TORMENTO INDIO

CAPITULO II DEL LIBRO: FERNANDO DAQUILEMA EL ULTIMO GUAMINGA.

  Por ALFREDO COSTALES SAMANIEGO 

Las sublevaciones indígenas, en lo humano tienen una razón. En lo histórico sólo ocupan lugar como sucesos, acontecimientos, en fecha determinada y en tal lugar del mundo. 

La antropología las recuerda hoy, precisamente porque aquella guarda valiosas etapas cumplidas por el grupo étnico con un recuento de sometimientos culturales, sistemas de trabajo agrícola, formas de vida. 

DAQUILEMA EL ULTIMO GUAMINGA no es una biografía. No puede serlo. La Antropología no encuentra motivo en la persona, sino en un pueblo en un grupo étnico. 

El biógrafo se detiene ante su personaje, lo demás constituye el trasfondo. El investigador de forma a aquellas sombras históricas, llámese, Julián Quito, Lorena Avemanay, Currillo. El personaje, como hombre aparece únicamente cuando esa grande razón es auscultada desde sus raíces. 

El por qué del movimiento subversivo está en la historia misma, en el corazón del grupo. Se yergue sola, sin que puedan disminuirla las justificaciones, ni agrandarla cualquier propia reflexión del autor. 

La íntima verdad es solo un dolmen. 

El que de nuevo quiere vivirla en todas sus proporciones la buscará en la historia, tendrá que plegarse sobre los más viejos archivos. El documento expondrá la realidad. 

El que realice investigación antropológica descubrirá las formas actuales de vida que en nada han cambiado, desde la Colonia hasta nuestros días. 

El político encontrará el MOTIVO, siempre a la ligera, pisoteando las raíces, sin importarle el grupo, sino aquella apariencia, que pueda argumentar a su favor, llamando lucha de clase, o movimientos reaccionarios.  

Otros no se regocijarán de la verdad porque menosprecian al indio. Jamás convendrían en que DAQUILEMA o JULIAN QUITO -"verdugos mal llevados"- hubieran sido Guamingas, soberanos elegidos por voluntad del pueblo. 

El motivo debe ser poderoso antes que irrefutable. La refutación es circunstancial, susceptible de opiniones, criterios, consideraciones históricas. Hasta él llegaremos sobrecogidos de admiración; respetuosos de las justificaciones de los adversarios, pero siempre con el corazón preparado. 

Dónde habita la razón? 

Estará tal vez en la geografía brutal. Quizá en algún fenómeno que conmovió a las gentes doblegadas bajo un sueño doloroso y de siglos?...

No fue la amenaza de la geografía dura, inhóspita en los páramos.- Ni siquiera un fenómeno diezmando la población y obligando a que ésta busque defensas. Resulta mejor no encontrarlos precipitadamente porque se descubren cicatrices. 

Dejemos que reduzca sola, abriéndose en ensanchamientos sociales, en claridades humanas. Que vaya descubriéndose nítida, desde la primera fase histórica, hasta el fin, donde nos ayude a continuar la esperanza. 

La palabra como viva expresión de un razonamiento a un hecho es mordida por el tiempo. El acontecimiento, como realidad histórica subsiste en el documento, en la vivencia emotiva de la tradición, en lo recóndito del ancestro. 

Por eso no bastan las palabras. La historia tiene que ayudarnos, precisando las épocas, renovando la belleza pura de los nombres. El recuento de los hechos necesita religiosa exactitud histórica. 

Y la historia nos dice: 

Una vez efectuada la conquista, los españoles reclaman sus prebendas. Nacen los REPARTIMIENTOS. Cuando se trata de un soldado de a caballo recibe, en beneficio la CABALLERIA. El soldado de a pie recibe la PEONIA. 

Esto en relación a la tierra y al español beneficiado con élla. La tierra estuvo intensamente poblada, por indígenas que, al final de encarnizadas luchas se vieron doblegados. En relación a los indios comprendidos en cada Repartimiento en las ENCOMIENDAS.

"Cristóbal Colón impuso a los indios el tributo de mantenimientos y pensó en imponerles la obligación de labrar las tierras para el mantenimiento de los conquistadores, obedecía esta idea, en gran parte, al deseo de no dejar inculto aquél feracísimo suelo y dar vida y prosperidad a la industria y al comercio, para lo cual era indispensable hacer de los indios labradores y trabajadores". 

La carta-patente de 22 de julio de 1497 -autorizó los repartos entre españoles, mandando que, el cacique a quién correspondía la demarcación o sus gentes las labrasen protegiendo empero a los indios. La ley 1., título VIII, libro VI de la Recopilación de Indios, ordena que... "luego se haya hecho la pacificación, el adelantado, gobernador o pacificador reparta los indios entre los pobladores, para que cada uno se encargue de los que fuesen de su repartimiento y los defienda y ampare proveyendo ministro que les enseñe la doctrina cristiana y administre los sacramentos, y enseñe a vivir en policía... La fórmula para estos repartimientos fue: a vos Fulano se os encomienda tantos indios en tal cacique y enseñándole las cosas de nuestra santa fe católica. 

De aquí procede que se diera el nombre de "encomiendas" a las tierras repartidas con los indios correspondientes y se llamará "encomendero" a los que tenían unas y otras a su cargo".  

El deseo originario de REPARTIMIENTOS Y ENCOMIENDAS fue el de evangelizar a los indígenas. Continuando el sistema feudal, propio de Europa de la época cada encomendero debía coger un cierto número de indios para acristiarnarlos. 

De inmediato se desoyeron tales recomendaciones, las mismas que estaban destinadas sobre todo a las REDUCCIONES DE INDIOS o "concentraciones reunidas con el pretexto de una acción evangelizadora, en la que el Derecho Canónigo prohibía la enajenación de los bienes eclesiásticos, exentos por otro lado de toda clase de impuestos. 

Precisamente porque no se cumplían las aspiraciones de Leyes de Indias en "1521 se ordena que los indios no sean inducidos, atemorizados ni reprimidos". En 1538 se encargó que los indios viviesen agrupados, y que esto se procurará sin hacerles opresión". "En 1541 se dispone que los indios de país frío no pudiesen ser llevados a país cálido y que se les permitiese trasladarse a su voluntad de unos lugares a otros mandándose también que las justicias les amparen y defiendan y de ninguna persona reciban agravios, haciendo que se les de satisfacción de los recibidos, con restitución efectiva y justicia sobre todo, sin dilación alguna". 

"Como toda institución humana, la de las encomiendas fue falseada en la práctica incumpliéndose las leyes y cometiéndose grandes abusos ". 

La comunidad indígena constituyó una dispersión sometida a un curaca. Los anhelos evangelizadores tenían que llevar al indio a la REDUCCION, de otro modo era imposible ministerio alguno. Así se reunió numerosísimos indios bajo la autoridad del encomendero o feudal. Las dos autoridades: Encomenderos y Doctrineros organizaron las "parroquias" con carácter eminentemente eclesiástico "ejemplo tipo de parroquia eclesiástica de Cacha, con Cachulima y Fray Marcos de Niza". 

La ambición del hombre frente a seres indefensos, la lejanía de los tribunales hicieron de América el campo propicio para la explotación. 

Interesa fijarnos que no se dio cumplimiento a las disposiciones de 1521, 1538, peor aún a las de 1541. 

Al amparo de la Reducción comienza el vasallaje: MITAS, OBRAJES, BATANES. 

No volveremos sobre el tema de la Mita, aquella tantas veces descrito por autores de todos los tiempos. Basta recordar que, partiendo de los antecedentes históricos de la mita y la iniciación de la horrenda esclavitud de un grupo humano frente a otro, subsistió una larga cadena de sufrimientos que van desde el "mitayo de labranza" hasta el actual huasipunguero. 

Las sublevaciones constituyen un tema difícil porque es necesario mantener la misma serenidad científica a lo largo de la obra. Cualquier apreciación ligera o apasionada, puede aparentar inclinación hacia algún campo político, perdiéndose la cualidad humana del trabajo. 

Decimos que no era indispensable volver sobre el tema infinitamente descrito. Respecto a las mitas, en lo referente al trato inhumano para el indio, pero eso sí, no es posible perder de vista las características específicas o clases de mitas. Así lo refiere esta síntesis histórica. 

El profesor Aquíles R. Pérez, manifiesta: "La mita o turno de trabajo abarca el servicio doméstico, el religioso, el de obras públicas, el de empresas, el de labranza, de trapiches, de obrajes, de batanes, de molinos, de arriería de tambos, de vigías de costa, de bodegueros, de minas, etc., etc. ... 

"Cada género de mita se ramifica en algunas especificaciones por ejemplo la mita del pastoreo era genérico, particularmente a cada una de las especies cuadrúpedas domésticas. La mita de minas comprendía todas las operaciones especiales que se ejecutaban hasta obtener el mineral puro". 

Y el cuadro esquemático de la variedad de mitas lo presenta de este modo el profesor Pérez: 

1.- Mitas de Servicio personales:

a)- Mita de hierba y leña;

b)- Mita de alimentos;

c)- Mita de pastoreo;

d)- Mita de labranza;

e)- Mita de trapiches;

f)- Mita de Construcción de Casas;

g)- Mita de molinos;

h)- Mita de tejares;

i)- Mita de viñedos y huertos;

j)- Mita de minas. 

2.- Mita de Servicios Mixtos:

a).- Mita de obrajes. 

3.- Mita de Servicios Públicos:

a)- Mita de Obras públicas habitables y transitables;

b)- Mita de comunicaciones y correo;

c)- Mita de Tambos;

d)- Mita de cargas;

e)- Mita de vigías y costa 

4.- Mita de Servicios domésticos: 

Todo lo que puede decirse lo escribió la historia. La verdad es que el indígena subsiste en la misma condición de la Colonia. 

Esto prueba que hubo una RAZÓN para los levantamientos. Nada alcanzaron con su rebeldía porque el mismo sistema presentaba tremendos vacíos. 

Sin embargo el grito de combate quedo palpitante en el ambiente y, un día, las nuevas conquistas hicieron posible la supresión de la mita. Nos dice el profesor Pérez... "las mitas fueron suprimidas y reemplazadas por el famoso "concertaje" por el cual el indio ofrecía voluntariamente sus servicios por el tiempo que le convenía y por un salario previamente aceptado. En realidad el concertaje fue una forma disimulada de mita, porque el concertado penetraba en la encrucijada de las injusticias, trabajos varios, supresión del descanso, deudas crecidas y fraudulentas, esclavitud para toda la vida, tareas excesivas, servidumbre de todos los miembros de su familia pagos nominales, castigos inhumanos. En esta forma se diferencia tan solo de la primera en que se dio un "carácter de voluntario" ,en tanto el otro era "imposición legal". 

La familia concertada en lugar de recibir amparo jurídico, estuvo condenada a las vicisitudes de la prisión, los castigos corporales en cuanto deudor; mientras el patrón al que se le había concertado, para defender a la familia de la miseria, podía disponer de "esta cosa" a su antojo, con imposiciones inexorables. 

Ya no era como en la Mita el "turno de tandas de Trabajo", según la especificación de la misma. La imposición drástica e injuriante para la dignidad humana se sintetizaba en el compromiso de hacer para no morir de hambre. 

Propiamente en la abolición del concertaje, como en el caso de la esclavitud en una declaración que, progresivamente en el Código fue desconociendo algunas formas anteriores y considerando legales otras. Las demás subsistieron en la costumbre. 

A pesar de esta nueva batalla ganada en beneficio del grupo indígena, la ley no tuvo cumplimiento. El concierto jamás supo que había dejado de ser. Los modernos señores feudales de inmediato encontraron sustitución en los llamados "peones propios". 

El año de 1959 marca una nueva etapa, en el que se trata de sustituir el huasipungo con la adquisición, por arriendo. Cuánto tardará esta nueva fórmula social en surtir su efecto deseado. El desconocimiento en que vive el indio impedirá que llegue hasta el la novedad del cambio del sistema. 

Algo muy importante y digno de conocerse es el hecho de que esta substitución última y que persigue un futuro beneficioso de los grupos indígenas nacionales, no ha traído consigo una revolución social, como preconizan varias tendencias políticas. La lucha ha sido sistemática, callada, casi en familia, como diríamos, por tratarse de la unidad de criterio entre antropólogos, economistas y sociólogos. Ningún impulso político lo motivó. El indígena se impuso con sus graves problemas los mismos que merecían, en honor a su origen, a su historia y a su cultura el ser debidamente consultados, persiguiendo una solución oportuna. 

La esperanza nos anima. Dios sabe nuestro más puro sentimiento! 

La síntesis histórica o el cuadro extractado de sometimientos del indio, nos sirve de introito. LA RAZON aparecerá junto al rebelarse que reclama la tierra, confundida con el pueblo que proclama a Daquilema su último Guaminga. Estará en los miembros mutilados de blancos y mestizos, sacudidos al viento, en la más alta pica rebelde. Y estará en el llanto del pueblo que se abrazó al cadáver del caudillo fusilado. 

Cronología de los levantamientos indígenas. 

El alma esperanzada del indio no había encontrado reposo desde el día de la conquista. Apenas, alguna vez, la luz de la rebelión infinita irrumpía en las tinieblas de su condición. Y en la geología de sufrimientos, con sedimentos de odio, dolor y sangre, en un supremo clímax se metamorfosea momentáneamente con las sublevaciones, terremotos sociales que sacudían a todas las masas reprimidas. Así, el indio gajo de dolor y de miseria, cuando los excesos desnudos, el pecho fatigado, los ojos cansados, sus piernas flácidas y la voz quebrada por el dolor supremo de la impotencia se entrega a la gloria de morir luchando. 

La historia de sus rebeliones, es una historia de sangre y lágrimas. Hoy vencedor, mañana vencido, volvía otra vez a morder su impotencia en la choza, o a pagar las supuestas culpas en el cadalso. 

La historia del indio quien lo creyera, historia sin capítulos, escrita por todo un pueblo, por todo un grupo humano en los propios campos de combate. Sin embargo, quién se ha atrevido a recoger sus episodios, quien sus desvelos, quien sus tormentos, quién sus agonías.... Nadie! ... todo se ha perdido en el tiempo, lo han devorado los siglos, y apenas hoy se lo recuerda, como una dádiva a su valor y a su heroísmo incomprendidos. 

Y las sombras caen, como caen o se desgalgan las piedras de la montaña, al precipicio con un ruido ensordecedor, luego, el silencio tremendo con que conmovió el génesis al mundo, engulle todos los gritos, de preferencia el grito indio, que nace violento y luego se envuelve mansamente como un perro humillado... Habrá dolor como el dolor indio?...Habrá horror, como el horror que padece este pobre ser? Las montañas mismas, con ese yaratismo eterno, no parecen comprender la angustia suprema de sus gentes y han abierto dócilmente su fecundidad al dominio del blanco que cada vez más avaro recoge sus frutos, dejando las espigas olvidadas para el indio...! 

Aún así, este atormentado hijo de América, sin importarle la muerte, él vasallaje, la tortura sádica de los que reprimían sus explosiones libertaria, saca a relucir la cronología de las esperanzadas luchas, todas ellas selladas con sangre; porque hay que saber que ni una sola vez el indio pudo cantar victorias, a tal punto que cada nueva sublevación era prepararse irremediablemente para la horca, el cadalso y la muerte... Ni uno solo de los bravos cabecillas pudo ver la luz del otro día. Para escarmiento, como se solía repetir estúpidamente, aparecerían colgados o descuartizados en caminos y plazas públicas, al amparo de ese remedo de justicia. 

En los cuatro siglos de vasallaje y sumisión ininterrumpidos, estas insurgencias con atisbos de montaña, no dejaron de hacerse presentes por diversas causas. Para comprender la magnitud numérica de las mismas, resumimos cronológicamente este batallar indígena agrupándolos por siglos:  

1550 - 1938 

Lugar en que tuvieron efecto las sublevaciones Siglo Años

 

Siglo XVI 

Indios de Quilca y Lita 1550

Indios de Avila y Archidona 1578

Indios Quijos 1587

Jivaros de Logroño, Sevilla de Oro, etc. 1599 

 

Siglo XVII 

Indios Quijos 1603

Indios Malabas (Esmeraldas) 1611

Indios de Otavalo 1615 Jivaros de Cumbinama y Zamora 1615

Indios Malabas y Tomolos (Esmeraldas) 1619

Indios de Latacunga 1628

Indios Maynas (Oriente) 1635

Indios Cocamas, Chepeos y Maparinas (Oriente) 1666

 

Siglo XVIII 

Indios de Riobamba, Cajabamba y San Luis. 1764

Indios de Guano y sus anejos. 1766

Indios de San Miguel, Cusubamba y Pansaleo 1766

Indios de los trapiches de Patate, Ozamba Y Quisapincha 1770

Indios de Otavalo, San Pablo, Carauqui y Cotacachi 1777

Indios de Guano 1778

Indios de Guamote y Columbe 1779

Indios de Píllaro 1780

Indios de San Juan y Calpi 1784

 

Siglo XIX 

Indios de Columbe y Guamote 1803

Indios de Guano 1864

Indios de Cacah y Yaruquíes 1871

Indios de Guano 1893

Indios de de Patate-Urcu y Píllaro 1897

 

Siglo XX 

Indios de Riobamba y sus parroquias 1921

Indios de Chiquintad, Checa, Ricaurte y Llacao 1928

Indios de Guamote (Pul y Galte) 1938 

 

En los cuatro siglos de dominación española se encuentran 29 sublevaciones indígenas, verdaderos movimientos separatistas, donde pagaron muy caro sus abusos. 

Generalmente los movimientos indígenas han sido reacciones contra las mitas, los diezmos, los lavaderos de oro, los obrajes, las encomiendas, las gañanías,los camaricus y estipendios a curas, empadronamientos para cobro de tributos, etc. este espíritu de orgullo y libertad es una prueba palmaria de que el indio, pese a la servidumbre en la que se mantuvo no reparó en su inferioridad bélica para rebelarse contra los abusos y excesos de los blancos. 

Es notable anotar que el siglo XVIII es él más fecundo en reacciones indígenas, contando con un total de nueve, para seguirlo luego el XVII con ocho sublevaciones horrendas. 

Esta cronología organizada después de pacientísimas investigaciones, pretende ser la más completa en su género, pero sólo en lo relativo a movimientos indígenas principales. Se han despachado aquellas de poca importancia que continuamente se gastaban en haciendas, obrajes, minas y lavaderos de oro, no tuvieron los alcances guerreros de los mayores. 

De entre todas, es notable anotar, que las más sangrientas y clamorosas, tanto por las ideas dominantes, como por haber elegido autoridades indias para auto-gobierno, tienen preeminencia la de los indios Puruhuayes de la Provincia del Chimborazo, posiblemente debido a esta brutal opresión en que vivían. De ahí que en sólo su territorio tuvieron lugar diez de ellas, las más famosas y sangrientas de la Sierra Ecuatoriana. 

Es notorio así mismo que todas las rebeliones armadas se limitan al antiguo Reino de Quito, de Pastos a Cuenca en algunos casos y, del Napo al Marañon en otras, demostrando así que los grupos indígenas mantenían un sentimiento de nacionalidad, sujeto justamente a lo que el P. Velasco denomina Reino de Quito. Ni estos movimientos trascendieron al Sur, ni aquellos traspasaron los fronteras de Loja, queriendo significar que hasta en este sojuzgamiento, sin salvación, cuando se trataba de luchar por una causa lo hacían dentro de sus fronteras naturales. 

Entre los cabecillas de estos alzamientos generales, figuran en el siglo XVI, Jumandi, Aticchumbamba y Kirruba, en el siglo XVII aparece el Sanguinario Pacaya de Mainas y el XVIII los andinos. Francisco Obando (El Guaminga), Agustín Miranda, Pedro Carrasco, Francisco Hidalgo, Manuel Sánchez y un Atic, rey de los Píllaros. El siglo XIX, luce la tormenta escarlata Julián Quito, Fernando Daquilema y la fiereza de la BUNGA. El siglo XX es la agonía del destello de rebeldía en Puma de Vivar, el bravo cañarejo que avergonzó a las fuerzas militares que acudieron a sofocar las revueltas indígenas. 

Podríamos decir que estos cabecillas conjuntamente con Rumiñahui, Zapozopangui, Razo Razo de la Protohistoria son los mártires de la causa indígena, más la legión de héroes anónimos que no constan en los documentos. En el Puruhuay Rumiñahui se inicia el valor indígena y, se eclipsa en el sacrificio de Daquilema, los dos extremos de ese sufrimiento tumultario del pueblo indio.