentran en el Panóptico. A esto se llama constitucíonalidad reivindicada...

Ya hemos de ver una serie de escándalos parlamentarios con los cuales los cristianos que componen las Cámaras han de corresponder al patrón que les llevó a Quito para que dicten leyes . . . Harán bien, que en cuanto a la política, la consecuencia viene a ser una torpeza, cuando falta conciencia y la honradez un mito ...

*

La composición del nuevo gabinete es un accidente curioso de la revolución estradista. Ministro de lo Interior, Díaz. un curuchupa indecente perdido en los tremedales alfaristas; de Relaclones Exteriores, Baquerizo, ex-candidato del grupo placista; de Guerra y Marina, Navarro, gobernador garcista de Manabí; Hacienda, en blanco, para la designación de cualquiera de los grandes economistas del alfarismo; de Instrucción Pública, ni sé quién, probablemente el señor Arzobispo. ¡Y dígante Martín de Porras al señor García!

Todo esto es curioso, muy curioso, lo mismo que los nombramientos de las nuevas autoridades en provincias, y algo más que por no ser chocante, no expreso.

Y todo esto, no obstante, es natural y comprensible, y hasta diré que no puede ser de otro modo; se procede a un sistema de tanteo, prueba de la excepcionalidad de la situación, y se marcha a brincos. Estoy muy lejos de censurarlo. Con la mano en el pecho, confieso que ése es, precisamente, el método de ver una unión política, sin exclusivismos necios ni aficiones de círculo. Por mi habría puesto en el Ministerio de lo Interior a don Rafael María Arízaga o don Clemente Ponce, para que el puesto resultase por lo menos desinfectado. Que son conservadores. . . ¿qué? Formaron la diplomacia del señor Alfaro, y sobre todo, ¿quién ha dicho que los conservadores están excomulgados? Hagamos gobierno nacional y no administración de pillos, querido don Emilio, pues son tantos los problemas nacionales que hay que resolver, y de tal entidad y carácter, que bien vale que todos los partidos políticos del Ecuador concurran a su despejo, por lo menos para que la responsabilidad sea común a todos, y alguna vez sea práctica la enunciación de la voluntad popular. Proceder de otro modo es hacer gobierno de pandilla; y ya es hora de que salgamos de la cueva de Ali Babá y los cuarenta ladrones.

Y ya que de organización ministerial se trata, séame lícito enfurruñarme un poquito con mi querido viejo Franco. El no debió meterse en esta zapizina indecorosa, por útil que resulte; pero ya metido, ¿por qué se ha dejado amilanar? Que los curuchupas gritan . . . pues que griten, y al avío: palo y tente tieso: que un hombre que un día bautizó con su nombre a un partido, y cayó por faltas absolutamente suyas, por honrado, en un medio en que la honradez y la consecuencia eran una bebería, se vale a sí propio y no comete el tercer renuncio. Yo no he sido franquista nunca, pero le he querido y le quiero a don Manuel Antonio; y me apena ver que siempre, siempre pierde las mejores ocasiones por falta de resolución y por una pureza democrática que resulta una enorme candidez. Ahora, la mediocridad del partido liberal está en la cumbre. Son mediocres todos, inclusive el señor Estrada. Preparémonos a padecer Dios sabe qué persecusiones por las susceptibilidades de un régimen que antes de nacer ya no sabe qué hacerse. Sin embargo, yo soy estradista. Prefiero apalear a que me apaleen ...

*

Y sucede que "La Unión" me insulta ,..

Cuando leí el párrafo que me dirige, sentí un estremecimiento de orgullo! ¡Todavía soy hombre, cuando esos tipos me ofenden! Regla general: en controversia política, cuando se pierde el juicio y se ataca la vida privada del que se cree adversario, es porque el agresor no tiene razón, ni cuenta con la simpatía de los demás.

"La Unión" dice que me contradigo, que vendo mis artículos a cinco sucres sin firma y a seis con firma y todo, que he ido donde don Emilio Estrada, a ofrecerle, hace quince días, mis servicios incondicionales, y que si soy periodista, es porque así me "lo toman" por mi lengua viperina.

¡Alabado sea Dios'. Antes me insultaba "El Tiempo" por estradista (nunca he sido necio, conciudadanos), y me insultaba día a día, con insistencia, con crueldad, sin perdonarme nada como si los ebrios constitucionales y los sinvergüenzas sustanciales que escribían esa hoja, pudiesen siquiera ser jueces de parroquia. Ahora esos tipos de La Unión me insultan porque he dicho que la situación no es constitucional... ¿Y a mí que? Víctor Emilio es un buen muchacho, que no había consentido en que se levanten tipos contra mí; el chico Gómez, que es un infeliz, se halla ahora con la desgracia de la enfermedad de su señor padre, y el único que maneja eso es un mozo del pueblo, del cual no hay para qué hablar.

Señores: yo tengo un cuarto de siglo de periodista; ya estoy viejo en la lucha por las instituciones liberales, y en esta época de quince o diez y ocho años, cuando todo el mundo liberal ha sacado el vientre de mal año, yo, sí, déjeseme decir YO, uno de los más viejos periodistas liberales de la República, me hallo muriéndome de hambre, sin trabajar y sin esperanzas.

¡Canallas! los que me ofenden en una situación como la mía, cuando, después de la muerte de "El Grito del Pueblo", acción que hoy juzgo pagada por el gobierno, me quedé en la calle: por no servir a idiotas que se elevaban ...

Hay que serenarse.- Dicen esos hombres que parecen rentados por villanos que yo he ido a ofrecerle mis servicios incondicionales al señor Estrada !!!

Si de dos ligeras conversaciones que tuvimos en su casa, ha informado mentiras el señor Estrada, digo que ese Estrada es un zoquete: ¿acaso le he tenido nunca en buen concepto?

Y quedo en mi puesto. Los amanuenses de "La Unión" (s/. 1.500 mensuales del fisco) deberían fijarse en esto: que yo, Manuel J. Calle, por poquísimo que valga, y valgo, en verdad, poco, valgo más que ellos, por razones que el público conoce; que sí fui donde el señor Estrada con un "Memorándum" resistencia contra el control alfarista, pidiéndole su cooperación para realizar lo que ha realizado ahora con tiros y sangre, estuve en mí derecho patriótico, y que el señor Estrada se negó diciendo que yo partía del falso supuesto de la dictadura de don Eloy; y así yo le dije que en ningún concepto, no quería, no debía ni podía recibir un sucre ...

¡Canallas! El único consuelo es que ya sabemos el método de las eliminaciones; y para el verdadero partido liberal ¡entiéndase bien! ... el poco feliz de don Emilio Estrada no es sino un accidente condicional de un período de transición. Entre tanto, yo me contradigo a cada instante, porque desconocedor de la situación, la juzgo según se presenta.

Por ejemplo, creo más decente "El Tiempo" que "La Unión": siquiera aquél tenía su historia: y entre el neurótico Coral y un sujeto que se llama Rolando Coello ... ¡yo me quedo a Coral!...

Y me vienen a decir que me vendo, que mis artículos valen tanto, precisamente en la hora en que no tengo de ninguna manera, veinte centavos para tantas cosas !!!

C H A RL A S

IX

(20 de Agosto de 1.911) 

Por lo pronto ya tenemos una fuerte montonera en el cantón de Vinces - - - Los electores se deben a sus convicciones. - - - En Quito se ha decretado una lápida que conmemore el motín del 11.

La situación se va aclarando. Por lo pronto ya tenemos una fuerte montonera en el cantón de Vinces y una oda a la Paz del vate don Juan Eusebio Molestina, publicado por "El Sol" con oportunidad recomendable.

Nos tomamos la libertad de dejar a un lado, por hoy, los conceptos poéticos y altamente laudables del señor Molestina, quien hace a su manera obra patriótica, propendiendo, desde las alturas del Parnaso, a mantener la constitucionalidad; y nos dedicaremos a examinar la razón posible de la anunciada montonera.

¿Qué es lo que pretende con ella Carlos Alfaro y sus tenientes? A Flavio? Pero Flavio no significa ningún enunciado nacional, ni el flavismo pasa de ser una mala broma de peores gentes. Como es de temerse, si el movimiento se expande en Daule, el Milagro, Manabí y Esmeraldas, estaríamos en presencia de la mayor y más absurda de las revoluciones y en vísperas de un cataclismo general del que, acaso ni los Alfaros, ni el señor Estrada sacarían provecho.

Ahora que se cree pasado un afrentoso período de tiranía militar, hay un anhelo inmenso de gobierno "civil", de una administración sin machete, de una política nacional que, al garantizar a todos igualmente, incorpore en su seno elementos que son antagónicos más en la forma que en el fondo. Y es claro que una continuación violenta y sobre ruinas de un régimen detestado por haber tenido su fundamento, medio y conclusión en los cuarteles, contrariaría tal anhelo, hasta el punto de hacer indispensable un levantamiento popular en grande escala y de todos los partidos, como en 1882 y en 1895.

Si hemos de hablar la verdad, y sin el menor asomo de burla o ironía, las condiciones principales de cualquier gobierno posible, se reducen a dos, siempre que se quiera aplazar para momento más sereno la discusión de algunos puntos pendientes, entre los que se cuenta la cuestión religiosa que no tiene nada de

difícil; y esos puntos son: 1°, la eliminación de todo elemento alfarista en la dirección de los negocios; 2°, la no realización de los proyectos económicos que durante tantos años han traído alterados los ánimos con amenazas odiosas. Y es evidente que una facción militar, nada imposible y hasta probable, que traiga cómo predicado dicho alfarismo en su forma más avanzada y como programa la intolerancia sectaria de las logias y la adquisición de dinero no importa por qué medios no puede corresponder a la opinión general, que, al fin se ha desbordado.

No quiero ser augur de desgracia; más paréceme que va a iniciarse una oscura contienda, como la de 1884 a 1887, que agotará sin ningún resultado las provincias costaneras determinará el imperio irrestricto de las facultades extraordinarias y hundirá más y más a la Nación en el propio descrédito, hasta que vistos y constantes la impericia gubernativa y el desorden de las facciones liberales, tome el partido conservador, templado con un baño frió de progresismo transigente, a empuñar el timón...

Y esto, en el mejor de los casos, si es que la anarquía no se produce inmediatamente; pues falto de base en la opinión el digno señor Estrada, no tiene ahora sino el apoyo del ejercito, el más quebradizo de los apoyos, como la experiencia enseña. Es harto difícil que un ejército profundamente alfarista y acostumbrado a terciar como arbitro en los asuntos políticos, quiera sostener un régimen civil que, naturalmente, lo reorganizará y depurará, como ya lo tiene ofrecido.

El caso es fuerte, y convendría prepararnos por todos los medios, supuesto que la novación de sistema y la alteración de las masas dirigentes importan la salud de la República.

Y téngase entendido lo que sigue: el grupo que se ha alzado en armas es exclusivamente personalista, por un ciudadano que no triunfó en las últimas elecciones, y carece en lo absoluto no sólo de prestigio, pero aún de pretexto. Mayor inmoralidad no se conoce en la historia de los últimos lustros; pues al fin, en 1845, en 1882 en 1895, las principales evoluciones de la política ecuatoriana, se trataba de ideas, hechos, partidos, y hoy no existe sino el deseo de los Alfaros de no quedarse fuera de cántara. Se reivindica el cacicazgo.

¡Pretexto! Si el flavismo alega alguno razonable contra el señor Estrada estamos listos a callarnos, nosotros que hemos tenido hasta aquí la honrada franqueza de exponer lo que creemos la verdad, aún a riesgo de quedar mal con todos y de que todos nos insulten. El señor Estr