EDUCACION PUBLICA
por Eugenio Espejo
El maestro de niños provee al ser moral de las Repúblicas; si maestro mío; usted forma el corazón del muchacho en el aprecio del verdadero honor; usted le explica lo que es humildad cristiana y la enseña con su ejemplo; usted anuncia al niño las delicias de la LIBERALIDAD, el placer virtuoso de socorrer al necesitado, la satisfacción y consuelo de perdonar las injurias y hacer bien al enemigo. Finalmente, usted va imprimiendo en la cera blanda de la tierna edad que maneja todos los rasgos y delimitaciones de todas las virtudes; usted pule, adorna, fabrica, tornea las costumbres todas de su tierno discípulo, y le saca de sus manos obediente al rey, sumiso a sus superiores, pío a sus padres, adorador verdadero de Dios. mire usted como está en su arbitrio constituir el ser moral de las Repúblicas. Dicho esto, parecía excusado hablar del ser religioso que, para las REPUBLICAS, ministran las escuelas; pero, mi maestro, una sola palabrita más por Dios.
Ahora qué he dicho capacidad, vengo a una de mis últimas palabras preparatoria. Ud. maestro mío, y mucho mundo que se cree docto, está en la suposición de que es menester de que el muchacho llegue a cierta edad, o a cierto tiempo de la niñez, para que se desarrolle la razón y deje ésta las ligaduras con que estaba atada a una vida, por decirlo así, puramente sensitiva. Pero no es así, maestro mío, y usted mudando de dictamen, créame, que desde los primeros días, aquellos en que el niño empieza a hablar, puede usted si bien lo observaba, y tiene paciencia, enseñarle a hacer uso de su razón, esto es, acostumbrarlo a que piense, y haga sus verdaderos raciocinios. No es de este lugar probarlo; pero yo que he meditado ser útil a mi Patria de todos modos, he creído que la providencia ha inspirado a nuestro M. I. Jefe, y mi particular protector, el pensamiento de fiar de mi pluma la redacción de los periódicos. Me he propuesto, pues, escribir siempre cosas útiles, y que conduzcan inevitablemente a la educación pública de Quito: Así los periódicos, en medio mismo de su diversidad he determinado que vengan a parar a este centro común, por medio de un método, o como sistema, que acá a mis solas he concebido.........................
Tomado de Primicias de la Cultura de Quito.