Por Juan Bautista Aguirre

CARTA A LIZARDO

Persuadiéndole que todo lo nacido muere

dos veces para aceptar a morir una 

 

Ay, Lizardo querido!

si feliz muerte conseguir esperas,

es justo que advertido,

pues naciste una vez, dos veces mueras;

así las plantas, brutos y aves lo hacen:

dos veces mueren y una sola nacen

 

Entre catres de armiño

tarde y mañana la azucena yace,

si una vez al cariño

del aura suave su verdor renace:

Ay flor marchita! ay azucena triste!

dos veces muerte si una vez naciste.

 

Pálida a la mañana,

antes que el sol su bello nácar rompa,

muere la rosa, vana

estrella de carmín, fragante pompa;

y a la noche otra vez; dos veces muerta:

oh, incierta vida en tanta muerte cierta!

 

En poca agua muriendo

nace el arroyo, y ya soberbio río

corre al mar con estruendo,

en el cual pierde vida, nombre y brío:

Oh cristal triste, arroyo sin fortuna!

muerto dos veces, porque vivas una.

 

En sepulcro suave

que el nido forma con vistoso halago,

nace difunta el ave,

que del plomo es después fatal estrago;

vive una vez y muere dos. ĦOh suerte!

para una vida, duplicada muerte.

 

Pálida y sin colores

la fruta, de temor, difunta nace,

temiendo los rigores

del noto que después vil la deshace:

ĦAy fruta hermosa, que infeliz que eres!

una vez naces y dos veces mueres.

 

Muerto nace el valiente

oso que vientos calza y sombras viste,

a quien despierta ardiente

la madre y otra vez no se resiste

a morir; y entre muertes dos naciendo,

vive una vez y dos se ve muriendo.

 

Muerto en el monte el pino,

surca el ponto con alas, bajel o ave,

y la vela de lino

con que vuela el batel altivo y grave,

es vela de morir; dos veces yace

quien monte alado muere y pino nace.

 

De la ballena altiva

salió Jonás, y del sepulcro sale

Lázaro, imagen viva,

que el desengaño humano vela y vale,

cuando en su imagen muerta y viva viere

que quien nace una vez dos veces muere.

 

Así el pino, montaña

con alas, que del mar al cielo sube;

el río que del mar baña;

el ave que es con plumas vital nube;

la que marchita nace flor del campo,

púrpura vegetal o florido ampo.

 

ĦTodo clama oh Lizardo!

que quien nace una vez dos veces muere;

y así, joven gallardo,

en río, en flor, en ave considera

que, dudando quizá de su fortuna,

mueren dos veces porque acierten una.

 

Y pues tan importante

es acertar en la última partida,

pues pende este instante,

perpetua muerte o sempiterna vida,

ahora Ħoh Lázaro! que el peligro adviertes,

muere dos veces porque alguna aciertes.

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Fuente: Biblioteca Dr. Elías Muñoz Vicuña