José Joaquín de Olmedo. Medallón con el retrato de Olmedo (joven), propiedad del Dr. Juan Alfredo Illingworth Baquerizo. Ex - Rector de La Universidad de Guayaquil. Fotografía de Elío Armas (año 1.980). En 1980 se publicó en la portada de "Biografía de Olmedo" (Ensayo), escrita por el Lic. Elías Muñoz Vicuña, en 144 páginas, en la Editorial de la Universidad de Guayaquil.
III
Canción Indiana
Por José Joaquín Olmedo
Los antiguos americanos que la culta Europa llamó indios, regularmente no vivían formado pueblos, sino entre los montes en cabañas separadas unas de otras. Cuando un joven amaba, iba por la noche a la cabaña de su amada con un hacha encendida; y sí la virgen la apagaba con un soplo, admitía al amante favorablemente; si no, no, esta costumbre y la observación de que el valor marcial y el amor a la patria eran las primeras virtudes de aquellos amables hijos de la naturaleza, bastan para entender bien esta canción, en que se ha imitado en lo posible el estilo americano de aquellos tiempos sin lujo ni comodidades, pero con inocencia y con virtudes,
Entre las sombras mudas,
por esta alzada loma,
yo busco a mi paloma
en alas del amor.
Yo voy a sorprenderla
Allá en su mismo nido,
Solitario y querido,
Antes que nazca el sol.
La di un hilo de cuentas
que siempre al cuello lleve;
tres blancas, cual la nieve,
indican mi candor;
tres verdes, mi esperanza
de gozar sus favores;
tres negras, mis temores;
y tres rojas, mi amor.
Yo voy a sorprenderla
antes que nazca el sol.
Cual conchita de nácar
de perlas guarnecida,
su boca reducida
exhala grato olor.
Sus ojos, de paloma
que arrulla lastimera;
su larga cabellera
es un campo de arroz.
Yo voy a sorprenderla
antes que nazca el sol.
Sus mágicas palabras
son bálsamo suave
que las heridas sabe
curar del corazón.
Sus pechos son cabritos
en un día nacidos,
de una madre paridos
y del mismo color.
Yo voy a sorprenderla
antes que nazca el sol.
Cubra su dulce aliento
de sombra voluptuosa,
esta hacha luminosa
que mi amor encendió.
Yo alegraré su seno
cual alegra el rocío
en el ardiente estío
las hierbas y la flor.
Yo voy a sorprenderla
antes que nazca el sol.
ĦO Mila! Que yo vea
pendiente de tu seno
y de mil gracias lleno
el fruto de mi amor.
No temeré, mirando
su sonrisa agraciada,
ni la vejez helada,
la muerte ni el dolor.
Yo voy a sorprenderla
antes que nazca el sol.
La Patria en él poniendo
su gloria y su esperanza,
le fiará la venganza
de su ultrajado honor,
y meciendo su cuna
fumaré en paz sobrosa
mi pipa deliciosa,
cantando esta canción:
"Entre las sombras mudas
por esa alzada loma,
yo busqué a mi paloma
antes de ver el sol;
yo vine a sorprenderla
aquí en su mismo nido,
solitario y querido,
y aquí pagó mi amor."
Fuente: Biblioteca del Dr. Elías Muñoz Vicuña.
Escaner: Daniel Dávila Toala.
Edición: Fernando Muñoz Iturralde.