ˇPOBRE ESCOLAR!

 Por Miguel Moreno

 

Tenue vapor vespertino

grupos de niebla fugaz,

que váis lamiendo, lamiendo

las faldas del Turi, allá...

no lleguéis hasta su cima,

porque me vais a ocultar

esa llama que contemplo

desde la triste ciudad.

ˇAy!, esa lumbre querida,

es la lumbre de mi hogar,

encendida por mi madre,

quien comprende que hasta allá

llegan los ávidos ojos

de su adorado Pascual.

Están allí mis montañas

mi casita, mi heredad,

mis hermanos, mis palomas,

mi campo, mi carrizal;

y aquí sollozo y me angustio,

desventurado escolar,

en extraña mesa, triste,

comiendo de ajeno pan,

entre libros y maestros,

muriendo en la soledad;

aquí un penetrante frío,

mi hogar encendido allá!

ˇCuánto, cuánto me consuela

esa lumbre en mi ansiedad!

Si hasta parece, Dios mío,

que escucho el chisporrotear

de las retamas que crujen

y revientan cual si acá

quisieran calor enviarle

al pequeñuelo Pascual.

ˇCómo alumbra! Si parece

que miro en mi soledad

congregados a los míos

en derredor del hogar!

Calentaos, calentaos,

hermanos míos allá...

ˇCuánto frío, qué tristeza,

cuán lóbrega oscuridad

en la estancia y en el alma

del pobrecito escolar!

ˇOh blanca niebla! Esa lumbre

no me escondas, por piedad,

porque me muero de frío,

sin luz, sin amor, sin pan!

ˇSeñor Cura, señor Cura,

poned una escuela allá,

y no se arranque a los hijos

del regazo maternal!