MANUEL DE J. CALLE
Charlas
de ERNESTO MORA
1911 —— 1912
Tercera Edición
VOLUMEN I
Lit. & Imp. de la Universidad de
Guayaquil
1982
Colección Universidad de Guayaquil.- N°1. Responsable de la
Edición: Prof. Lic. Elías Muñoz Vicuña.
Carátula
de la Tercera Edición Volumen I. Esta obra se terminó de imprimir, en la
Litografía e Imprenta de la Universidad de Guayaquil, el 18 de junio de 1982,
siendo Rector el Arq. Jaime Pólit Alcívar y Regente el señor Enrique A.
Proaño Alvarez.
Al Lector
Las "Charlas" de Manuel J. Calle fueron escritas de 1911 a 1918, y
publicadas en los periódicos de Guayaquil, "El Guante" y "El
Grito del Pueblo".
Manuel J. Calle las escribió bajo el seudónimo de "Ernesto Mora".
El lector guayaquileño, primero, y el ecuatoriano y latinoamericano después,
esperaban ávidamente su aparición en las páginas de los periódicos mencionados.
El conjunto de lo escrito por Manuel J. Calle en la prensa nacional le dio
el carácter del mejor periodista nacional de todos los tiempos.
La Universidad de Guayaquil considera su deber publicar esta obra de Manuel
J. Calle, para conocimiento de las generaciones actuales de ecuatorianos.
Con esta obra iniciamos la "Colección Universidad de Guayaquil"
que comprenderá las obras más importantes de los literatos, políticos y
científicos ecuatorianos más destacados.
La "Universidad" que es "universalidad", no tiene
límites en su acción intelectual y académica, y rechaza a los
"pragmatistas" que quieren una Universidad que "sólo"
prepare los profesionales que requiere la actual estructura social y económica
ecuatoriana.
Manuel J. Calle como eminente literato y con una sólida mentalidad política,
se constituye en el espejo de la sociedad ecuatoriana de la segunda década de
este siglo. El volumen primero que ponemos en circulación comprende del mes de
julio de 1911 al mes de mayo de 1912.
La mayor parte de este volumen ya fue publicado como libro por los hijos de
Manuel J. Calle, en la Imprenta de "El Día", en 1929, hoy estamos
reproduciéndolos con "Charlas" que se agregan y lo completan.
En esta edición, estamos reproduciendo el prólogo que para
"Charlas", había escrito Alfredo Baquerizo y que no se había
publicado con esta obra sino por separado. También publicamos la nota de Los
Editores de 1.929.
A lo largo de los diversos volúmenes de las "Charlas", vemos
publicando estudios críticos.
Esperamos con esta "Colección" que iniciamos, contribuir a la
difusión de las bellas letras ecuatorianas al mas alto nivel.
Los Editores
Guayaquil, Abril de 1982.
CRONOLOGÍA de los acontecimientos en el país en el período de 1911-12
1911 -Enero.- Elección de Emilio Estrada como Presidente de la República.
Julio 3.- Muerte
del General Emilio María Terán.
Julio- Agosto.-
Congreso Extraordinario.
Agosto 3.- El
Congreso Extraordinario rechaza el nombramiento de Eloy Alfaro como General en
Jefe.
Agosto 10 .- Se instala el Congreso Ordinario.
Agosto 11.-
Derrocamiento de Eloy Alfaro de la Presidencia de la República.
Asesinato del
General Luis Quirola y actos de vandalaje en Quito.
Asume el Poder el
Dr. Carlos Freile Zaldumbide.
Agosto13.- Montero
apoya nuevo orden de cosas.
Agosto 21.-
Septiembre 6.- El Coronel Carlos Alfaro se levanta en armas.
Septiembre 1.-
Emilio Estrada se posesiona de la Presidencia.
Septiembre 2.-
Llegan al Ecuador los Generales Leonidas Plaza y Julio Andrade.
Octubre 5.- El
Congreso Nacional anula el contrato del Muelle Fiscal con la Compañía Comercial
Nacional.
Noviembre 22.-
Estrada encarga el Poder al Dr. Francisco Andrade Marín.
Diciembre 21.- El
Presidente Estrada muere en Guayaquil. El Dr. Carlos Freile Zaldumbide asume el
mando.
Diciembre 22.-
Esmeraldas proclama Jefe Supremo al General Flavio Alfaro.
Diciembre 23.- Se
lanza candidatura del General Leonidas Plaza.
Diciembre 28.-
P.J. Montero, Jefe Supremo en Guayaquil.
Diciembre 29.- El
candidato Plaza, General en Jefe del Ejército de la Sierra.
1912- Enero 4.- Eloy Alfaro llega a Guayaquil.
Enero 5.- Flavio
Alfaro llega a Guayaquil.
Enero 11.- Combate
de Huigra.
Enero 14.- Combate
de Naranjito.
Enero 18.- Batalla
de Yaguachi.
Enero 19.-
Asesinato del Coronel Belisario Torres en Quito.
Enero 22.- Plaza
ocupa Guayaquil de acuerdo con los "convenios de Durán".
Se apresa a
Alfaro, Montero y Páez.
1912- Enero 25.- Asesinato de Montero.
Enero 28.-
Asesinato de los Alfaro, Páez, Coral, Serrano.
Marzo 5.-
Asesinato del General Julio Andrade.
Marzo y Abril.-
Campaña electoral. Electo Plaza, candidato único.
A los Ecuatorianos
La obra genial del famoso escritor M. J.
Calle, fue Charlas. En estas se describió al día, a la hora, al minuto, el
desarrollo o proceso de la vida ecuatoriana, principalmente en su aspecto
político, sin descuidar el cultural y múltiple: las costumbres, la literatura,
también o retrospectivo y las prolongaciones de los sucesos nacionales con el
movimiento internacional.
Calle fue un prodigio de memoria, de talento
y de enciclopedia; y esto en el diarismo, para el que se escribe rápidamente,
con motor eléctrico en el cerebro. Escribía sin secretario, sin amanuense, en
caracteres limpios y hermosos, sin enmiendas ni tropiezos, en una como
corriente continua sin curvatura ni salto de pensamiento o de expresión.
Charlas, los tomos de Charlas, van a reproducirse, para comprobación de que hoy
casi somos como ayer y de que la crítica del gran escritor resulta en gran
parte trascendental, para todo tiempo y a toda clase de personas.
En ella se tacharán quizás ciertos detalles
que se produjeron por insuficiencia de información, algunas acusaciones
apasionadas, el recargo de colorido en ciertos cuadros y retratos, la
vehemencia impresionista. Pero nadie dejará de rendirse a dos cualidades de
gran relieve en Calle: la amenidad que fe imponía basta sobre sus adversarios y
la honrada sinceridad con que pensaba, sentía y escribía, obediente a la
sugestión del momento, nerviosa, a veces hiriente, más nunca premeditada.
Las faltas, las vacilaciones se deben a lo
instantáneo de la labor, sin revisión, sin corrección. El original en pocas
horas iba al taller, y el autor no tenía tiempo ni para leer sus escritos
impresos y menos para revisar las pruebas de imprenta.
Proteo del diarismo, no se dará talvez en
otro país ni época, ejemplar así de potencia creadora, de tantos y extensos
conocimientos, no obstante los obstáculos de una contienda constante y
angustiosa, de quebrantos y vacilaciones como no lo soportaron pocos en esta
vida y el desdén de los mediocres y los copartidarios hartado- indiferentes a
su imponderable faena del diarista.
Si Calle viviera, enmendara algunos de sus
asertos, adoctrinado por las resultantes históricas y por la revisión de las
pruebas.
Pero, la mayor parte de su labor queda
intacta a lo menos dentro del criterio liberal, y sobrevive a todo su
ingenuidad.
El, desde El Correo del Ecuador,
hizo la inmensa, incansable campaña, que no ha merecido del Partido sino
migajas de aplauso, un nombre para algún Instituto y la edición difícilmente
gestionada, de algún libro.
Los descendientes del polígrafo, que murió en
la miseria, para descuento de su desvalidez publican Charlas, pidiendo a los
ecuatorianos una limosna de lectura, para que la herencia de Calle se convierta
en algo más... que la nada.
Foto Manuel J. Calle, página 99, tomada del libro
"Guayaquil a la Vista". Que ha sido reeditado por la Muy Ilustre
Municipalidad de Guayaquil dentro del Proyecto de Rescate Editorial de la
Biblioteca Municipal, a cargo de la Dirección de Cultura y Promoción Cívica que
dirige el Arq. Melvín Hoyos Galarza
Manuel J. Calle
Por: Alfredo Baquerizo Moreno.
Calle sabia de todo, y si no lo sabía lo
adivinaba, y sino lo adivinaba lo inventaba; y lo adivinaba o inventaba al
correr de la pluma, manejada con ímpetu genial y espontáneo regocijo de echarle
una fresca al lucero del alba; al correr de la pluma que iba veloz del plato
hecho tintero, lo vi yo mismo, al blanco papel de las cuartillas, a trazar
renglones en líneas paralelas con aquella letra casi redonda, grande y de muy
limpio perfil y control. Maravilla de ingenio, ingenio sutil, nunca dormido ni
adormecido siquiera. Siempre despierto, vivo y eréctil.
¿La memoria? Otro pasmo. Y si hay Repúblicas
- Imperio ¿por qué no aplicar también el calificativo de imperiales a esas
memorias que como las de Manuel J. Calle no olvidan jamás?.
¿Esas donde el recuerdo deja de serlo para ser cosa que se ve y se palpa y vive
en comunión íntima y constante con quienes gozan de tan admirable poder de
resurrección; poder que los hace semejantes a dioses, pues es de dioses el no
olvidar, el recordar eternamente?.
Debió leer mucho y aprender mucho; pero fue
su libro, su libro favorito, el de la vida, cursó en el Humanidades, lo vivo,
lo humano y doliente de los hombres de su tiempo. En afán de cada día, trabajó
en come viva con el escalpelo de la pluma.
Charla . . . mas que charla, operación quirúrgica sin
anestesia, desinfección ni cosa parecida.
Las charlas eran el plato del día, o el
manjar que le ofrecía la propia imaginación o su exquisita sensibilidad de
artista. No hay profundidad en ellas; pero hay una abundancia que se desborda,
corre y arrastra, haciendo que el lector piense y se sienta con él, siquiera
sea por el momento. Bien hizo en llamarlas charlas, pues ciertamente parecen
que se oyen, no que se leen.
Son dechados de ingenio, de humor acre, de
elegantísima fluidez, de imaginación fecundísima, de vivacidad entusiasta o
fulminadora; de una mezcla o poción en que se advierten confundidas hieles y
mieles en sorprendente alquimia espiritual de cuadros, narraciones y detalles
de colorido tan firme, y tan seguro, de sombras tan bien puestas y trazadas,
que no podrían borrarse nunca de la memoria de las gentes. Dechados de cultura,
de plenitud y gracia intelectual, de observación atinada, de burla maliciosa,
de algún lirismo a veces y siempre de invectivas y sarcasmos, de atrevidas y
casi imposibles paradojas.
"El turbulento hijo de América",
dijo Valera de Montalvo. Francamente no hallo que lo fuera; y el epíteto lo
pide acaso con mejor derecho Calle, quien lo fue en verdad de espíritu y de pluma.
En don Juan encuentro yo sosiego, reposo, cuidado y celo del propio decoro y
una majestad altiva y serena que no dicen bien con la turbulencia; a no ser que
por tal se tenga y califique la explosión airada y con frecuencia castigadora
de los que él juzgaba malvados, tíranos o follones. Calle es otra cosa. Había
en él una inquietud, un dinamismo, una turbulencia de acción y de pasión, que
le empujaban y movían en perpetua pugna con todo cuanto no fuera su pensar o su
sentir.
En cuanto a lo original, saca ventaja Calle a
Montalvo, en el sentido de que para Calle no hubo Séneca, ni Montaigne, ni
Addison, ni Cervantes; a lo más Cacaseno, Gil Blas, con su decir castizo llano
y elegante.
Nada de prestado en él, nada de pegado. No le
regían ni gobernaron sino su propio y soberano albedrío, su propia y profunda
originalidad, su esquives natural, su libertad, su independencia, que si se
obscurecía un tanto, y esto rara vez recobraba a poco su prístino fulgor y
resplandecía con más vivo calor de pasión y sugestión.
Dominador del idioma en forma fácil y
correcta, en forma clara y sencilla, sin rebuscamientos ni ampulosidades de
dicción, corría su pluma con agilidad pasmosa, sin detenerse casi, y casi sin
tachar ni enmendar cosa alguna de lo escrito en cualquier materia y en
cualquier ocasión; desde el Mensaje Presidencial, la Biografía, la leyenda de
temple heroico, el cuento o la parábola, basta la charla o el travieso y fino
cuento de gacetilla.
Tuvo gracia, manera y expresión para toda
idea, todo sentimiento, toda invención o imaginación; y, con frecuencia, puso
la risa, la burla o el gesto arlequinesco en asunto de suyo grave, como quien
esparce lo picante de una especia, para sazón y estimulo del gusto, en manjar
un tanto simple y desabrido. Manaba de fuente inagotable el sonoro y abundante
caudal que derramaba en periódicos, hojas u folletos, este Virtuoso de la
Pluma, más diestro en ella que Paganini en las cuerdas de su mágico violín.
El libro de esa vida está cerrado. El de la
batalla diaria, el del apóstrofe sangriento, el de la invectiva dura y
porfiada, el que se manchó acaso con lágrimas invisibles y dolores ignorados.
Cerrado queda y duerme en la paz que nada turba, el Maestro único y genial.
Abrase en cambio aquel otro en que la
Historia y la posteridad escribirán su nombre con letras inmortales de aplauso
y admiración que sobreviven al descanso y olvido de la muerte.
C H A R L A S
I
"El
Guante", periódico el más patriota del Ecuador, Ernesto Mora pide
provisionalmente hospedaje en él - - Acto de presencia. - - Cada pueblo tiene
la prensa que merece. Que me fusilen.
Sí, estimabilísimos señores: aquí me tienen
ustedes. Como en alguna parte he de vivir, pido hospedaje provisional en
"El Guante", porque hora es ésta en que la voz de la protesta tiene
absoluta necesidad de buscar resonancias, no, precisamente, para producir
corrientes de opinión, ya bien establecidas, sino para la satisfacción -
¡triste satisfacción!- de las conciencias no contaminadas...
Y soy del parecer de don Miguel Valverde -
buena referencia desde luego - quien decía que, ahora es "El Guante"
el periódico más patriota del Ecuador (en la costa, por lo menos, pues hemos de
reconocer la labor admirable de "La Prensa" de Quito). Hay mucha
cobardía en la atmósfera política; y unos diarios por timoratos, otros porque
se han tragado bastones, según la frase de Quevedo, esos por sustancialmente
imbéciles, aquellos por constitucionalmente venales, algunos porque
corresponden a miras de partido, dentro del canon de programas egoístas y
tentativas de regresión aun en medio de las altiveces republicanas, lo cierto
es que todos tropiezan con el obstáculo: miedo a ofender al amigo, al acreedor,
al copartidario y, antes que nada, miedo de perder la instalación, los hierros
y plomos que constituyen la fortuna, la empresa a ímpetus de cualquier
alcaldada de uso y costumbre en los felices tiempos que corren...
Cosa vieja y sabida es que cada pueblo tiene
la prensa que merece. Y así, estamos aviados: merecemos "El Tiempo" y
hasta el "606" y "La Constitución". El valor civil, ese que
antes nos llevaba a los viejos plumarios a la cárcel, al panóptico, al
destierro, ¿dónde? La consigna es esta: "no hay que comprometerse", y
al que chula más alto, si le rajan porque chilla, que le rajen, y que le curen
con el bálsamo de Fierabrás: testigo, yo, y perdón por el antipático pronombre.
¡Señor! Pero queda siquiera la juventud, y
vale más caer con ella en el intento desesperado, que irse con los antiguos
misacantanos, que cuando aparecen pluma en ristre, se preguntan a sí mismo o
preguntan que es lo peor, a ambiciosos e intrigantes en marcha: "Bueno, y
cuánto vamos ganando?".
Aquí estoy y aquí me quedo. Si los Chicos me
hacen coplas, tanto mejor: las coplas patrióticas fueron el primer balbuceo de
nuestra independencia. ¿Pasquines? ¿Y qué? El "salve cruce, liber
esto", los cartelones de Cuenca, las hojas manuscritas del año nueve y del
diez , no vallan lo que la literatura de "La
Unión" . . . pero la patria fue ... Oh, no! La bofetada de Morales el 20
de julio de 1810, determinó el acta famosa de la Junta de Bogotá
... Lo que hoy sucede es que nos están abofeteando hermosamente y por
decencia, ni siquiera levantamos acta; pues levantémosla...
*
Estas son confidencias íntimas. ¡Qué rico es
llamar ladrón al que roba y al enamorado bobo, como don Emilio o don Flavio o
don Demonio - enamorados platónicamente de la presidencia, - llamarle don Juan
de la Coba! ...
¡Y quedarse tan fresco!
Porque este es el imperio del platonismo, en
una increíble degeneración de caracteres: hoy un rebaño, un rabadán y cuatro
lebreles: a semejante agregado se le dice partido liberal: lo peor que los
lebreles enseñan los dientes, el rabadán pasa las cuentas del rosario, y el
rebaño se ha convertido en los borregos de Panurgo, que por donde se arroja el
uno, van los demás. Hay quienes trinan, pero al querido Flavio se le ha
encasquillado el revólver que conocieron Mendieta y Espíndola, mientras don
Emilio cumple religiosamente su luna de miel. ¿Los conservadores? ¡Bah! Ellos
se unen porque están debajo: que logren subir, apretamos el pescuezo a los
liberales, llenar prolíficamente la tierra ecuatoriana en asocio de monjas y de
beatas, y ya verán sí la sobada "Unión liberal" no es un hecho
consumado. ¡Parece mentira que la disciplina y organización del partido liberal
dependan de su derrota! Y no queremos derrotarnos: vale más seguir peleándonos,
mientras don Eloy Alfaro viva y puedan los alfaristas de Riobamba fusilarle en
efigie a mi buena, a mí admirable Zoila Ugarte.
¡Que me fusilen! Y qué otra cosa? Con tal de que no me ocurra más daño que a la excelente
Zoilita, ahí me las den todas, y pueden, para el efecto pedirme las docenas de
fotografías que sea menester, con tal de que paguen al fotógrafo, pues no
faltaría más sino que, después de sufrir el fusileo, tuviera que dar dinero
encima! . . . Bolívar se burlaba del gran Cedeño, y le remedaba, ahuecando su
atiplada voz de héroe - también Napoleón tenía esas entonaciones y el acento
del doctor Peralta parece que sale de un prostíbulo en riña - y decía: Si le
cojo a ese mangajo le "fusileo" ... Y la gente se reía; yo no me río;
porque estos bárbaros de selva son hombres para cualquier atrocidad: si
vivieran, capaces serían de acordarse de aquellas farsas el pobre Vivar y
Tello, y los policiales que sucumbieron después del 19 de julio de 1907, y
hasta el general Franco, el Coronel López y el Dr. Martínez Aguirre. Es decir,
estos últimos son otra clase de muertos, si nos atenemos al concepto de Julio Flores:
"Muertos son los que tienen muerta el alma - y viven todavía" ... o al de Bécquer: "Porque no brota sangre de
la herida, - porque el muerto está en pie" . . . Figura literaria de
pésimo gusto; pues hay muertos que viven ... y se hallan a cuatro patas.
¡Que me fusilen! Pero yo la suelto, sí señor,
la suelto: no podrá haber unión liberal, ni paz de la república asegurada, ni
orden social, ni heredero tranquilo, ni, lo que decía Montalvo, indio con su
yunta, chola con su palla, patrón con su heredad, a cubierto de riesgos,
mientras don Eloy Alfaro perdure en la política ecuatoriana: sus soldados, sus
parientes, sus partidarios, sus periodistas, importan poco; ellos representan
lo que la basura en la represa: suelta la comente a los mares del olvido, tienen
necesariamente que irse en ella.
Si yo fuera don Emilio, le sacaría a don Eloy
por la VÍA DIPLOMÁTICA, como este mal hombre acaba de sacarle no sólo a Pinito
y al pobre Arízaga, sino al gran don Abelardo Moncayo. "No quieres irte? ¡Pues hizo paso y tente perro!" ...
Y nosotros como unos gerifaltes le ayudaríamos al querido don Emilio,
picoteando sobre los restos del alfarismo , . . Pero
ese don Emilio no es hombre para tanto, y verán ustedes como se ha de ahogar
apretado en los anillos del boa constrictor, a quien se le quiere darles
soldaditos para que le amarre al presidente cuando se le ocurra: él piensa en
LIBROS Y ARADOS: está bien; pero cree que les será posible enseñarles a leer a
esos bárbaros y echarles encima un yugo, para que, alguna vez, sirvan de algo,
cuando menos arando la tierra?
*
¡Y el congreso extraordinario! ¡Oh
compatriotas! Voy creyendo que hasta merecemos los congresos extraordinarios
del señor Alfaro.
Este que se reunirá de hoy a mañana, no
representa sino una mera tentativa de las que clasifica, califica y castiga el
código penal. Ya lo veremos. ¡Qué lástima del clima de Quito, que tiene la
odiosidad de no repartir en justicia las pulmonías de que es tan pródigo!.
C H A RL A S
II
Un congreso
extraordinario. - - El empréstito de los sesenta millones. - - El problema
internacional.- Un Talleyrand patojo. - - General en Jefe del Ejército. - - La
Guardia Pretoriana. - - - Petición de la CLOACA al General Alfaro.
Nos cayó encima congreso extraordinario.
En diez días mal sentados (pues falta saber
si el período de la convocatoria corre desde el día en que debió instalarse o
desde el que "realmente" se instaló) no puede absolutamente hacer
nada en orden a los grandes problemas políticos y sociales que según informes,
le serán sometidos.
No hay sino un problema: el empréstito de los
sesenta millones, ilusión de mil y una noches que ha congregado a unos cuantos
hombres de ninguna conciencia al rededor de la misma pecaminosa empresa.
Se trata de un asalto a mano armada; y de que
se intentara, no cabe duda; ya han empezado a defender el proyecto los
periódicos de gobierno; lo cual es un pésimo antecedente.
A los ecuatorianos nos queda la acción
colectiva de la protesta, con todas sus consecuencias; y, si he de hablar con
franqueza, creo que el régimen está abusando un poco de su situación, sin
comprender que, bien puede producirse una enorme reacción, de lo cual sabe Dios
quién aprovecharía, con pretexto de la defensa económica, que a todos nos
atañe, y no de la cuestión presidencial que interesa a muy pocos.
No es este el lugar de entregarse a prolijas
consideraciones sobre la materia; pero es obvio decir, en dos palabras, que se
pretende vender la casa, por no poder sostenerla con el cuantioso producto de
arrendamientos que, bien administrado, daría para todo.
¿Vendría dinero al Ecuador? - Doble contra
sencillo, que los sesenta millones, con las manías del caso. se
reducirían a cambio de obligaciones y emisión de bonos, para pagar a Harman, a
los Bancos y los acreedores ingleses, con las mismas rentas de la nación, en
plazo determinado para esto, no se necesita renunciar al mayor aspecto de la
soberanía, cual es la libre administración de los propios bienes. Con más el
peligro inminente de las relaciones diplomáticas, las intervenciones
extranjeras y los pleitos inacabables, porque es seguro que haríamos trampa,
con alguna revocatoria que los divertiría a los arbitristas
...
Cuando una familia se halla endeudada, si es
decente y noble, no contrae deuda mayor para satisfacer a acreedores que no
hacen sino esperar: lo que se les ocurre es moderar los gastos y administrar
meticulosamente el patrimonio, para ir saliendo de apuros poco a poco. Proceder
de otro modo o es el principio de una estafa o es el comienzo de una quiebra.
¡Que estas verdades tan elementales no se les
ocurra, a los sabios directores de la política
ecuatoriana! ...
Hay que deshacer un prejuicio dañino, el de
que "el empréstito ES INDISPENSABLE para salvar la hacienda pública" ... De ninguna manera: lo indispensable es salir de
pródigos y ladrones; y esto se conseguirá cuando la tribu alfarista va ya a
otra parte con sus pitos y chirimías.
Y el empréstito, aunque pase en el congreso,
no pasará en la opinión pública, que, por algo la forma plebiscitaria es la
quinta esencia del sistema democrático.
Vale la pena de que nos rompan un hueso en
tal empeño pues defenderíamos con ese empeño no sólo el santo garbanzo de hoy,
sino principalmente el de nuestros hijos y nietos. Y nos debemos al porvenir,
siquiera para que generaciones menos cobardes y más oprimidas no tengan derecho
de preguntar a la historia que clase de animales fueron los que las dejaron
esclavizadas sin pretexto alguno. ¿Qué contestaría la historia?
Se anuncia otro "problema" : el internacional. Con el afán colombianista que va
fracasando en su único aspecto aprovechable, el tal problema es de la
hipotenusa y el cuadrado de los catetos: cuestión de geometría que se resuelve
sobre el encerado. En la práctica es otra cosa; la inepcia gubernativa ante la
invasión peruana y eso se está resolviendo en el Oriente, a inmediaciones de
Loja, el Azuay y el Chimborazo.
¿Qué hará el congreso? ¿Qué puede hacer el
congreso? - Habrá por en medio algún tratado secreto que aprobar y canjear,
pero de esos tratados está llena la historia americana, sin que la nueva
Colombia, el Ecuador, Bolivia, el Brasil, hubieran logrado sustraerse a la
rapacidad del Perú, que al través de todos sus conflictos, han conservado un
admirable criterio patriótico en el punto de su expansión territorial y
aprovechamiento de las propias fuerzas, con derecho o contra derecho.
Hay que reconocer aquí que somos muy
imbéciles, y que, en esta última época, especialmente, la diplomacia ecuatoriana
ha padecido grandes quebrantos, entregada en manos incompetentísimas, salvo lo
excepcionable y digno de alabanza. Torres Causana, Angoteros, Zarumilla, no son
capítulos honrosos para la nación que al sur tiene un monte llamado Pórtete, a
cuyas faldas se extiende la llanura de Tarqui. Y en la hora de las represalias
tumultuosas, el Ecuador ha pagado los platos rotos, con el consuelo de
ridículas compensaciones no rendidas por completo. Y en tanto que de las
derrotas de toda especie nos hemos lavado en la piscina de las negativas
cancillerescas, el Perú se nos ha metido puertas adentro, sin hallar al paso un
Jíbaro que le estorbe ... Y he ahí, como el doctor
Peralta, que debería ser sumariamente enjuiciado, es un Bismarck de largas
barbas y un Talleyrand patojo, más patojo que el célebre obispo de Autun,
doctor a quien alguna vez hemos de levantar una estatua, con música serrana de
Yunguilla y Gualaceo ... Con esto. y con llamarles
Bertoldos y cobardes maricones a los peruanos, se ha cumplido el programa
gubernativo, sin ejército, sin aprovisionamiento bélico, sin recursos eficaces,
sin unidades navales, "chilenizando" de una manera lamentable y
femenil, y con el señor Alfaro de presidente, y el bebé de su hijo, que no sabe
dónde está parado, de jefe de un estado mayor que no existe . ..
Esto irrita, compatriotas: esto subleva los
nervios, porque lo que aquí falta no son hombres resueltos ni corazones
dispuestos al sacrificio, sino directores hábiles y desinteresados
... y un poquito valientes.
Y ahora, si alguno de esos empleados de casa
de mancebía que prescriben casas en los periódicos del señor Alfaro, se le
ocurre llamarme "peruanizado" - palabreja de moda, - me veré en el
caso extremo de sentarme en la noticia y casarme con la biblia. ¡Como si yo
temiera semejantes adefesios !...
*
Se ha elevado una solicitud al congreso para
que cree el cargo de general en jefe del ejército, y se lo confiera al señor
Alfaro. Para semejante propósito se alegan motivos de defensa nacional, como si
ese Napoleón de guardarropía fuese ya capaz de defender algo, ni aún con el
concurso del heroico coronel López, probado al fuego de las batallas.
No es improbable que el congreso caiga en la
trampa. ¿Por qué no? suscribimos la petición, pues al terrible anciano hay que
acompañarle al cementerio con toda clase de merecidos honores; y él, si espicha
en Quito, anda ya cerca de San Diego. Capitán general ya lo fue Veintimilla;
general en jefe, fue una de las formas de García Moreno; cuando quiso atrapar
en sus redes al viejo ogro de Juan José Flores: todo es poco: yo le nombraría a
don Eloy. Archipámpano de Sevilla, Preste Juan de las Indias, Patriarca de
Constantinopla, Gran Turco, Sha de Persia y hasta teniente político de
Malchiagui, con tal de que nos deje en paz. Lo que decía el general Posada
Gutiérrez, cuando le contaron que el general don Cipriano D. Mosquera se había
confesado: - "Con tal de que se muera ... aunque
se salve.'"...
Pero es el caso, queridísimos Lucianos - no
siempre han de ser Teótimos ni negros ángeles, - que si hay el General no hay
el ejército, porque no creo que se vaya a tomar en serio ese agregado de
batallones que constituyen la guardia pretoriana que ahora mismo está diciendo
de la suerte de la república, como en los tiempos de los emperadores bárbaros de
Occidente, en el período histórico de las invasiones y la caída del poder latino ...
El señor Alfaro debió haber
"militarizado" al país, y no lo ha hecho, por miedo de que, soldados
todos los ciudadanos, él no sirviese para nada. Esta es una de sus responsabilidades
históricas, pues deja poco menos que desarmada a la nación y con las
perspectivas de un conflicto internacional que puede producirse cualquier día.
¡La soldadesca! Pues no publicó hace pocos
días la "cloaca** innominable una solicitud de jefes y oficiales pidiendo
al propio señor Alfaro que no sea zoquete y no deje subir al solio a don Emilio
Estrada, como si a la vista de todos no estuviese que ese señor Estrada no es,
no significa ni representa otra cosa que uno de los futuros condicionales del
alfarismo? ¡Qué miseria y que desconcierto!
El señor Estrada se pomponea con las
protestas de adhesión de los cuerpos de línea . . .
¡Ay! El, que ayudó a la traición de enero de 1906. sabe
cuánta adhesión juraron los mismos cuerpos a don Lizardo García ... ¡Y sin
embargo! ... Si le queda alguna duda, que se lo pregunte al general Páez ... A Páez . . . (General de la república! ¡Dios! ¡Qué asco) . . .
C H A RL A S
III
El señor
Estrada no se irá. - - - Alfaro se arrepiente de haberle hecho elegir
Presidente de la República. Flavio se traga la píldora. - - - Estrada sostendrá
la constitucionalidad, si el pueblo lo sostiene. - - - Revolución, compañeros.
Los últimos acontecimientos han variado un
poco mí criterio acerca de un punto importantísimo y de actualidad palpitante,
cual es el viaje del señor don Emilio Estrada al Exterior.
Lo iba a anunciar no sólo como posible, sino
como probable en un futuro inmediato, voluntariamente emprendido, no como una
renunciación de ideales sino como el sacrificio de Arístides que se condena al
ostracismo por amor a la patria.- "Pues soy la piedra de escándalo y el
motivo de discusiones? Entonces. me suprimo, y ahí
queda eso. . . ¡Alta política, soberana política de desinterés profundo y
corazón magnánimo! .- "Pues me quieren hacer testaferro de iniquidades y
echarme encima el cadáver fétido del alfarismo? En ese caso, me largo, que yo
soy hombre decente y no puedo aceptar una situación vergonzosa ni compadrazgos
con sujetos que si no han escapado del presidio, merecen estar en él . .
." ~ ¡Buena política, sabía política, que manifiesta las adorables
quisquillas de una honradez incontaminada y un desinterés personal a prueba de
tentaciones!" ...
Pero, he ahí que el caso es distinto: el
señor Estrada ya no se irá; "le irán", esto es, le enviarán, le
empujarán, le deportarán, le extrañarán ... El lo
quiere así, y entendemos que tiene listas las maletas.
En esta hora propicia del río revuelto, meto
cuchara para cometer una infidencia pequeñísima, si así puede llamarse, con él
excelente don Emilio.
- Mi amigo - me decía en vísperas de su
primer viaje a Quito; - voy a ver lo que sucede allá; si honradamente es
inaceptable la tal presidencia, vuelvo con tranquilidad, tomo el primer vapor
de la carrera, y me voy a Europa. Dentro de seis meses, ya nadie se acordará de
mí. Porque si encuentro la cosa inabordable, créame usted, que ni en lecho de
plumas ni en lecho de ortigas, no me he de acostar en la Presidencia: ¿me iré.! ...
Pero hoy ha variado de resolución: ¡se queda!
Para bien? para mal de los ecuatorianos?- Esto es lo
que hay que ver.
En medio del cúmulo de chismes y mentiras,
que, por ahora. forman atmósfera, es muy difícil saber a ciencia cierta lo que
está aconteciendo en las regiones gubernativas, en las cuales no reconocemos
ninguna persona decente, pero los hechos han exteriorizado algunas intenciones
francamente agresivas al Presunto; Ja Legislatura le es adversa, le ha
insultado León Benigno Palacios y él, el señor Estrada, se ha creído en el caso
de llevar a Quito, donde le aguardaba - era de creerlo, - con los brazos
abiertos el compadre Alfaro, una taifa de partidarios con los cuales si se
ponía en solfa, ponía, al mismo tiempo, en clarísima evidencia, el fundamento
de su temor...
Y en la Capital (donde dicen que hoy la
cuestión política toma proporciones de una constante contravención de policía,
y algo más), se urden tramas; don Eloy vacila, consulta con una conciencia que
nunca ha tenido, se asesora del negrito Aguilar, del Ratón Adámico (Abelardo
Posso), de un ciudadano llamado Abelardo Montalvo que, a lo que parece ya que
nadie le conoce en los campamentos liberales, es hijo de aquel abogado señor
Manuel Montalvo conocido por su levita y su sombrero de copa eternos y
relucientes y llevando a mi buen don Carlitos Freile como dije de cintura don
Eloy, digo, insinúa mansamente la conveniencia de la renuncia. . . "Más te
valiera no haber nacido.'". ..
Y os digo, ciudadanos que este es un Juego
indecente con un hombre honrado. ¿Por qué estas dudas y amenazas de última
hora? ¿Por qué este consentir en una propaganda infame de los diarios pagados
por el Fisco? .. . ¡Ah! Es muy doloroso, el señor
Estrada de seguro que no pensaba en la Presidencia de la República, viene
Alfaro, le solivianta los cascos, le engatusa, le "candidatiza", le
hace elegir, le hace gastar su plata, le saca de juicio, le pone en el
disparadero ... ¡y luego se arrepiente!. ..
¿Y por qué se arrepiente? - Porque nace un
tercer partido dentro de la fracción alfarista, que es como una horda de
beduinos en discordia; - y hay gentes tan dejadas de la mano de Dios, que
tratan de hacerle Jefe del Estado al pobre Flavío! . . .
Y Flavio se traga la pildora y ... ¡ oh Númenes del Olimpo!... no sólo surge un flavismo
compuesto de los detritus sociales de toda clase, sino un estradismo
combatiente, con todos las "palomillas" imaginables...
Era la hora de retirarse; decía: "Me
voy; dentro de seis meses nadie se acordará de mí; arréglense ustedes como
puedan"... Pero la ambición sopla, el hombre se apenca y como en Quito no
se ha tenido ningún Domingo de Ramos crécese hasta el desafío... ¡ y se queda!...
¡Tanto mejor! Así la situación se aclara, y
la obra de las eliminaciones y de precipitados químicos se efectuará por sí
sola. Emilio contra Eloy, Eloy contra Flavio, todos contra todos, la cosa será
muy fácil para los conservadores si la sangre llega al río; no tendrán sino que
comerse los nabos.
El señor Estrada manifestó antenoche que
sostendría la constitucionalidad, si el pueblo le sostenía a él. En eso
estamos. Por mi parte, a lo menos, firmo el programa, pues si don Emilio nos
saca a don Eloy, habremos ganado mucho. Cuestión de terapéutica, desde luego:
teníamos una lombriz solitaria en la tripa: el alfarismo, el estradismo nos
sirve de helecho macho, y el animalillo se va o se sale, ..
Luego veremos como eliminamos por la boca al
triste helecho, que siempre, en estos casos, al remedio peor que la enfermedad,
se le devuelve sin novedad de ninguna clase. Eso queríamos hacer en 1891 con el
cuento aquel del poncismo y la fusión y la Argolla; pero hubo majaderos que no
lo entendieron, y, no obstante el esfuerzo de los curas (¡maldito para lo que
sirven!) al poncismo se lo llevó la trampa: Verdad que aquel faramalla de don
Camilo Ponce no valía, desde ningún punto de vista, lo que don Emilio, que
cuando menos es Director, Presidente o cosa así, de la Compañía Nacional
Comercial, Institución de Estado en la plenitud de la cueva de Rolando ...
Y don Emilio dice, como dijo don Lizardo en
una proclama de ultima hora ("acta martyrium") escrita por el cura
que borronea estas líneas, que caerá con la Constitución y la
constitucionalidad. El programa es bueno: lo que habría que preguntar es si hay
Constitución y constitucionalidad ...
*
Con el propósito anotado, le seguiríamos al
señor Estrada en su campaña de resistencia que anuncia, siquiera por el placer
de levantarnos en armas contra el Sr. Alfaro, en nombre de la ley y en defensa
suya: cuáles son los elementos con que cuenta? -
Porque hay que poner a un lado a los militares, que no sirven para nada, si no
es para pasarse a Alfaro, por su cuenta y razón, y no hay que hacer caso de
banqueros que nunca aflojan la mosca y de garroteros que, cuando mis, sirven
para romper la cabeza de los que, a su vez. no tienen un palo en la mano: y en
cuanto a provocar corrientes de opinión favorable que determinen un movimiento
nacional, "La Unión" está ahí para sacar un antiestradista del fondo
mismo de las afecciones personales más sinceras por el señor Estrada.
La Junta Patriótica de Quito (a la cual no se
ha dado ninguna vela en este entierro, y que va tomando un carácter político
completamente extraño a los fines y propósitos de su establecimiento); esa
Junta formada por el Obispo González Suárez, los dos Borjas. don
Quintiliano Sánchez, don Pacífico Villagómez, don Joaquín Gómez. Celiano Monge,
esa Junta, repito, opinan por la revolución. Decirlo es fácil; si sus miembros
salen con el chopo al hombro por los campos de Montiel, ya se podría hacer
algo: por lo menos, absolver a los muertos y heridos...
¿Había Dictadura? No la habrá? Habrá revolución? No la habrá? - Talvez ni el mismo viejo Druida que nos ha escamoteado
lo sabe de fijo: habría que preguntárselo al mudo Olmedo ¡ porque - ¡quien
pudiera creerlo i, -parece que ese zoquete sin alma henchido de la paja de la
vanidad más necia, es quien maneja la intriga flavista ... Y si don Emilio es
"imposible" en el concepto de los incondicionales, Flavio es como un
regocijado personaje de "Decamerón" de Boccacio, puesto en música por
el maestro Reinaldo Suárez, de la "feliz capital del Inca".
Bueno: "revoluciones"; es lo mejor
que podemos hacer; pues supongo que aún habrá entre manos estradistas algunos
de revólveres que se distribuyeron en las elecciones de Enero. "Muramur,
et inmedia arma ruamur" que decía Virgilio: muramos ,y
en seguida metámonos en medio de las armas. Pero hay que elegir Jefes, por mi,
yo le haría Jefe a Páez: es hábil en el arte de "suicidar", y no
importa que ahora esté con. los otros: ¿Cuándo no ha
estado con algunos "otros"? Es cuestión de precio. Y le nombraría
Jefe de Estado Mayor General a Manuel Serrano, con el único objeto de desmontar
la caballería de Móntero; pues hombre es él para no dejar en píe acémila alguna
que no marche en dirección de sus propiedades de Máchala. Con eso, y nombrarles
a los curas apóstatas que mantiene el señor Alfaro como canarios en jaula, para
capellanes de ejército, y de auditor de guerra el señor Rendón Pérez, ¿quién
dudaría del triunfo?.
Revolucionemos, compañeros!
Nos lo aconsejan el Arzobispo de Quito y don Quintiliano Sánchez, varones de la
casa de Israel, de los cuales uno nos dará manifiestos episcopales que nos
llenen el vientre, y el otro, coplas patrióticas que nos impulsen al combate. Y
si luego viene una bendición apostólica. ¡estamos
lucidos!...
Se saca en limpio de todo este aparato de la
referida Junta, que don Eloy está excomulgado . . . Pero si se arma la gorda,
podemos jurar que si don Emilio se queda en su casa, a Flavio se le lleva el
diablo y don Eloy sale por la tangente. ¿Quiénes vendrán? - Ahí están los
conservadores, en la altura cerniéndose en grandes círculos, como bandada de
aves de rapiña que otean un agonizante en medio de la pampa solitaria ... se
unen, se compactan, abajan el vuelo, afilan los picos... Y cuando caigan con estertor
de alas y chillidos agudos sobre la víctima exagüe, ello será obra del
Excelentísimo señor Alfaro, salvador reformador de la patria ecuatoriana y de
su insigne partido liberal. . .
*
Una nota en falso: la manifestación hostil de
los estradistas contra "El Tiempo".
Mal principian esos señores; pues si por una
parte demuestran continuar el sistema alfarista contra las imprentas, se
comprenden, por otra, que a las cloacas no se les despedaza, por razones de
limpieza urbana; y ya que no es posible desinfectarlas, lo que debe hacerse es
taparse las narices y pasar de largo ante ellas, apretando el paso. A dónde
iríamos a parar con Coral virgen y mártir, cuando ya le tenemos a Coral
diputado y hasta escritor y militar!.. .
C H A RL A S
IV
(6 de Agosto de 1911)
Don Eloy, el
Jehová de los judíos: Flavio, gato al rededor del queso, y don Emilio, en la
calle de la Amargura.- - Cuestiones bizantinas.
Cada día que pasa, aumenta la inquietud en
los círculos políticos, y correa bolas estupendas. El miércoles se hablaba de
la venida a Guayaquil de Olmedo Alfaro y de Manuel Serrano, respectivamente
investidos de los cargos de Jefe de Zona Militar e Intendente de Policía, cosa
que habría significado el tranquilo advenimiento de la rama menor del aífarismo
en la persona del interesante Flavio.
Y al mismo tiempo se decía que Montero había
resuelto no entregar el mando, y que se resistía a no cumplir la orden superior
de la traslación del material de Artillería a la "feliz capital del
Inca".
Yo lo deseaba ardientemente, porque eso
habría sido el comienzo de la trifulca entre esos bravos ciudadanos; más, el
"canard" se desautorizó en el acto, y la situación queda como estaba:
don Eloy como el Jehová de los Judíos (¡ vaya si lo son sus cofrades!)"
envuelto en una nube de tempestad próxima; don Flavio como gato al rededor del
queso, y don Emitió en la calle de la Amargura, sin Verónica que le limpie la
sudorosa faz, ni un mal Cirineo que le ayude a cargar la cruz. No **viene"
nadie; y lo que es el pueblo, espera que "sobrevenga" alguna
calamidad.
Entre tanto el Congreso se desboca por sí
sólo, y, por vía de distracción, ha comenzado a discutir el proyecto de un
ferrocarril del Pasaje a Biblián. Se proyecta la sombra de Harman, y en los
círculos espiritistas de Quito, los "invisibles" y los
"reencarnados", le hacen loco al Ministro López, con la presentación
de arbitrios salvadores para las finanzas alfaristas.
Los demás se encogen de hombros. Después de
todo, ¿qué más da que haya dictadura, o sea Fulano en vez de Mengano, el
Presidente de la República? ¡Al burro no le han de poner dos albardas! ¡Sabía
filosofía; pero, al fin, filosofía de burros!... ¿No valdría más no tener
ninguna albarda encima?. La cuestión estriba en saber
cocear de firme ...
¡"Pueblo de lacayos"! —exclamaba
Paúl Louis Courier, increpando al pueblo francés de mediados del siglo
anterior, pueblo el más viril en la historia: si por estos trigos hubiese un
Paúl Louis, ¡qué diría del pueblo ecuatoriano» orgulloso por su abolengo de
próceres y mártires y que celebra cada año los aniversarios de su
independencia. . . y él "santo" del jefe de la Nación! ...
*
Nada: cuestiones bizantinas. Cuando se
comienza a perder la vergüenza, es porque, previamente, se han perdido el valor
y algo más. Vendrá, sí es que viene, la dictadura, y si los liberales ya no
somos de cuenta, los conservadores se quedarán cantando el "Miserere"
de Allegri en la capilla Sixtina . . .! Qué tontería
pensar en "peligros", el "peligro conservador", sobre todo,
cuando el único que nos amenaza es el alfarista - -.!
Hay que decir al pueblo la verdad: ese miedo
cerval a los conservadores es una invención alfarista de última hora. Porque si
el adversario histórico levanta cabeza y embiste como un toro claro que va a
ser necesario que el General García y el Coronel Manuel Andrade desenvainen la
gloriosa espada, bajo el mando del Luchador Invicto, el Capitán del Siglo.
Entonces ¡ay de Costales! ¡ay de mi querido Políbio
Cháves! ¡ay del amigo Sarasti¡ !VOAE VICTIS!...
Mentira, ciudadanos. Los conservadores no piensan
en revolución; su reorganización última es el tanteo de una inocente
francmasonería, y sus misterios se reducen a copiosas conversaciones sobre
temas de actualidad. Es evidente que ae prepara sacar el mejor partido posible
del desquiciamiento del partido liberal anunciado a voz en cuello: y en eso,
están en su derecho, pues nadie les ha excomulgado dentro de los límites de la
triste patria, y alguien ha de entrar al gobierno de la casa cuando todos se
hayan vuelto locos.
Así como implícitamente los conservadores
trajeron a Alfaro, Alfaro implícitamente, también, traerá al Papa.
Revolución. . . ¿quién la haría? Estrada no,
porque, dígase lo que en contrario se diga, no cuenta con los militares, amos y
árbitros de la situación; los conservadores, peor. porque
carecen de punto de apoyo y no andan sobrados de recursos. . . ¿Flavio? Flavio
pertenece a la familia de don Eloy Alfaro: riña doméstica. ¿Don Eloy? Real y
verdaderamente, la dictadura es una revolución.
¡El señor Estrada! Quien es el Cristo, es él;
porque, mal o bien, él representa la ley; y su resistencia sería por tanto, no
sólo perfectamente legítima, sino absolutamente indispensable.
*
¡ Ante esta perspectiva, la nulidad de las elecciones
declarada por el Congreso no significaría cosa mayor, y su probabilidad debe
entrar como elemento de criterio para completar el juicio de los
acontecimientos en desarrollo.
La Junta Patriótica de Quito cree haber dado
en el clavo y fijado la situación, con la perogullada de su último Manifiesto.
¡Parece mentira que hombres proyectos e infanzones de pro hayan salido con
semejante chiquillada!
Cualquier estudiante de práctica civil habría
podido decir lo que, tras parto laborioso, ha dicho la Junta aquella, pues sólo
a la mas supina ignorancia ha podido ocurrírsele que una legislatura pueda,
así, de golpe, declarar la nulidad de unas elecciones, como si fuese un jurado
que fallase sólo en mérito de convicción y de conciencia.
Y lo que sucede es, que no se trata de un
procedimiento legal sino de un acto político, lo cual, desgraciadamente para
nosotros, suele ser muy diferente; y tomando el asunto así, nada más fácil que
consumar el atropello, dictando una sentencia de Poncio Pilato.
Pero de esa declaratoria, qué saldría? - Según la Constitución la Presidencia interina de don
Carlos Frefle Zaldumbide, y según don Carlos Freile Zaldumbide, la dictadura de
don Eloy Alfaro. Círculo vicioso.
Y, opinen como gusten los señores González
Suárez y Luis Felipe Borja, si a los flavistas se les mete en la cabeza el acto
parlamentario en referencia, lo han de llevar a cabo, y nos quedaremos lucidos.
¿La razón? Verán ustedes: es una cita
histórica.
Era en el congreso de 1903 y se trataba de
anular las elecciones de Vicepresidente de la República, por haber ejercido el
electo, doctor Alfredo Baquerizo Moreno, una Secretaría de Estado hasta
vísperas de los comicios. La discusión era ardua, y ya parecía agotado el
debate, cuando se levantó el diputado por el Azuay señor Roberto Espinosa y
dijo que aún había un gran argumento en favor de la validez de la elección. Oír
esto, y ponerse en pie el doctor Emilio Arévalo, todo fue uno.
Con voz sonora y profundamente irónica, que
dejó turulato al pobre don Roberto (porque, al fin. se puede ser académico de
la lengua y literato polígrafo, y tener carne de gallina en las grandes
ocasiones), comenzó su discurso el elocuente don Emilio:
-"Qué nuevas razones, señor Presidente,
habrá encontrado en defensa de las elecciones el honorable preopinante? Qué clase de desconocidos argumentos se ha reservado para
última hora, al fin de sacar triunfante al gobierno y su candidato? Qué antorcha ha descubierto para hacer luz en las
tinieblas que nos rodean? Qué Musa gentil ha
traspuesto las cordilleras desde las colinas cuencanas para venir a inspirar al
señor Espinoza la solución del conflicto? ... -
Porque, al fin, hace semanas que discutimos el asunto, sin poder llegar a un
acuerdo; desde hace seis meses, viene ocupándose en él la prensa toda del país
sin que haya visto portillo en este callejón sin salida..
.
"Por bien de la patria, por tranquilidad
de los ciudadanos: por el descanso mismo de esta fatigada cámara, ruego,
impetro, casi diría obligo, si la cortesía no me lo impidiese, al honorable
señor Espinosa, que exponga cuanto antes el famoso argumente que ha de despejar
la incógnita".
Si no fueron estas mismas las palabras, tal
fue la intención y el alma del discurso.
Don Roberto se levantó poquito a poco,
rascóse una oreja, se atusó el bigote, y con un retitín capaz de quemar al más
santo, replicó muy reposadamente:
_ "La razón? El
honorable señor Arévalo me pregunta la razón, el fundamento, la antorcha y la
musa? Pues una muy sencilla, señor Presidente, es que
nos hemos contado, y resulta que somos los más..."
Y ahí tienen ustedes. - Baquerizo fue
Vicepresidente. El eterno cuento de que Dios ayuda a los malos cuando son más
que los buenos.
Vale recomendarlo en los momentos actuales.
C H A RL A S
V
(10 de Agosto de 1911)
El Generalato
en Jefe de don Eloy, se lo ha llevado el demonio. -"El que monta, manda.
--- El señor Estrada refunfuña; el señor Alfaro pone las manos sobre el lugar
donde debía tener la corona sacerdotal. • - Pedantícemos un poco.
Comienzan a despejarse los
"problemas", y, por lo pronto, eI problema del Generalato en Jefe de
don Hoy se le ha llevado el demonio, sin más bulla ni escándalo que los votos
afirmativos de los señores Posso y Navarrete.
¿Esto significa una prueba de honorabilidad y
buen sentido en el Congreso? - Hay que suspender el juicio porque si el
conflicto se produce y es proclamada la Dictadura el Dictador no necesitará
para nada del supremo comando del Ejército; si hay intención de sacar sobre
hombros al insigne Flavio, la negativa en referencia es una medida de defensa
previa a fin de que el tío no ensille al sobrino con auxilio de los militares,
cuya lealtad es tradicional en tratándose de amarrar a los jefes; y si se va a
la buena de Dios y surge don Emilio como por arte de encantamiento ... la
situación será la misma, mientras el Presidente no disponga sino del machete de
Montero y los policiales del honorable señor Puga.
En verdad la intentona fracasada era la mayor
zancadilla que podía echarse en .el camino del futuro gobierno, el cual, con la
creación de un cuarto poder, hubiese resultado en plena curaduría. ¿Quién
mandaba? El que montaba, está claro: y ahora no montan sino los que tienen
poder para robar caballos en los campos, no a título de abigeato, sino como
requisición de bestias para servicio militar. Que se lo pregunten al gobernador
de Cuenca, don Benigno Ambrosi.
No sé si será cierto lo que las gentes andan
diciendo; es a saber: que los señores Alfaro (D. Eloy) y Estrada se han
convenido para representar la actual comedia. Para qué?
El señor Estrada refunfuña, el señor Alfaro pone la mano sobre el lugar donde
debía tener la corona sacerdotal, y jura por las deidades del Olimpo, que no va
a hacer ninguna trastada a su compadre y, como prueba de sinceridad, envía a
Guayaquil, con un mes de anticipación, algunos bultos de su equipaje. Pero la
condición debiera ser no la salida del equipaje, sino su salida misma, pues de
otro modo, no puede haber tranquilidad.
¡Si él se queda!. . . Pedanticemos un poco.
Los últimos merovingios (segunda raza de la monarquía francesa) habían venido
muy a menos, al extremo de establecerse un cargo como de tutoría con el nombre
de Mayordomía de Palacio. Los Mayordomos de Palacio, con más poder que los
Ministros generales a lo Richelieu. Mazarino, Buckingan, etc., disponían de la
fuerza pública, de los caudales de la Nación, de la voluntad misma de los
reyes, y entre ellos los hubo tales como Pepino de Heristal y como Caries
Martel, que salvó la Francia y el resto de la Europa Meridional de la invasión
sarracena, en los campos de Chalons.
Pues bien: en aquel tiempo reinaba un mandrín
llamado Chilperico o Childerico número tantos y era Mayordomo de Palacio un
señor a quien por chiquito y botijón le decían Pepino el breve: Pepino quiso
ser rey, y como los grandes se anduviesen en tiquis miquis acudieron en
consulta a su Santidad...
El Papa Zacarías meditó el caso, y después de
tomar informes, contestó gravemente:
- Rey es no el que tiene el título, sino el
que de hecho ejerce la soberanía.
¡Palabras de Papa!. . . - Así, pues,
aplicando el caso, con las necesarias restricciones y modificaciones a nuestro
indiscutible (si es que se queda a lado de don Emilio el Discutido), no
necesitarían el señor González Suárez y la Junta Patriótica de Quito, estar
inspirados por el Espíritu Santo, para decir de don Eloy, que es tan pepino y
tan breve como el padre de Carlomagno:
- Presidente es, no el que tiene título sino,
de hecho, el que ejerce la Presidencia.
Y entonces no variaría el Régimen, sino en la
forma sencillísima de sacar las castañas por mano del gato
...
Y para eso no habría habido necesidad de que
se improvise un partido estradista, ni de nombrar a Pepino General en Jefe de
un Ejército absolutamente hechura suya, desde el Jefe del Estado Mayor General,
don Olmedo Alfaro; hasta el capitán Colón Eloy, del mismo apellido, quienes no
podrán negar su progenitura.
*
Todo esto es charlar por charlar, pues el más
nene comprende la situación del Alfaro mayor, en el terreno de la política del
país: quienes si se hallan divertidos son los directores de diarios y los
periodistas en general, puestos a discreción del jefe de pesquisas por orden
terminante del Ministro Aguilar, que va resultando una calamidad mayor que
Octavio Díaz agregado a Alejandro Kennedy ...
El diablo de hombre ha discurrido como un
Salomón para cerrar el pico de los gaceteros con el sello apocalíptico.
"Se miente mucho, señor gobernador, le dice al de Guayaquil, y como la
mentira hace daño al gobierno" sírvase valerse de la intendencia para llevar
a la cárcel a los mentirosos" ...
Y el intendente puesto en el caso, ae mete el
dedo en las narices, si es que su Señoría tiene defecto tan feo, que no es
presumible, dada su gran educación, reflexiona como un Martínez Aguirre, y se
pregunta: - "¿Para qué sirve la oficina de investigaciones? Para pesquisar
hurtos y enjaular ladrones; pues ¿quién más ladrón que el diarismo, que le roba
el sueno al gobierno? ¡Rosero! pesquíseme a esos pillos que propagan rumores
falsos trasmitidos de Quito por las líneas telegráficas del Estado, y a la reja
con ellos!
Y Rosero alza el palo. El procedimiento es
muy eficaz. En algo ha de trabajar la oficina aquella, ya que se vuelve cuesta
arriba eso de descubrir a los ladrones que hurtan cosas de más sustancia que el
sueno, y, lo que es imposible, dar con la misma cosa robada
... ¡ y devolver a su legítimo dueño!
¡De perlas! Sólo que se presenta un pequeño
argumento: ¿qué es la verdad? Dónde está la verdad? Si
el gobierno se moléstase en comunicar a la Prensa lo que está haciendo y lo que
va hacer, siquiera en los lineamientos generales que el pueblo tiene derecho de
conocer, se ahorrarían muchos disgustos. O, de otra suerte, que se establezca,
como ya se ha establecido, con claridad y precisión la censura previa en la
información cablegráfica, telegráfica y telefónica, como en circunstancias
excepcionales, y se conceda por caridad la libertad de opinión sobre lo que se
deje pasar. Porque salta a la vista que nunca son tan varias y contradictorias
las suposiciones sobre un hecho que a todos interesa, como cuando se oculta ese
hecho con mayor empeño...
Este liberalismo reinante es muy singular en
orden a las garantías constitucionales:
- Toma; ahí tienes eso, - se le dice al
pueblo: el sufragio es libre; pero si te atreves a votar por otro que no sea el
que yo designe, ... te deslomo! Para eso tengo
soldados y garroteros.
"Piensa, hijo, y publica tu pensamiento
por la imprenta la prensa es libre; pero si dices una palabra que me
fastidie,.. te divido! Para eso tengo policía que
rompa imprentas, aviente tipos y encarcele escritores y cajistas.
"Reúnete ¡oh soberano! y trata de tus
cosas; pero sí no te juntas en tenidas masónicas o sesiones espiritistas
... te rajo!
Para eso tengo clubes y ligas más o menos
pagadas que pu
"Padres conscriptos!
Discutid en alta voz y sin ninguna clase de recelo: pero si me hacéis la menor
oposición,... os parto por el eje! Para eso tengo una
barra armada con el santo garrote, símbolo de la soberanía y cifra y compendio
del alfarismo".
! Y así en todo. El tal régimen no es sino un
gran embudo de círculos concéntricos, como el infierno de Dante.
Pues nos da la gana de pensar en alta voz, a
gritos, con la esperanza de que nos saquen por la tangente, y podamos ir, a
costa del Fisco, a las naciones extranjeras para decir toda la vergüenza, toda
la ignominia de que el Ecuador está lleno, desde el día en que por traiciones
de la suerte. . . y de algunos batallones, cayó sorprendido en una celada ya
histórica.
Y como esto no es un rumor, ni falso ni
verdadero, ahí queda escrito. ¿No ha querido el gobierno gastar algunos sucres
en una propaganda patriótica en el Exterior? Pues si mucho estira la soga,
jóvenes y viejos tomaremos el camino del destierro, para llorar los infortunios
de esa patria en la prensa de todo el Continente. Sólo un poco de pudor ha
detenido a muchos; pero se va llenando la medida de la paciencia, y falta muy
poco para el final, algo que es como la última gota de un vaso colmado, la
brizna de paja de más que tiende cansado al infeliz camello en medio del
desierto...
Preparémonos a ver, desde lejos, los
enjuiciamientos a los diaristas guayaquileños. ¡Bendita la hora en que la
Policía y el doctor Carrera cerraron la imprenta de "El Grito del
Pueblo", dejándome en libertad de andar de arriba para abajo, con las
manos en los bolsillos, mirando los escaparates de los chinos y los caballitos
del carrousel, como un rentero sin más ocupación que la de cobrar sus rentas!
Pues de otro modo, es posible que hoy pudiera yo comer del fruto de mis
editoriales y gacetillas; pero es posible también que estuviera en la cárcel,
por decir v. gr., que los ecuatorianos son unos grandísimos majaderos, que
aguardan el rechazo del empréstito, como si el empréstito no fuese una cosa
hecha... Es decir, esto es un ejemplo; porque yo de empréstitos no entiendo si
no de los que la situación "política" me obliga a verificar... con
los futuros ingleses, (bondholders). De algo se ha de vivir, padrecitos, aunque
sea de las rentas ... que uno ha de tener en un futuro
más o menos eventual.
¡Cualquiera se mete ahora de periodista! Para
los efectos de la seguridad personal, vale mas ser ratero reincidente. ¡Oh
doctor Carrera! yo le bendigo a usted. Pero me debe usted una indemnización:
confiéselo. ¿Qué me importa que Reinel le deba al género humano? El cuento es
que, verdadero perro del hortelano, ni come usted, ni ¡ay! me deja comer a mí! Sin figura literaria alguna ...
También el gobierno le debe algo al estimable
señor Carrera. Si él no se apresura a quitarle de delante la mala sombra de
"El Grito" con treinta días de anticipación, sabe el diablo el modo
como habríamos hilado en eso de ponerle un gorro frigio al mismísimo Padre
Eterno: según las etimologías del ilustre comprofesor de don Cesáreo el
honorable don Abelardo Posso . . . Esto se llama jugar
por carambola: ¡así le hubiesen debido algo al expresado señor Carrera los
Directores de "El Telégrafo , "El Ecuatoriano" y "La
Prensa"! Secuestro y tente perro, que el liberalismo ni la opinión no
valen diez mil sucres: también cuestión de precio...
¡Deber! Sólo Coral no debe
... sino el alma al diablo. Los demás todos llevamos nuestra cruz a
cuestas! ...
*
¿Qué otra cosa? Chárlenme Uds.; de los
doscientos millones de francos, que negocia el señor Alfaro para costear la
lápida funeraria de la República; de la recepción del Ferrocarril Trasandino;
de la Dictadura y el Flavismo; del caucho de Santo Domingo de los Colorados; de
los pencos (hénequen) de Ibarra y de Salango, y otros, "tópicos" de
actualidad inclusive la expulsión del diputado Julio Fernández, por garante de
un deudor al Fisco, cuando en la misma Cámara joven hay deudores auténticos,
que hace tiempos deberían estar aprendiendo algún oficio en la Penitenciaría de
Quito.
C H A RL A S
VI
13 de Agosto de 1.911
Un Congreso
extraordinario.- Ha pasado entre dos asuntos de competencia. - Un asunto
personal. - Es muy posible que el doctor José Peralta niegue la paternidad de
"El Hisopo ".- Soy un observador y no un creador.
¿Oyeron ustedes que hubo un Congreso
extraordinario? Pues hagan de cuenta que no ha habido nada- Ni un mal decreto,
ni siquiera la calificación completa de sus individuos. Ha pasado entre dos
asuntos de competencia de la policía: las quejas del señor León Benigno
palacios porque en un tumulto callejero casi le toca un tiro de revólver
(¿quién le mandaba meterse ahí ( ? ) y la tentativa
del generalato en jefe para don Eloy Alfaro.
Y nada más. De menos sí, veinte o treinta mil
sucres en gastos legislativos y nueva presidencia para el señor Freile
Zaldumbide y el señor Abelardo Montalvo. El alfarismo gira dentro de un círculo
vicioso, y, como en el "Dúo de la Africana", se ve reducido a
integrar el elenco (o la cuadrilla, como ustedes quieran) con los miembros de
la propia familia. Lo malo es el dinero que cuesta y la vergüenza que
produce.
Ahora estamos con la legislatura ordinaria.
Tampoco hará nada: si acaso, desatar la tempestad con algún acto atrabiliario
de los que se vienen preparando con insistencia punible.
El gobierno quiere liquidarse en quince días.
¿Por qué tanto apuro? Porque arroja un haz de proyectos fenomenales como la
recepción del ferrocarril, el empréstito, la apertura y construcción de nuevas
líneas, etc., etc., sería echar demasiada alfalfa en una pesebrera, corriendo
el riesgo de que a los conscriptos de dentro les dé un torzón que estiren la
pata.
Nos espera alguna agradable sorpresa: fuera
de lo dicho, de seguro, una nueva nómina de generales y coroneles, con
prodigalidad netamente venezolana: serán esos cristianos capaces de hacerle
general al mismo Olmedo Alfaro! . .. Luego, la
cuestión de los escrutinios - el peligro - que será llevada conforme
lo dicte el señor; con esto, y un poco de eliminaciones
en las cámaras, donde pueden caber todos los Mora López y los Merchanes
Chiribogas del mundo, pero ningún hombre honrado, ya la tarea se declarará
completa: ¿Qué otra cosa? Leyes! reglamentos!
decretos! Pero es que saben algo de eso los que quedarán al fin? Y de este modo, los contratos en ciernes pasarán como una
seda, y será hora de levantamos como un solo Navarrete no para reivindicar las
libertades públicas, que para eso somos poca cosa, sino para defender el santo
garbanzo, cuya adquisición diaria se trata de impedimos por todos medios...
¡Señor! Aunque esos magnates estén gordos, ¿no es lícito que nos dejen comer un
poquito, cuando menos para que podamos trabajar algo más para ellos?
¿Qué otra cosa? ... - ¡Ohi
Un asunto personal; pero él estarla aquí demás, y no lo toco. Ocurre que un
periodiquín de Quito, estradista desde luego, se ha dado por ofendido porque
dizque le he equiparado al famoso "606". Y yo que creí honrarle! Es muy posible que el doctor José Peralta niegue la
paternidad de "El Hisopo", abominable pasquín con que en 1889 se
amargó a la familia del diplomático alfarista don Clemente Ponce y del
cual" del pasquín" pudiera decir, si viviera, muchas cosas mi llorado
Pedrito Cuesta, pero acaso, ya que nada teme y está poco menos que a la cabeza
de la cofradía de Rinconete y Cortadillo, no niegue, sino en virtud de decencia
cancilleresca el honrado origen de aquel órgano estradista llamado
"606", que manejaba según un rumor que no propagó para desconsuelo
del amigo Rosero. - el ahijado de don José y de la cancillería, fulano de
Talbot, jovencito curuchupa y compañero de Vega, cuando a nuestro Bismarck en
"cartoné" le quisieron linchar los ultramontanos de Cuenca, en 1896,
figurándose, con el calor del triunfo, que el cuartel de la plaza grande era un
depósito de cerdos...
Y bien, ¿qué más da lo uno que lo otro? Claro
que el periodiquín de mi referencia no insulta, no calumnia, no ofende, no
siquiera mortifica; culto, bien mirado, asexual, mal escrito y con el retrato
de don Emilio en la primera página, es una monada: al leerle, casi dan ganas de
hacer lo que el malvado de Voltaire decía acerca de las obras de Rousseau:
ponerse a cuatro patas concepto de estradistas, naturalmente, para que monte
Flavio...
Pues bien, borramos lo escrito, satisfacemos,
pedimos perdón: El "606" fue una manera del estradismo; "La
Constitución" (! !) es otra: aquel pasquín
insultaba: este periódico adula. En verdad, carísimos, que no se cual sea peor.
Yo no traigo cuestiones mías a la prensa;
pero en cuanto al señor Peralta, como es un hombre tan público que casi puede
estar en una casa de tolerancia, si me dejan un poco de libertad, me hallo en
disposición de descubrir su lacería moral ante los ecuatorianos. En los
confines de la República; dudo que nadie le haya estudiado y le conozca a este
farsante tanto como yo, que, es más de una ocasión me he sacrificado por su
vanidad sacristanesca. ..
Tranquilícense los de "La
Constitución". Les creo más cableros que Peralta, más dignos que Aguilar,
más inteligentes que Reyes, más valientes y soldados que Martínez Aguirre, y
con menos compromisos ultraterrenos que mi amigo, muy querido, por cierto, y a
quien siento tratar como yo no debiera, porque la patria es ante todo, don
Felicísimo López. No lo haré más: pero permítame esotro buen muchacho, al cual
yo no sé por qué le quiero a pesar de su mal carácter y de que anda ofreciendo
fusilar a toda la gente, en cuanto pueda, es otro caro amigo. Víctor Emilio
Estrada, que le diga que no ha estado bien que haya inspirado el artículo a que
me refiero, como ciertas particularidades lo dan a entender; pues, en el peor
de los casos, yo seré el último estradista que quede en el Ecuador, luchando
por el honor y la honorabilidad de su señor padre a quien deveras estimo,
cuando todos los canallas que hoy se dicen sus partidarios le hayan vuelto las
espaldas. Y el articulejo aquel de la prensa chica, - Víctor lo sabe, - no fue
contra "El Guante", sino contra ese pasquín innominable que en
Guayaquil se sostiene con los fondos de las cajas de los cuerpos
... Y él sabe que si estuve en "La Unión", no fue a título de
esbirro . . . ¡Dios mío! Y ellos hablan de consecuencia!
Ni una palabra más. Si yo me contradigo con
frecuencia, es muy natural. Soy un observador y no un creador: ¿es mía la culpa
de que los hombres cambien, que las situaciones se modifiquen y haya necesidad
de variar de concepto acerca de ellos? La moral es una y uno el criterio: esto,
por sabido se calla. Así, hace veinticinco años, yo me hubiera dejado fusilar
por Alfaro, por Peralta, por Andrade, por Moncayo: ahora les fusilaría a ellos
tranquilamente, con plena conciencia del deber cumplido y la felicidad de la
Patria.
C H A RL A S
VII
(15 de Agosto de 1.911)
Cómo me
divierto, mi Dios. - - - Hemos regresado a la constitucionalidad. - - - ¡Oh, noble pueblo de Guayaquil, te has chiflado. - - - Nos
encontramos en medio de un cuento de hadas: ¡cuidado con despertar!
¡Oh, cómo me divierto, mi Dios, cómo me
divierto! Juzgo que, por lo menos, es un derroche inmotivado gastar una peseta
en una entrada de cine, cuando la más regocijada de las farsas se desarrolla en
media calle y a gritos estruendosos y tiros de revólver...
¿Qué sucede? Que hemos regresado a la
constitucionalidad: ¿oyeron ustedes? a la cons-ti-tu-cio-na-li-dad, regreso a
que aspirábamos desde Enero de 1906.
Y hoy representa la constitucionalidad el
señor Estrada ... Es decir, no: la representa don
Carlitos Freile Zaldumbide, que hasta cuenta con el apoyo de don Alfredo
Baquerizo ...
Y él se echa en brazos de Montero, por la
sencilla razón de que Montero tiene en sus manos la tropa.
Y Montero cohibe a Páez, se comunica con el
nuevo gobierno, se excede de jurisdicción territorial y lanza manifiestos.
Dichosas las revoluciones que enseñan a leer y escribir a los hombres ilustres
y soldados de la Patria!. ..
En presencia de hechos consumados, cualquier
argumento está por demás. Sin embargo, si estudiamos un poco la situación
veremos que ahora no hay constitucionalidad ni gobierno, ni dictadura, ni
partidos políticos, ni apenas República.
Por tal anomalía no ha pasado jamás el
Ecuador, y cuenta que creemos conocer la historia.
Hay que decirle al pueblo la verdad, y la
verdad es ésta:
Todo anunciaba una prolongación posible y
probable de la dominación del señor Alfaro, no obstante las protestas repetidas
de este general. Los hechos no correspondían a las palabras, pues al mismo
tiempo que en documentos oficiales se daba toda clase de seguridades, se
consentía en una propaganda activísima en favor de la Dictadura. El arrojo
llegó al colmo, después de los úkases del Ministro Aguilar contra la libertad
de imprenta, cuando los jefes de la guarnición de Quito le pusieron en capilla
al señor Estrada, presentándole el dilema de la renuncia o catástrofe. Don Eloy
dejó hacer ...
Más, el señor Estrada se curaba en salud, y
aprovechándose de la necia confianza del ex-caudillo, ex-indiscutible para
establecer connivencias en los cuarteles, y a la hora en que cuatro borrachos
gritaron ¡Viva la dictadura!, el pueblo y los soldados se amotinaron, hubo la
de Dios es Cristo en las calles de Quito, y don Eloy salió pitando camino de la
legación chilena.
Inmediatamente, por sí y ante sí, y en virtud
de los artículos 71, inciso lo., 74 y 75 de Ley Fundamental, el señor Freile
asume el ejercicio del poder ... y ¡queda restablecida
la constitucionalidad! .. . ¡Valiente majadería!
No, ciudadanos; no hay tal restablecimiento,
sino que nos hallamos en plena revolución, en la más extraña de las
circunstancias.
Porque si es verdad que el último Presidente
del senado entró a subrogar al Poder Ejecutivo, por la primera de las
disposiciones citadas, también es cierto que el referido artículo 74 dice:
"El cargo de Presidente de la República
queda vacante por muerte, destitución, admisión de renuncia, imposibilidad
física o mental, y termina por cumplirse el período que fija la
Constitución"
Ahora bien, el señor Alfaro no se ha muerto,
desgraciadamente, no ha sido destituido, porque un motín no tiene fuerza legal
y tampoco ha renunciado ...
Conocemos una carta suya al señor Freile: en
que dice que dimite el mando; pero es el Congreso quien debe conocer de una
renuncia llevada en forma, y aceptarla. Y que no hay congreso, está a la vista,
si se mira a sus miembros dispersos, algunos en e| panóptico otros asilados y
no pocos perseguidos activamente.
¡Bonita constitucionalidad con el Presidente
amparado en una legación extranjera, sus ministros en oí presidio un gobierno
seccional en Guayaquil, el guirigay en las sorprendidas provincias y un aparato
militar en campaña! .. ..
En mi concepto, no hay Poder Legislativo, ni
Poder Ejecutivo en los momentos actuales. Por tanto" no se hable de
constitucionalidad, porque el estradismo le ha tirado un bocado maestro a su
progenitor el alfarismo, dándole contra el suelo. Hizo bien; lo proclamo y lo
sostengo, se defendió como era puesto en razón tomándoles por la mano a los
traidores; pero nadie me quita que yo diga que ha venido al poder como un feto
nonato, salido por medio del fórceps de las maternales entrañas de don Eloy
causándole la muerte a la señora madre ...
Por lo demás, esclarecido este puntito de
legalidad, todo está bien: ya era hora de que desapareciese el alfarismo ... Se ha hundido "como la piedra en la
laguna", a un impulso que hubiese bastado a contener la energía de un
hombre y la acción decidida de una policía bien organizada; sin honor, sin
gloria, sin decencia, tal como surgiera de la asechanza innoble: vino por el
motín y la venal corrupción de los soldados y se ha ido por el mismo camino.
Bendita sea la justicia reparadora que no olvida ni perdona.
Dada la gravedad de la situación, hallamos
perfectamente lógica la actitud del señor general Montero. Es el hombre del
día, el arbitro; y no es cosa de juego dejar que las cosas empeoren por
consideración más o menos.
Y en este barullo, ¿qué es el señor Estrada?
No es el Presidente, porque nadie ha calificado su elección: no se la
calificará, porque el Congreso será de hoy en más una junta revolucionaria que
elimina a sus propios miembros, y don Carlos Freile no puede ser su comitente
interino, por que ''virtualmente", entiéndase bien, todavía don Eloy
Alfaro es Presidente de la República! ...
Y como tal presidencia resulta un disparate
en presencia de los hechos, he aquí que andamos como oveja sin pastor
desparramadas por la montaña ...
Personalmente todo esto me sabe a gloria. No
importa la purga, si se ha limpiado el estómago. Pero ¿se limpiará? Paréceme
que el nuevo desorden de cosas anda contemporizando a lo Bayardo con la
situación anterior, y cada jefe jura sobre su machete la adhesión al régimen
liberal " radical del que no hace ocho días reputaban jefe indiscutible al
señor general Alfaro ... No quiero ser profeta de
calamidades, pero tiemblo al pensar que no es improbable una reacción alfarista
consumada por militares que, en momento feliz, le han dejado al alfarismo en
cuadro.
Yo me adhiero a don Emilio: ¡desde luego! ¿No
es verdad que vale más agua de Janos que una indigestión crónica?
Pero que se aclare la cosa, ya que se
pretende una absurda constitucionalidad, que se sigan los procedimientos
ordinarios, verificando los escrutinios de los que no debe tener ningún recelo
el señor Estrada. Para esto habría necesidad de reunir el Congreso con su
mayoría flavista: callejón sin salida.
Si alguien me diera cuchara en esta merienda
de negros y blancos, optarla yo por la simplificación de las formas,
proclamándole jefe supremo al señor Estrada mediante el pronunciamiento de las
tropas y los manifiestos y manifestaciones de las municipalidades.
¿Por qué no? Así se ha estilado siempre. El
resto es una farsa, y en ese carácter de farsa, se anida la debilidad más
deplorable.
*
Sí en principio aplaudo los acontecimientos,
declaro que no me han llenado ciertos detalles.
Por ejemplo; juzgo tonto que se hubiese
encarcelado a Peralta, Aguilar y más Ministros. A esos cristianos debíaseles
haber dado $500 por cabeza para que tranquilamente vuelvan a sus casas. Caído
el árbol, es necedad ensañarse con las ramas; y el alfarismo no era sino don
Eloy Alfaro: sin él, sus partidarios no sirven ni para arar la tierra con los arados
que ha de traer don Emilio.
Otra cosa: Creo que se ha tenido demasiadas
consideraciones con Páez. En bien de paz, es correcto lo que ha hecho el señor
Montero: amonestarle, prevenirle, ordenarle; pero tal vez habría sido mejor
partir por la calle del medio, y comprarle por su justo valor; diez mil sucres,
por ejemplo; esto es: nueve mil novecientos noventa y nueve sucres ochenta
centavos para su tropa y sus oficiales y el resto para él. Ahora, es lo más
inicuo que ese hombre va a entrar "por capitulación" en el nuevo
régimen, y entonces éste no se hallará seguro.
Un tercer reparo: ¿qué demonios hace Mora
López en el Panóptico? En sentido político, ese hotel había servido hasta hoy
sólo para las gentes honradas de los diversos partidos. Y, asímismo, creo que
los honorables Posso y Navarrete hacen mal en estar escondidos ¡cuidado si el
voto parlamentario es constitucionalmente irresponsable! Pues no se podrá
alardear de constitucionalidad, mientras el presidio rebose de presos políticos
y anden a salto de mata los mismos diputados, como Coral, León Benigno Palacios
y otros sujetos que debemos creer pasarán luego a los tribunales ordinarios...
¡Oh noble pueblo de Guayaquil, te has
chiflado! ¡Querer apoderarse por acto popular, con banda de música, a los
toques del himno patrio y plantando la bandera nacional, del edificio de
"El Tiempo"!
No ha catado bien eso, y lo de la acta remita
una ridiculez, como es improcedente aquella otra del directorio placista,
presidido por el General Haza, que se improvisa después de la última hora, con
el laudable propósito de recomendar la paz.
Lo de "El Tiempo" es una
chiquillada, y es preciso no dar el menor motivo para que deveras asome Coral
como perjudicado, demandando daños y perjuicios a la Nación. La casa que ha
fabricado, es el precio de una conciencia: él no tiene la culpa de que una
conciencia que no vale quince centavos y una labor digna de una casa de
mancebía, hayan sido cotizadas en cien mil sucres. Claro que ecos miles han salido
del fondo común de las contribuciones; pero si fuésemos a ejercer esa laya de
reivindicaciones, quitándoles lo que han obtenido por malas artes a los
individuos del alfarismo" puede que hasta los hombres de la reivindicación
se quedarían en cueros; y ya ven ustedes que eso no es posible.
Las represalias son peligrosas, por cuanto
entrañan siempre un carácter de exageración que no se compadece con la
justicia.
Pase como excitación del momento: lo malo es
que haya habido eso de la bandera, de la música, del acta y lo demás. Yo
querría que se diese garantías a todos para que, poco a poco, se incorpore
"El Tiempo" al estradismo y sea, al fin, un periódico decente.
El, resto es filfa: ¡con tal de que don Hoy
vaya a buscar lejos de aquí aires mas saludables para su quebrantada salud!. .
.
Nos encontramos en la mitad de un cuento de
hadas: ¡cuidado con despertar antes de tiempo! ...
C H A RL A S
VIII
(17 de Agosto de 1.911)
El peligro
alfarísta existe. - --No giremos en un circulo vicioso. - - - No se engañe a nadie
diciendo que estamos bajo el imperio de la Constitución. --- La composición del
nuevo Gabinete es un accidente curioso. - - - Todavía soy hombre, cuando esos
tipos me ofenden!
Los hombres de la actual revuelta creen la
obra consumada; y, en mi humilde concepto, jamás ha estado menos seguro en su
situación el señor Estrada que en los días que corren.
El peligro alfarista existe, y la amenaza
latente puede concretarse en hechos a cualquiera hora, ya que la política
depende absolutamente de los cuarteles, y hace más de un lustro que sabemos lo
que los cuarteles valen, en yendo de lealtad y honradez. Además, la guardia
pretoriana, esa, que llamamos ejército ecuatoriano, es, en el fondo, alfarista
incondicional, por ser hechura de don Eloy y tener vinculadas sus esperanzas de
adelanto, su preeminencia en la República, razón misma de ser en cuanto factor
político, a un Gobierno, o mejor dicho, autocracia militar, de manga ancha para
todos los crímenes y desmanes de la tropa.
El peligro alfarista existe. En 1906 se le
creyó muerto al General Alfaro, políticamente muerto, y la revolución se hizo
no en fuerza de la voluntad ciudadana, sino por la traición de los soldados.
Verdad es que ahora, ese señor recibe la lección mejorada y completada, pero
ello no quita que la reacción no aparezca inminente.
El Régimen ha caído por sorpresa: esto es un
hecho innegable; pero conserva su prestigio y no ha perdido su virilidad. No
estaremos tranquilos hasta que don Eloy no salga de los límites del antiguo
cacicazgo: afuera, no es de temer, pues hasta que los liberales de 1895 no le
llamamos al poder, no había podido ser ese señor sino el General de las
derrotas y de las vergüenzas. En cuanto a sus parientes, no vale la pena de
mencionarlos: son tierra, fiemo, y caen por su propio peso: con el viejo,
pueden; sin él ¿qué representan? Menos que el buenazo de Morales Alfaro.
Juzgo, pues que se debe abrir bien el ojo, y
no hacer lo que el avestruz o el indio, que con esconder la cabeza se creen
seguros.
No giremos en un círculo vicioso, y aprendan
los estradistas siquiera una página de Maquiavelo. Según las lecciones del
insigne secretario florentino, yo en lugar de ellos, habría deportado
bonitamente a don Eloy y quedándome con el pobre Flavio de Ministro de la
Guerra. Yo conozco bastante a esos hombres, y digo que Flavio sería leal...
*
Y por qué se le mete a Flavio en el
Panóptico, vamos a ver por qué?. Por ser Alfaro: ¡el
miedo! Pues si los que hicieron la revolución del otro día fuesen capaces de
lógica, ya que le ponen en prisión a uno de los candidatos derrotados, deberían
también, cuando menos, darle una paliza al amigo Alfredo Baquerizo, en vez de
querer enchiquerarle con un Ministerio ...
En medio de todo este barullo, la
constitucionalidad dizque va restableciéndose, por el hecho de que don Carlitos
Freile ha logrado reunir un quorum legislativo y se están verificando los
escrutinios. Para mejor proveer, acaso sería conveniente que se ponga en
libertad a los presos por causas políticas y se integre el Congreso con Benigno
Palacios, Posso, Navarrete y Coral. Lo contrario, es proceder como en
dictadura, y dan ganas de cantar unas peteneras al considerar que el expresado
don Carlitos está haciendo de dictador bajo la presión del manco López y el
General Montero . . . ¡Oh República! Pobre República!. . .
El señor Estrada ha vuelto a recobrar su
aspecto hierático de ídolo egipcio de largas y rizadas barbas. En estos
tiempos, casi se humanizó, y aún se sonreía, con una sonrisa dolorosa de
máscara trágica. Y había aprendido a saludar. Hoy, dicen que el ogro ha
resucitado; consecuencia: prisiones y vejámenes. El flavismo es una buena masa:
trabájela el señor Estrada y verá que hace un pan como unas hostias, y con esas
hostias hace comulgar al alfarismo neto y aun consigue la conversión, santificación
y remedio de César Villavicencio y de Reinaldo Samaniego.
"Hay que desarrugar el ceño; pero, con
el objeto de esclarecer la situación para el juicio histórico, no se engañe a
nadie diciendo que estamos bajo el imperio de la Constitución. Bonita cosa,
ahuyentarle a tiros al Presidente Constitucional, meter en el presidio a los
constitucionales Ministros de Gobierno, asaltar el mando por sorpresa, hacer
una revolución de puro miedo, de pura cobardía, por recelo de que don Eloy le
deje con un palmo de narices a don Emilio, como si se adelantase a
descalabrarle al amigo en virtud de una sospecha violentamente rechazada por
éste. . . ¡y declararse, en seguida, dentro de la ley! Y con el infeliz Freile
Zaldumbide al frente, un campesino ricachón que ha servido para todas o la
mayor parte de las iniquidades alfaristas, y del cual se olvidó la Divina
Providencia en su reparto de dones intelectuales, al extremo de postergarle aun
al excelso don Genaro Larrea - suegro suyo- no de la Providencia, está claro,
sino del señor Freile ...
Por aquí tenemos un pobre concepto de la
honradez, sobre todo en materia de política: con tal de que no se robe !!!... Y don Carlitos no ha robado. ¿Para qué? Es rico.
¡El señor Freile !. Parece mentira que ahora se halle
entregado al dulce placer de encerrar en el Presidio a sus amigos Íntimos!...
Naturalmente, la situación es buena para los
que aun andamos libres: cualquier cosa en vez de Alfaro. con
tal que esa cosa se quede adentro y no sea eliminada por los mismos procedimientos.
Pero, lo que trato de explicar, aunque me insulten, como ya lo están haciendo
los estradistas, es que la situación no es legal, que nos hallamos en plena
dictadura estradista (¡dioses del Olimpo!) y que el resto es una farsa. Por qué
se hizo la revolución? Por miedo de que don Eloy se
proclame Dictador; por recelo de que las Cámaras hiciesen una trastada,
anulando las elecciones. Esto es constante. Pues bien, hasta que la elección no
se declare, ¿a cuento de qué domina la situación el señor Estrada? La elección
comenzada a garrote limpio, termina en una especie de terror blanco. ¡Buen
principio! ... Téngase franqueza en declarar dicha situación y no hagamos el
papel del camandulero que pide para las ánimas benditas del purgatorio. Vale
más ser pícaro que hipócrita: a lo menos, según mi opinión.
El Congreso está en pleno. ¿Quién informa
ante él? Los Secretarios de Estado se encuentran en el Panóptico. A esto se
llama constitucíonalidad reivindicada...
Ya hemos de ver una serie de escándalos
parlamentarios con los cuales los cristianos que componen las Cámaras han de
corresponder al patrón que les llevó a Quito para que dicten leyes
. . . Harán bien, que en cuanto a la política, la consecuencia viene a
ser una torpeza, cuando falta conciencia y la honradez un mito ...
*
La composición del nuevo gabinete es un
accidente curioso de la revolución estradista. Ministro de lo Interior, Díaz. un curuchupa indecente perdido en los tremedales alfaristas;
de Relaclones Exteriores, Baquerizo, ex-candidato del grupo placista; de Guerra
y Marina, Navarro, gobernador garcista de Manabí; Hacienda, en blanco, para la
designación de cualquiera de los grandes economistas del alfarismo; de
Instrucción Pública, ni sé quién, probablemente el señor Arzobispo. ¡Y dígante
Martín de Porras al señor García!
Todo esto es curioso, muy curioso, lo mismo
que los nombramientos de las nuevas autoridades en provincias, y algo más que
por no ser chocante, no expreso.
Y todo esto, no obstante, es natural y
comprensible, y hasta diré que no puede ser de otro modo; se procede a un
sistema de tanteo, prueba de la excepcionalidad de la situación, y se marcha a
brincos. Estoy muy lejos de censurarlo. Con la mano en el pecho, confieso que
ése es, precisamente, el método de ver una unión política, sin exclusivismos
necios ni aficiones de círculo. Por mi habría puesto en el Ministerio de lo
Interior a don Rafael María Arízaga o don Clemente Ponce, para que el puesto
resultase por lo menos desinfectado. Que son conservadores. . . ¿qué? Formaron
la diplomacia del señor Alfaro, y sobre todo, ¿quién ha dicho que los
conservadores están excomulgados? Hagamos gobierno nacional y no administración
de pillos, querido don Emilio, pues son tantos los problemas nacionales que hay
que resolver, y de tal entidad y carácter, que bien vale que todos los partidos
políticos del Ecuador concurran a su despejo, por lo menos para que la
responsabilidad sea común a todos, y alguna vez sea práctica la enunciación de
la voluntad popular. Proceder de otro modo es hacer gobierno de pandilla; y ya
es hora de que salgamos de la cueva de Ali Babá y los cuarenta ladrones.
Y ya que de organización ministerial se
trata, séame lícito enfurruñarme un poquito con mi
querido viejo Franco. El no debió meterse en esta zapizina indecorosa, por útil
que resulte; pero ya metido, ¿por qué se ha dejado amilanar? Que los curuchupas
gritan . . . pues que griten, y al avío: palo y tente
tieso: que un hombre que un día bautizó con su nombre a un partido, y cayó por
faltas absolutamente suyas, por honrado, en un medio en que la honradez y la
consecuencia eran una bebería, se vale a sí propio y no comete el tercer
renuncio. Yo no he sido franquista nunca, pero le he querido y le quiero a don
Manuel Antonio; y me apena ver que siempre, siempre pierde las mejores
ocasiones por falta de resolución y por una pureza democrática que resulta una
enorme candidez. Ahora, la mediocridad del partido liberal está en la cumbre.
Son mediocres todos, inclusive el señor Estrada. Preparémonos a padecer Dios
sabe qué persecusiones por las susceptibilidades de un régimen que antes de
nacer ya no sabe qué hacerse. Sin embargo, yo soy estradista. Prefiero apalear
a que me apaleen ...
*
Y sucede que "La Unión" me insulta ,..
Cuando leí el párrafo que me dirige, sentí un
estremecimiento de orgullo! ¡Todavía soy hombre,
cuando esos tipos me ofenden! Regla general: en controversia política, cuando
se pierde el juicio y se ataca la vida privada del que se cree adversario, es
porque el agresor no tiene razón, ni cuenta con la simpatía de los demás.
"La Unión" dice que me contradigo,
que vendo mis artículos a cinco sucres sin firma y a seis con firma y todo, que
he ido donde don Emilio Estrada, a ofrecerle, hace quince días, mis servicios
incondicionales, y que si soy periodista, es porque así me "lo toman"
por mi lengua viperina.
¡Alabado sea Dios'. Antes me insultaba "El
Tiempo" por estradista (nunca he sido necio, conciudadanos), y me
insultaba día a día, con insistencia, con crueldad, sin perdonarme nada como si
los ebrios constitucionales y los sinvergüenzas sustanciales que escribían esa
hoja, pudiesen siquiera ser jueces de parroquia. Ahora esos tipos de La Unión
me insultan porque he dicho que la situación no es constitucional... ¿Y a mí
que? Víctor Emilio es un buen muchacho, que no había consentido en que se
levanten tipos contra mí; el chico Gómez, que es un infeliz, se halla ahora con
la desgracia de la enfermedad de su señor padre, y el único que maneja eso es
un mozo del pueblo, del cual no hay para qué hablar.
Señores: yo tengo un cuarto de siglo de
periodista; ya estoy viejo en la lucha por las instituciones liberales, y en
esta época de quince o diez y ocho años, cuando todo el mundo liberal ha sacado
el vientre de mal año, yo, sí, déjeseme decir YO, uno de los más viejos
periodistas liberales de la República, me hallo muriéndome de hambre, sin
trabajar y sin esperanzas.
¡Canallas! los que me ofenden en una
situación como la mía, cuando, después de la muerte de "El Grito del
Pueblo", acción que hoy juzgo pagada por el gobierno, me quedé en la
calle: por no servir a idiotas que se elevaban ...
Hay que serenarse.- Dicen esos hombres que
parecen rentados por villanos que yo he ido a ofrecerle mis servicios
incondicionales al señor Estrada !!!
Si de dos ligeras conversaciones que tuvimos
en su casa, ha informado mentiras el señor Estrada, digo que ese Estrada es un
zoquete: ¿acaso le he tenido nunca en buen concepto?
Y quedo en mi puesto. Los amanuenses de
"La Unión" (s/. 1.500 mensuales del fisco) deberían fijarse en esto:
que yo, Manuel J. Calle, por poquísimo que valga, y valgo, en verdad, poco,
valgo más que ellos, por razones que el público conoce; que sí fui donde el
señor Estrada con un "Memorándum" resistencia contra el control
alfarista, pidiéndole su cooperación para realizar lo que ha realizado ahora
con tiros y sangre, estuve en mí derecho patriótico, y que el señor Estrada se
negó diciendo que yo partía del falso supuesto de la dictadura de don Eloy; y
así yo le dije que en ningún concepto, no quería, no debía ni podía recibir un
sucre ...
¡Canallas! El único consuelo es que ya
sabemos el método de las eliminaciones; y para el verdadero partido liberal
¡entiéndase bien! ... el poco feliz de don Emilio Estrada no es sino un
accidente condicional de un período de transición. Entre tanto, yo me
contradigo a cada instante, porque desconocedor de la situación, la juzgo según
se presenta.
Por ejemplo, creo más decente "El
Tiempo" que "La Unión": siquiera aquél tenía su historia: y
entre el neurótico Coral y un sujeto que se llama Rolando Coello
... ¡yo me quedo a Coral!...
Y me vienen a decir que me vendo, que mis
artículos valen tanto, precisamente en la hora en que no tengo de ninguna
manera, veinte centavos para tantas cosas !!!
C H A RL A S
IX
(20 de Agosto de 1.911)
Por lo pronto
ya tenemos una fuerte montonera en el cantón de Vinces - - - Los electores se
deben a sus convicciones. - - - En Quito se ha decretado una lápida que
conmemore el motín del 11.
La situación se va aclarando. Por lo pronto
ya tenemos una fuerte montonera en el cantón de Vinces y una oda a la Paz del
vate don Juan Eusebio Molestina, publicado por "El Sol" con
oportunidad recomendable.
Nos tomamos la libertad de dejar a un lado,
por hoy, los conceptos poéticos y altamente laudables del señor Molestina,
quien hace a su manera obra patriótica, propendiendo, desde las alturas del
Parnaso, a mantener la constitucionalidad; y nos dedicaremos a examinar la
razón posible de la anunciada montonera.
¿Qué es lo que pretende con ella Carlos
Alfaro y sus tenientes? A Flavio? Pero Flavio no
significa ningún enunciado nacional, ni el flavismo pasa de ser una mala broma
de peores gentes. Como es de temerse, si el movimiento se expande en Daule, el
Milagro, Manabí y Esmeraldas, estaríamos en presencia de la mayor y más absurda
de las revoluciones y en vísperas de un cataclismo general del que, acaso ni
los Alfaros, ni el señor Estrada sacarían provecho.
Ahora que se cree pasado un afrentoso período
de tiranía militar, hay un anhelo inmenso de gobierno "civil", de una
administración sin machete, de una política nacional que, al garantizar a todos
igualmente, incorpore en su seno elementos que son antagónicos más en la forma
que en el fondo. Y es claro que una continuación violenta y sobre ruinas de un
régimen detestado por haber tenido su fundamento, medio y conclusión en los
cuarteles, contrariaría tal anhelo, hasta el punto de hacer indispensable un levantamiento
popular en grande escala y de todos los partidos, como en 1882 y en 1895.
Si hemos de hablar la verdad, y sin el menor
asomo de burla o ironía, las condiciones principales de cualquier gobierno
posible, se reducen a dos, siempre que se quiera aplazar para momento más
sereno la discusión de algunos puntos pendientes, entre los que se cuenta la
cuestión religiosa que no tiene nada de
difícil; y esos puntos son: 1°, la eliminación de todo
elemento alfarista en la dirección de los negocios; 2°, la no realización de
los proyectos económicos que durante tantos años han traído alterados los
ánimos con amenazas odiosas. Y es evidente que una facción militar, nada
imposible y hasta probable, que traiga cómo predicado dicho alfarismo en su
forma más avanzada y como programa la intolerancia sectaria de las logias y la
adquisición de dinero no importa por qué medios no puede
corresponder a la opinión general, que, al fin se ha desbordado.
No quiero ser augur de desgracia; más paréceme
que va a iniciarse una oscura contienda, como la de 1884 a 1887, que agotará
sin ningún resultado las provincias costaneras determinará el imperio
irrestricto de las facultades extraordinarias y hundirá más y más a la Nación
en el propio descrédito, hasta que vistos y constantes la impericia gubernativa
y el desorden de las facciones liberales, tome el partido conservador, templado
con un baño frió de progresismo transigente, a empuñar el timón...
Y esto, en el mejor de los casos, si es que
la anarquía no se produce inmediatamente; pues falto de base en la opinión el
digno señor Estrada, no tiene ahora sino el apoyo del ejercito,
el más quebradizo de los apoyos, como la experiencia enseña. Es harto difícil
que un ejército profundamente alfarista y acostumbrado a terciar como arbitro
en los asuntos políticos, quiera sostener un régimen civil que, naturalmente,
lo reorganizará y depurará, como ya lo tiene ofrecido.
El caso es fuerte, y convendría prepararnos
por todos los medios, supuesto que la novación de sistema y la alteración de
las masas dirigentes importan la salud de la República.
Y téngase entendido lo que sigue: el grupo
que se ha alzado en armas es exclusivamente personalista, por un ciudadano que
no triunfó en las últimas elecciones, y carece en lo absoluto no sólo de
prestigio, pero aún de pretexto. Mayor inmoralidad no se conoce en la historia
de los últimos lustros; pues al fin, en 1845, en 1882 en 1895, las principales
evoluciones de la política ecuatoriana, se trataba de ideas, hechos, partidos,
y hoy no existe sino el deseo de los Alfaros de no quedarse fuera de cántara.
Se reivindica el cacicazgo.
¡Pretexto! Si el flavismo alega alguno razonable contra el señor Estrada estamos listos a callarnos, nosotros que hemos tenido hasta aquí la honrada franqueza de exponer lo que creemos la verdad, aún a riesgo de quedar mal con todos y de que todos nos insulten. El señor Estr